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Cuba: La dura crisis del turismo

“La Habana Vieja está vacía, completamente vacía”, se lamenta un empresario francés, mientras una turista española en Varadero reconoce que “la situación se ha vuelto insostenible”, ya que “la electricidad se va demasiadas veces”. Expertos consultados por La Tercera explican el impacto de la crisis en un rubro que era la columna vertebral de la economía de la isla.

Imagen del 4 de marzo de 2026 de personas caminando frente a un restaurante alumbrado por una planta eléctrica en una plaza durante una desconexión del Sistema Electroenergético Nacional, en La Habana. Foto: Xinhua/Joaquín Hernández [e]JOAQUIN HERNANDEZ

Contestando a preguntas de los reporteros en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump dijo el lunes: “Toda mi vida he estado oyendo hablar de Cuba y Estados Unidos. ¿Cuándo iba Estados Unidos a hacerlo? Creo que tendré el honor de tomar Cuba”. ”Ya sea liberarla, tomarla —creo que podré hacer lo que quiera con ella, a decir verdad—. Son una nación muy debilitada en este momento”, afirmó el mandatario republicano en sus declaraciones más explícitas sobre el futuro de la isla desde que desencadenó el último pulso entre La Habana y Washington.

Al día siguiente, el secretario de Estado, Marco Rubio, aumentó la presión al asegurar que las reformas económicas anunciadas por el gobierno del presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, por las que los cubanos estadounidenses podrán invertir en negocios en la isla, “no son suficientes”.

“Tienen un sistema político y gubernamental que no pueden arreglar, la economía no funciona, así que tienen que cambiar de manera drástica. Lo que anunciaron el lunes no es lo suficientemente drástico. No va a arreglarlo. Así que tienen que tomar decisiones importantes sobre el comercio”, sostuvo el jefe de la diplomacia estadounidense, quien reiteró que en Cuba “tienen un montón de problemas y la gente al cargo no sabe cómo resolverlos, así que tiene que haber otra gente al cargo”.

Imagen del 13 de marzo de 2026 de personas circulando en bicitaxis por una calle en medio de la escasez de combustible, en La Habana. Foto: Xinhua/Joaquín Hernández [e]JOAQUIN HERNANDEZ

El gobierno de Trump, en su intento de derrocar al gobierno comunista de Cuba, en el poder desde hace 67 años, ha apuntado a las principales fuentes de divisas del país, entre ellas el turismo.

Trump limitó la capacidad de los estadounidenses para viajar a la isla, alojarse en hoteles administrados por el gobierno o llegar a la isla a bordo de un crucero. Su decisión de incluir a Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo implicó que los europeos que viajaran al país caribeño perdieran la posibilidad de entrar a Estados Unidos sin visa.

La flexibilización de las restricciones hacia Cuba bajo el gobierno de Barack Obama fue efímera. Trump volvió a imponer normas más estrictas durante su primer mandato. El número de estadounidenses que visitaron la isla se desplomó a 110.000 en 2025 desde los 638.000 de 2018, según las estadísticas del gobierno cubano.

Pero se trata de un fenómeno que va más allá de los turistas estadounidenses. El año pasado, Cuba recibió apenas 1,8 millones de visitantes, frente a los 4,7 millones de 2018, dijo Paolo Spadoni, profesor de ciencias sociales de la Universidad de Augusta, en Georgia, quien publicó recientemente un libro sobre la industria turística cubana.

Una mujer camina con su bicicleta por una acera, en La Habana, capital de Cuba, el 17 de marzo de 2026. Foto: Xinhua/Joaquín Hernández [e]JOAQUIN HERNANDEZ

“El sector turístico cubano tenía un agotamiento antes de la pandemia del Covid. El mejor año del turismo internacional en Cuba fue el 2017 en términos de generación de divisas. Eso fue el año donde se recaudó 3.300 millones de dólares y el turismo representaba en ese tiempo un 10% del PIB cubano. En términos de trabajo tenía 120.000 empleos directos y más o menos 500.000 indirectos. Así que tenía un papel bastante fuerte. Eso fue el año mejor por el turismo internacional en Cuba, que casualmente acabó en noviembre de ese año con la sanción de la primera administración Trump, De ahí empezó a caer el turismo de los visitantes norteamericanos, pero los visitantes europeos y canadienses ya estaban bajando”, explica Spadoni a La Tercera.

Y agrega: “Pero hay algo peor que eso. Con los 1,8 millones de visitantes del año pasado se recaudó menos de mil millones de dólares. En el año 94-95 se estaba recaudando esa misma divisa con un tercio de los visitantes que llegaron en el año 2025”.

Capacidad hotelera

En total, Cuba cuenta con 85.000 habitaciones de hotel en todo el país, pero con una baja tasa de ocupación. La ocupación hotelera en 2025 en la isla cayó algo más de cuatro puntos porcentuales con respecto al año anterior, hasta el 18,9%, según publicó la Oficina Nacional de Estadística e Información. Los ingresos por el turismo internacional cayeron asimismo un 9,3%.

Los hoteles estatales de Cuba están gestionados por Gaviota, filial del conglomerado militar GAESA, que domina la economía cubana. Esto significa que los mejores hoteles están en manos de funcionarios militares, dijo Spadoni a The New York Times.

Personas descansan en el Malecón de La Habana, Cuba, el 26 de enero de 2026. Foto: Xinhua/Jiang Biao Jiang Biao

“Una idea equivocada clave es: ¿Cómo puede Cuba construir tantos hoteles cuando la tasa de ocupación es tan baja?”, comentó el académico. “Algo que suele pasarse por alto es que, para los militares cubanos, se trata más de inversiones inmobiliarias que de turismo”. Es probable que los funcionarios militares estén adoptando una “visión a largo plazo” al querer controlar propiedades valiosas en caso de que el gobierno comunista transite a la democracia, afirmó.

Ya el año pasado, José Luis Perelló, una de las voces más respetadas en el estudio del turismo en Cuba, estimaba que la isla no recuperaría el nivel de visitantes que tuvo antes de la pandemia hasta 2030. La locomotora económica del país, a su juicio, está en plena “década perdida”.

El experto no hace ese pronóstico a la ligera. Se basa en un análisis de la evolución en el nivel de llegadas durante décadas. Así lo plasma en el libro The Cuban Tourism: Industry Evolution, Challenges, and Prospects (El turismo cubano: evolución de la industria, retos y perspectivas), que publicó en 2025 y que escribió junto con Paolo Spadoni.

Imagen del 13 de marzo de 2026 de personas caminando por una calle en medio de la escasez de combustible, en La Habana, capital de Cuba. Foto: Xinhua/Joaquín Hernández [e]JOAQUIN HERNANDEZ

“A diferencia de sus principales competidores caribeños, Cuba ha experimentado una frustrante escasez de visitantes extranjeros desde el final de la pandemia. La intensificación de las sanciones estadounidenses contra la isla durante la administración Trump, que solo se suavizaron levemente bajo la administración Biden, la guerra de Rusia contra Ucrania, la reducción de la conectividad aérea y el aumento de las tarifas aéreas internacionales, así como la escasez interna de energía y combustible, exacerbada por la disminución de los lazos económicos con Venezuela, contribuyeron sin duda a la lenta recuperación del turismo internacional en Cuba tras la pandemia”, comenta Perelló a La Tercera.

Escasez extrema

Para el economista cubano e Investigador en el Centro de Estudios Latinoamericanos y Latinos de la American University, “es correcto afirmar que esta es la crisis más importante del sector turístico cubano”. “Luego de una leve recuperación en 2022 y 2023, los arribos comenzaron a caer otra vez en 2024 y 2025, de tal manera que al año pasado Cuba recibió solo el 42% de los visitantes de 2019. Factores como el deterioro económico y social de la Isla, la suspensión del ESTA (Sistema Electrónico de Autorización de Viajes) para aquellos portadores que visiten Cuba (debido a que Cuba está incluida en la lista de Estados que patrocinan el terrorismo) y la pérdida de calidad en los servicios al visitante han incidido en esta situación”, comenta.

“Ya en 2026 la situación ha escalado debido a la extrema escasez de combustible y el agotamiento del combustible de aviación que ha determinado que aerolíneas de varios países suspendieron vuelos a la isla”, agrega.

Dengue y chikunguña

“En los últimos tres meses varias aerolíneas han cancelado sus rutas a Cuba -incluidas todas las canadienses y rusas- y otras más han reducido sus frecuencias, como la española Air Europa. Además, las grandes cadenas hoteleras en el país -entre ellas las españolas Meliá e Iberostar, y la canadiense Blue Diamond- han cerrado gran parte de sus instalaciones de forma temporal por falta de turistas.

Un pescador es visto a bordo de una lancha mientras un barco con ayuda humanitaria procedente de México entra al puerto, en La Habana, capital de Cuba, el 28 de febrero de 2026. Foto: Xinhua/Joaquín Hernández [e]JOAQUIN HERNANDEZ

A ello, Spadoni suma el impacto del deterioro de la seguridad en la actividad turística. “Siempre fue un punto clave en su promoción turística, que era uno de los países más seguros de América Latina. Y ahora obviamente estamos viendo mucha menos seguridad que antes. Hay ciertos problemas de viajar a Cuba, de tener un celular, el dinero y andar por ahí. Eso es algo que también afecta el turismo”, explica a La Tercera.

Asimismo, la situación se ha agravado en los últimos meses por las repercusiones de la epidemia de dengue y chikunguña que sufrió la isla en el último trimestre de 2025. Así, a medida que los titulares internacionales ponen el foco en los apagones en todo el país, la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos y la creciente acumulación de basura en las calles, muchos turistas europeos y canadienses están eligiendo otros destinos. Algunos operadores turísticos han eliminado a Cuba de sus ofertas, asegura The New York Times.

Osmani (nombre ficticio, ya que prefiere resguardar su identidad por miedo a represalias) era uno de los 300.000 cubanos que trabajan en turismo. Se marchó hace dos semanas a Perú y no piensa volver. “Antes de marcharme, empezó a haber semanas con máximo cinco o seis clientes. No cruzaba nadie la puerta. Poco a poco los turistas dejaron de llegar y con ellos también se esfumaron los dólares”, relató a la BBC.

Un hombre introduce su equipaje en el maletero de un automóvil antiguo frente al Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana, el 14 de febrero de 2026. Foto: Xinhua/Joaquín Hernández [e]JOAQUIN HERNANDEZ

“La Habana Vieja está vacía, completamente vacía. Paseas por los sitios y parece que está muerto todo. Los guías turísticos no tienen clientes. No sé el turismo dónde estará. Yo no lo veo”, comentó a la cadena británica un empresario francés que también prefirió no revelar su identidad.

Otro de los lugares más afectados ha sido el principal destino internacional de la Isla, Varadero. A lo largo de la última década, el balneario de Matanzas se enorgullecía de recibir más de un millón de viajeros anualmente, pero esa cifra se ha reducido drásticamente. Hoy, se enfrenta a un descenso del 70%, cifra que muchos trabajadores del sector nunca imaginaron experimentar, apunta el medio local 14ymedio. “Varadero es un caos ahora mismo”, dice un trabajador del hotel Los Delfines.

Beatriz, una turista española que lleva diez años regresando a Varadero, también ha sido testigo de la crisis que azota a la Isla. “Sabía que la situación era difícil, pero no pensé que fuera tanto”, comenta. Bea, como la llaman los trabajadores del hotel Cuatro Palmas, se considera casi parte de la familia en Varadero, pues ha regresado año tras año. “Esta playa es la mejor del mundo, pero la situación se ha vuelto insostenible. La electricidad se va demasiadas veces, y he tenido que traer hasta huevos de España”, comenta con frustración.

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