¿Qué tan importante puede resultar el recambio oportuno de las bujías?

Un video de Evolve Automotive, demostró cómo un BMW M3 de 2010 pierde casi 20 caballos de potencia al estirarse en demasía la sustitución de estos vitales elementos que encienden la mezcla dentro del cilindro.




No solo de cambios de aceite y filtros vive un auto, aunque algunos así lo crean, sino también de una serie de reemplazo de elementos que aparecen bien especificados en el calendario de mantenciones. Uno de ellos son las bujías, pero, ¿qué son y qué pasa cuando no se recambian en el momento que el fabricante lo indica? Una radiografía de Evolve Automotive a un veinteañero BMW M3 E92 lo deja más que claro.

Hay que decir que la elección de este BMW M3 de 2010 no fue al azar. El modelo es codiciado por los amantes de la casa bávara, puesto que fue la única generación M3 que llevó como estándar el motor V8 de 4.0 litros, antes de que BMW decidiera retornar al seis cilindros en línea. Este corazón, de dos bancos a 90º y bautizado como S65, recibió el premio International Engine of the Year cinco veces en línea, entre 2008 y 2012. Asimismo, desarrollaba al salir de fábrica 420 caballos y 400 Nm desde 3.900 rpm. Ahora, la pregunta es: ¿entregará ese mismo caudal después de haber andado 246 mil km?

La respuesta es no. Pese a que estéticamente el vehículo se ve muy bien tratado, tras los testeos en el dinamómetro el motor solo pudo poner sobre la mesa 403 caballos. ¿Desgaste normal de un motor ya exigido? Con el antecedente de los casi 20 caballos extraviados, el scanner arrojó que el bloque retrasaba el tiempo de ignición de las bujías cuando giraba a altas rpm, reduciéndose la potencia. La explicación es que las ocho bujías tenían ya 48.300 km.

Constatado lo anterior, se procedió al recambio y nuevamente a la prueba en el banco. ¿El resultado? Ahora 411 caballos, algo nada de mal para un motor de alto rendimiento que ya ha emocionado por un cuarto de millón de kilómetros. Es importante decir que una bujía desgastada puede traducirse en problemas de encendido de la mezcla, lo que repercute en un mayor consumo de combustible, en un ralentí irregular e incluso puede que uno o más cilindros dejen de funcionar, reduciéndose también los impulsos transmitidos al cigüeñal.

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