Christos Tsirogiannis, creador de la mayor base de datos de objetos de arte robados: "El tráfico ilegal alimenta la mayor parte del tiempo el mercado legal del arte"

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Un policía inspecciona varias antigüedades incautadas a traficantes en la ciudad paquistaní de Karachi, en 2012. Foto: AFP

El arqueólogo forense griego y académico de la Universidad de Cambridge asegura que muchas veces las grandes casas de subastas de arte comercian objetos artísticos obtenidos ilícitamente. "En toda subasta he encontrado al menos una antigüedad proveniente de archivos de notorios traficantes detenidos", asegura.




En 2006, luego que las autoridades griegas e italianas le dieran acceso a los archivos confiscados a traficantes y vendedores de antigüedades, Christos Tsirogiannis comenzó a elaborar una base de datos de objetos robados o contrabandeados en el mundo. A partir de entonces el registro no ha parado de crecer y hoy es el mayor en su tipo, con cerca de 100 mil objetos. Pero el arqueólogo forense y profesor de la U. de Cambridge fue más allá. No sólo se limitó a incluir objetos perdidos, sino también rastreó el origen de obras en venta de dudosa procedencia. Un hecho que convierte su trabajo en un modelo único. "Tsirogiannis cambió las reglas del juego", escribió hace unos meses el periodista Vernon Silver en Bloomberg, en un artículo donde lo denominó el "Vigilante del Arte".

Desde Dinamarca, donde actualmente ejerce como profesor asociado en la Universidad de Aarhus, el también editor de The Journal of Art Crime, conversó con La Tercera sobre la actual situación del tráfico de arte en el mundo y, aprovechó de relatar un especial vínculo con Chile. "La mejor estudiante que he tenido hasta ahora en la Universidad de Cambridge", asegura, "fue una chilena, Sofía Cecchi", recuerda con orgullo.

¿Cuánto dinero mueve actualmente el tráfico ilegal de antigüedades y obras de arte?

Eso solo se puede responder con estimaciones, porque nunca podremos tener la exacta cantidad de objetos que se han traficado en un año determinado porque es precisamente un tráfico ilícito. Lo que sí podríamos hacer es calcular una cantidad estimada a partir de la cantidad de objetos que se han descubierto y han sido confiscados por las autoridades policiales. Pero esto tampoco es tan fácil porque las autoridades no dan a conocer todos los resultados de sus investigaciones y el total de objetos, de qué tipo y a qué precio se transaron en el mercado.

Y si lo comparamos con el negocio legal del arte, ¿es mayor?

El tráfico ilegal es el que alimenta la mayor parte del tiempo el mercado legal. Pero de nuevo, tenemos que definir qué es tráfico legal. El mercado legal lo es en la medida que haya pruebas de que los objetos que se venden son legales. Pero ¿cuántos vendedores legales pueden probar que todos sus objetos son realmente legales?

¿Cuál es la magnitud del tráfico de arte en América Latina, según sus estimaciones?

Algunos colegas han publicado que existe un importante mercado de material ilícito de Latinoamérica y también un mercado de falsificaciones, los que usualmente van juntos. Como existe una demanda por adquirir determinado tipo de objetos, esa demanda se termina satisfaciendo con materiales que no son originales sino fabricados. La cantidad de falsificaciones que circulan en el mercado son usualmente una indicación del mercado paralelo de antigüedades ilícitas que coexiste con ellas.

¿Cómo opera el tráfico de arte? ¿Cuántas organizaciones hay que trafican objetos de arte en el mundo? ¿Hay estimaciones?

Hay numerosas, incalculables, pequeñas redes que están formadas por saqueadores, intermediarios, contrabandistas y vendedores locales. Cada una de ellas alimenta dealers más grandes en el extranjero que coleccionan todos estos objetos. Algunos reúnen los mejores objetos; otros, que tienen menos habilidades y capacidades financieras, compran los de menor calidad y así. Y luego entre ellos, cuando estos objetos están en el extranjero, comienzan a lavarlos con varios métodos, vendiéndoselos a coleccionistas privados o creando documentación falsa o falsas ventas entre ellos. Incluso los lavan a través de casas de subastas. Algunas veces se ha probado que se los venden a ellos mismos usando compañías diferentes. Luego de que esos objetos han sido lavados se los ofrecen a coleccionistas privados que compran esos objetos pese a que no tienen documentos sobre su procedencia legal.

Usted dice que algunos objetos se lavan a través de las casas de subastas. ¿No hay sanciones contra esas prácticas?

Ha habido casos en que han sido identificadas ventas de objetos saqueados, contrabandeados y robados de sitio arqueológicos a estas grandes casas de subastas, pero pese a ello no se han aplicado penalidades. Otras veces, muy pocas, algunas penalidades legales sí se aplican. Sin embargo, siguen y basan su comercio de antigüedades en objetos que están tóxicamente marcados y frecuentemente negocian con antigüedades ilícitas descritas en archivos confiscados a traficantes condenados. Sería una excepción si en una subasta de Christie´s, por ejemplo, no encuentras un objeto ilícito. Yo he encontrado en todas subastas al menos una antigüedad descrita en archivos confiscados a notorios traficantes detenidos.

La demanda por la devolución de un Moai que está en el Museo Británico ha tenido amplia repercusión. ¿Cree que los museos deberían devolver esos objetos?

Es natural y esperable que países que han sufrido durante cientos de años un saqueo continuo de su propia cultura demanden por la devolución de sus objetos. No sólo porque el contexto arqueológico e histórico ha sido alterado y destruido sino principalmente porque es parte de su identidad, porque sus ancestros lo crearon por ciertas razones en ciertos lugares que le dan sentido.

Los países que están pidiendo repatriar esos objetos no lo hacen sólo porque son parte de su identidad, sino también porque quieren recrear el contexto arqueológico de ese objeto. Por ello, el caso de la escultura de la Isla de Pascua es un reclamo absolutamente justificado. No estamos lejos de una era en que se hará justicia en ese tema.

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