Cómo es el “sistema cebolla” de Israel con el que interceptan misiles, drones y cohetes
Desde un láser hasta una gama de misiles antibalísticos, la defensa aérea israelí presume de una tasa de éxito de interceptación del 80-90%, incluso mientras Irán y sus aliados actualizan continuamente su arsenal. Pero, ¿qué sistemas utiliza Israel y cómo funcionan?
A primera hora de esta mañana, Israel y Estados Unidos lanzaron ataques contra Irán, a lo que Irán respondió lanzando olas de misiles y drones contra bases militares estadounidenses situadas en Baréin, Catar y Emiratos Árabes Unidos, y centros militares en territorio israelí, según informó la Guardia Revolucionaria iraní.
A propósito de lo anterior, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) alertaron de una sexta oleada de misiles lanzados por Irán contra su territorio, tras lo que sonaron de nuevo las alarmas en Tel Aviv. Y en distintos lugares del centro de Israel se escucharon las intercepciones de los misiles iraníes por parte de los sistemas de defensa de Israel, fenómeno común cuando el país hebreo es el objetivo de ataques.
Esto se debe a que Israel ha invertido considerablemente en una red de defensa militar estratificada y sistemas de radar avanzados diseñados para proteger a los civiles de las amenazas de misiles y drones.
Y, aunque un ataque directo con misiles balísticos desde Irán habría parecido casi impensable hace apenas dos años, en los conflictos entre Israel e Irán, varias oleadas de ataques del país islámico han causado múltiples víctimas mortales tras impactar directamente en edificios residenciales israelíes.
Sin embargo, en términos porcentuales, el rendimiento de los sistemas de defensa de Israel es altamente efectivo. Según datos de las FDI recopilados por el medio Haaretz, la tasa de éxito en las intercepciones se sitúa entre el 80 % y el 90 %.
“Considerando todo lo que puede salir mal al derribar un misil disparado desde Irán, esa es una tasa de éxito realmente increíble”, afirmó Oded Yaron, corresponsal de armas y tecnología del medio israelí.
En abril de 2024, Irán lanzó más de 350 drones y misiles en un ataque de represalia tras el asesinato por parte de Israel de un alto comandante del CGRI en Damasco, Siria. Aproximadamente un tercio eran misiles balísticos con ojivas de cientos de kilogramos. El resto incluía misiles de crucero y drones más lentos y menos destructivos. Según las FDI, el 99 % fueron interceptados, y los pocos que impactaron causaron daños mínimos.
“Irán suele difundir mucha propaganda afirmando que ha mejorado su capacidad armamentística”, afirma Yaron a Haaretz. “Pero eso no significa que no sea cierto. Desarrollan constantemente su arsenal y han logrado avances significativos”, agregó.
Muchos de los misiles iraníes más nuevos ahora son maniobrables y guiados por satélite, lo que dificulta su interceptación. Estas ojivas pueden ajustar su rumbo en pleno vuelo, especialmente en la fase terminal, para evitar los sistemas de defensa y aumentar sus posibilidades de impactar zonas pobladas u objetivos estratégicos.
Defensa cebolla
En los ataques iraníes de 2024, Israel recurrió en gran medida a los misiles antibalísticos Arrow 2 y Arrow 3 para interceptar los lanzamientos iraníes. Estos esfuerzos contaron con el apoyo de destructores de la Armada estadounidense armados con interceptores Standard Missile 3 estacionados frente a las costas israelíes. Cuando se trata de derribar salvas iraníes, Yaron afirmó que “no existe una solución milagrosa. Ninguna tecnología garantiza el 100 % de éxito”. En cambio, describe lo que se conoce como “una defensa de cebolla”.
“Como pelar una cebolla, Israel utiliza capas de sistemas defensivos”, sostuvo el corresponsal. El proceso comienza con evaluaciones de radar y satélite que determinan dónde es probable que caigan los misiles entrantes, dando prioridad a los que se dirigen a zonas residenciales o infraestructura estratégica. Los misiles interceptores son caros, y la mayoría de las amenazas entrantes requieren al menos uno, a veces más, para ser neutralizadas.
Ahí es donde entra en juego el enfoque por capas: cada sistema está diseñado para cubrir un alcance y un tipo de amenaza específicos, creando una cobertura superpuesta para garantizar que la menor cantidad posible de amenazas alcance sus objetivos.
¿Cuáles son las distintas capas del sistema de defensa “cebolla”?
Cúpula de Hierro
El sistema Cúpula de Hierro fue diseñado para interceptar cohetes, morteros y drones de corto alcance, en un radio aproximado de entre 4 y 70 kilómetros. Su funcionamiento se basa en un radar que detecta y rastrea los proyectiles entrantes, calcula su trayectoria y determina si impactarán en zonas pobladas. Solo en esos casos activa el lanzamiento de un misil interceptor; si el sistema estima que el proyectil caerá en terreno abierto, no lo neutraliza, lo que optimiza recursos.
Entre sus principales ventajas destacan su capacidad de disparo rápido y el costo relativamente bajo de cada interceptor —en torno a los 50.000 dólares— en comparación con los daños que evita. Además, puede enfrentar múltiples amenazas de manera simultánea.
Honda de David
Concebido para interceptar misiles balísticos y de crucero de mediano alcance, en un rango aproximado de entre 100 y 200 kilómetros. A diferencia de la Cúpula de Hierro, está orientado a enfrentar proyectiles más avanzados y sofisticados, neutralizándolos en vuelo y a mayor altitud. Su diseño busca cerrar la brecha operativa entre la Cúpula de Hierro —destinada a amenazas de corto alcance— y el sistema Arrow, enfocado en misiles balísticos de largo alcance.
Entre sus ventajas se cuenta su eficacia frente a misiles con capacidad de maniobra y su costo menor en comparación con el Arrow.
Arrow 2 y Arrow 3
Estos sistemas constituyen la capa superior del escudo antimisiles israelí y están orientados a la interceptación de misiles balísticos de largo alcance. El Arrow 2 está diseñado para neutralizar amenazas dentro de la atmósfera, mientras que el Arrow 3 opera fuera de ella, interceptando proyectiles en el espacio antes de que reingresen a la atmósfera hacia su objetivo. Ambos sistemas rastrean amenazas de alta velocidad y las destruyen mediante impacto cinético directo, es decir, sin carga explosiva, golpeando el blanco a gran velocidad para desintegrarlo.
Entre sus principales ventajas figura la capacidad de neutralizar misiles balísticos de mediano alcance maniobrables. Y su desarrollo fue realizado de manera conjunta con Estados Unidos, con financiamiento y transferencia de tecnología estadounidenses.
THAAD (Defensa Terminal de Área a Gran Altitud)
Este sistema actúa como complemento del Arrow dentro del entramado antimisiles, y está diseñado para interceptar misiles balísticos de corto, medio e intermedio alcance en su fase terminal, es decir, durante la reentrada hacia el objetivo. Su función es reforzar la capa superior de defensa frente a amenazas de largo alcance que logren superar otros sistemas.
Operado por personal estadounidense, el THAAD fue desplegado en Israel después de octubre de 2023 —el ataque de Hamás a Israel—, con el objetivo de fortalecer las defensas ante posibles ataques balísticos. Entre sus principales ventajas destacan su radar de alta precisión y su capacidad de impacto directo contra el proyectil entrante. Además, está integrado en el sistema de alerta satelital conjunto entre Estados Unidos, lo que permite una detección temprana y coordinación en tiempo real frente a amenazas regionales.
La nueva defensa aérea de Israel: láseres espaciales
En los ataques de Irán a Israel de 2024, el país hebreo utilizó por primera vez sistemas de defensa aérea láser en combate real. Las FDI confirmaron docenas de intercepciones láser exitosas contra drones y cohetes de corto alcance lanzados por Hezbolá y Hamás.
Cada interceptación tiene un costo muy bajo, en comparación con el desembolso millonario que significa el uso de la Cúpula de Hierro. Así, los sistemas láser son costosos de construir, pero económicos de usar, ideales para interceptar amenazas de bajo costo y gran volumen. Israel sigue siendo el único país que ha desplegado esta tecnología en combate.
El sistema láser está diseñado para complementar las otras capas, especialmente contra amenazas en un radio de 10 km.
Washington–Tel Aviv
Pero, incluso con el sistema multicapa, Israel no habría alcanzado sus altas tasas de interceptación sin la ayuda extranjera. Especialmente de Estados Unidos. Con diferencia, quien más apoyo ha prestado a la construcción de los sistemas es Washington, primero bajo el expresidente estadounidense Joe Biden, ahora en la administración de Donald Trump.
Y, aunque ambas administraciones han apoyado a Israel desde el 7 de octubre, sus enfoques para ofrecer ayuda son muy diferentes.
“Inicialmente, Biden condicionó parte de la asistencia estadounidense a consideraciones humanitarias en Gaza, lo que pudo haber generado la percepción errónea de que, de alguna manera, era antiisraelí, una narrativa que (el primer ministro israelí, Benjamin) Netanyahu promovía con gusto”, afirmó Chuck Freilich, exasesor adjunto de seguridad nacional e investigador principal del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Tel Aviv.
En realidad, Biden aprobó más de 14.000 millones de dólares en ayuda militar, incluyendo decenas de miles de bombas, municiones de precisión, aviones de combate y el despliegue del THAAD en octubre de 2023, además de reabastecer con arsenal a distintas capas del sistema.
Al regresar al cargo a principios de 2025, Trump revirtió rápidamente esas condiciones y ofreció asistencia defensiva mediante el despliegue de un segundo portaaviones, tres destructores y otra batería del THAAD. Además, Trump colabora directamente con Israel. Lo hizo en la Guerra de los 12 días de mediados del año pasado y, ahora, ejecutó en conjunto el ataque a Irán que busca derrocar el régimen teocrático iraní.
Lo último
Lo más leído
3.
4.
Plan Digital + LT Beneficios por 3 meses
Infórmate mejor y accede a beneficios exclusivos$6.990/mes SUSCRÍBETE