Venezuela: La ruta del opositor José Manuel Olivares para intentar ganar el estado símbolo del chavismo

El exdiputado opositor y candidato a la gobernación de La Guaira, Jose Manuel Olivares durante el acto de cierre de campaña.

“Hay que entender que personas que votarán por nosotros antes lo hacían por Hugo Chávez o Nicolás Maduro. Son sectores desasistidos, desilusionados y traicionados, que hay que respetar”, señala a La Tercera el médico y candidato a la gobernación de La Guaira -bastión histórico chavista- en las elecciones regionales y municipales de mañana.




En un vuelo comercial proveniente de Bogotá y después de tres años en exilio, el exdiputado venezolano electo en 2015, José Manuel Olivares, aterrizó el 4 de julio en su tierra natal, después de haber sido obligado a huir por la detención de su hermano Juan Carlos Sosa y las amenazas políticas contra su círculo cercano. El retorno del médico oncólogo se dio dos mes antes de que los principales partidos opositores confirmaron su participación en las elecciones regionales y municipales de mañana, cita electoral en la que Olivares buscará dar el “batacazo” de la jornada al competir por la gobernación de La Guaira, una zona que, más allá de tener 300 mil votantes, está cargada de simbolismo para la oposición. Vecino a Caracas, históricamente es denominado el estado más chavista del país, el mismo que hasta ahora solo ha sido liderada por autoridades del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

“El exilio fue muy duro. Tres años sin ver a mis padres y un año y medio sin ver a mi hijo. Después salió una orden de captura contra la que era mi esposa, y yo no iba a dejar que mi bebé de tres meses estuviera lejos de su mamá, eso me llevó a tomar la decisión difícil. Todavía recuerdo cuando le entregué mi hijo a Juan Requesens (exdiputado opositor acusado de intentar atentar contra el Presidente Nicolás Maduro), que tiene cuatro años preso en su casa, para que lo cruzara a Colombia”, señala Olivares en conversación con La Tercera desde Venezuela, cuando se interrumpe la llamada por problemas de conexión.

El candidato opositor a la gobernación de la Guaira, José Manuel Olivares levanta su puño durante el acto de cierre de campaña, en Venezuela.

“Perdón, pero en Venezuela y en La Guaira la señal es muy mala, solo tenemos un 42% de acceso a internet en el estado”, explica Olivares antes de continuar. “Hay más de seis millones de venezolanos fuera. Yo viví lo que es estar en el exilio, estar en otro país siendo profesional y tienes que hacer otra cosa porque no vale el título o no está homologado, que te paren y no tengas papeles y tener que explicar cómo llegaste. A fines de diciembre llegará mi segundo hijo y el mayor tiene tres años, no me atrevo a decirles que Venezuela es un país sin futuro, sin gas, sin bencina, sin internet”.

A diferencia de las estrategias electorales de los últimos años, Olivares ha intentado algo nuevo en La Guaira, especialmente porque pretende suceder en el cargo a la figura de Jorge García Carneiro, un amigo del expresidente Hugo Chávez (1999-2013), que estuvo desde 2008 en la gobernación hasta este año, cuando falleció de un ataque al corazón.

“Hay que entender que personas que votarán por nosotros antes lo hacían por Chávez o Maduro. Son sectores desasistidos, desilusionados y traicionados, que hay que respetar con un camino de entendimiento y no de agresión, de pedirles que cambien la polera roja por una azul o naranja para que se saquen fotografías. Hay que salir del discurso polarizante, porque todos sufren las mismas penurias. Nosotros no podemos desperdiciar ningún espacio donde podamos lograr cosas para la gente y retomar caminos de entendimiento. Debemos salir de la política monolítica de patriotas y traidores, de leales y valientes, no funcionó. Nadie ha dejado de adversar a Maduro, pero nuestra responsabilidad es construir un camino real para concretar su salida”, defiende el candidato opositor por La Guaira, hasta hace unos años uno de los paraísos turísticos del país petrolero.

El jueves, Olivares, de 36 años, que disputa el cupo en la papeleta de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), cerró una campaña marcada por la desigualdad de recursos frente a su mayor competidor, la carta chavista y rostro que domina las calles del estado, José Alejandro Terán, el abogado y exalcalde de Vargas (2017-2021), de 41 años.

La realidad de los venezolanos sumidos en una crisis económica de larga data -según el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), octubre cerró con una inflación de 8,1% y tras la reconversión monetaria que eliminó seis ceros de la moneda, la canasta de alimentos básica llegó a un “máximo histórico” de US$ 343 para una familia de cinco personas- choca con el masivo despliegue de carteles, vallas y pendones del político chavista.

Miembros de la Misión de Observación Electoral de la UE en Venezuela recorren las aulas de una escuela primaria, durante los preparativos para las elecciones regionales y locales del domingo, en Caracas.

Según Olivares, hay un derroche de dinero público. El Ejecutivo respaldó a Terán con 20 mil pendones, cuando “cada uno cuesta US$ 5, entonces hablamos de US$ 100 mil” y 17 vallas , donde “cada unidad cuesta entre US$ 15 mil y US$ 20 mil”, por lo que un total aproximado sería de “más de US$ 300 mil en publicidad, en un país donde las personas te dicen que no tienen como pagar exámenes o medicamentos, y en los barrios te recibían con agua y pan”.

La reinvención de la oposición

Desde 2017 que la oposición -hiperfraccionada- no participaba de las elecciones, tras denunciar falta de garantías democráticas mínimas. Para esta ocasión, con una mesa de diálogo abierta en México, Nicolás Maduro presionado por la comunidad internacional aceptó cumplir con -después de 22 años- un recambio de dos de los cinco rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE), además de permitir auditorías al Registro Electoral Permanente, habilitar el Sistema de Autenticación Integral para que se bloquee si la identidad no coincide con la huella digital, y finalmente autorizar el regreso después de 18 años de veedores internacionales de la Unión Europea, el Centro Carter y Naciones Unidas.

“Sin duda alguna tenemos confianza en los comicios, de lo contrario en las estaríamos en las calles. Mañana si nosotros salimos a votar, ganamos. Por primera vez en nuestro estado tenemos un plan real de protección del voto, que garantice que si nosotros tenemos mayoría, porque la gente salió a votar, nadie los altere, se los robe y se garantice el derecho a elegir. Hemos construido espacios reales de una elección competitiva, sin dejar de decir que sigue existiendo el abuso de poder en el país. Y a pesar de que la oposición se ha equivocado y cuando estoy con las personas en la calle, con mucha humildad pido disculpa por los errores aunque no hayan sido mis decisiones, también les digo que no podemos dejar de luchar, más aún en el estado más chavista del país”, indica Olivares, que postula a la gobernación tras una derrota por el mismo cargo en 2017, en la que obtuvo un 45% de respaldo, con 81 mil votos.

Una mujer sostiene la mano del líder opositor José Manuel Olivares, candidato a gobernador del estado de La Guaira, mientras se dirige a sus partidarios durante un mitin político previo a las elecciones regionales de noviembre, en Maiquetía, Venezuela.

Las elecciones son una prueba de fuego tanto para el Palacio de Miraflores, como para la oposición. El líder disidente y el dos veces excandidato presidencial, Henrique Capriles, apuntó el viernes sobre la urgencia de una “reorganización y nueva etapa en las fuerzas democráticas” para comenzar a encauzar el proyecto ante las próximas presidenciales de 2024 y legislativas en 2025, especialmente debido a la falta de resultados de la hoja de ruta presentada por Juan Guaidó en 2019.

Por otra parte, Venezuela espera que los niveles de legitimidad de las elecciones podrían conllevar a un cese o disminución de sanciones económicas internacionales. No obstante, el viernes, la UE prorrogó hasta noviembre de 2022 las sanciones contra 55 personas vinculadas al gobierno chavista.

Para Olivares, “este momento nos obliga a cerrar el ciclo, lo cual no quiere decir que tengamos que separarnos o atacarnos, sino poner a la gente al centro y no a tal líder de oposición, jefe o partido, para entender y poder ayudar a la señora María que no tiene agua”. “Desde el lunes, pase lo que pase, se legitiman los liderazgos. En Venezuela tendremos gobernadores y alcaldes electos en medio de mucha adversidad. Hay una renovación del liderazgo nacional que tendrá la responsabilidad de unir y encauzar toda esa fuerza del país a una oposición consciente y responsable para enfrentar a Nicolás Maduro de una manera inteligente, para que con la fuerza del voto y recobrando la institucionalidad se logre el cambio definitivo en Venezuela. Si hay que dialogar, lo hacemos, si hay que presionar, lo hacemos, si hay que pedir flexibilizar la presión por beneficio de los venezolanos, se hace. Por eso, creo que va a significar mucho para el país dar el batacazo mañana, porque desde que esto es estado en 1999 nunca ha sido gobernada por la oposición”, concluye.

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