Mundo

Estados Unidos y Rusia siguen de cerca las elecciones en Hungría, y esta vez, en la misma dirección

El vicepresidente J. D. Vance espera, al igual que sus pares en Moscú, que este domingo el primer ministro Viktor Orbán se imponga y alargue a 20 años su permanencia en el poder en Budapest.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, saluda al primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, en el Despacho Oval de la Casa Blanca en Washington, el 13 de mayo de 2019. Carlos Barria

Una visita que muestra hasta qué punto Hungría le importa a la derecha norteamericana: a pesar del tamaño modesto del país, con 10 millones de habitantes, el vicepresidente J. D. Vance se dirigió a Hungría este martes, y tomó parte en un mitín con Viktor Orbán, el actual primer ministro. El evento, que le dedica “Un día a la amistad húngaro-estadounidense”, llega solo cinco días antes de las elecciones generales en las que, pareciera, el líder del Ejecutivo podría perder el poder.

Por primera vez en 16 años, el jefe de gobierno húngaro, que se califica a sí mismo como “iliberal”, está en serias dificultades: la mayoría de los sondeos independientes lo dan perdedor para las legislativas, frente a su opositor de centroderecha, Péter Magyar.

En ese contexto, encima, la aparición de distintos audios complica aún más a Orbán. Se hizo pública una llamada de octubre del premier húngaro con el presidente ruso Vladimir Putin, en la que literalmente le dijo “estoy a tu servicio”, y se comparó con el ratón de la fábula de Esopo, poniendo al ruso en el lugar del león.

J. D. Vance y Viktor Orbán en una conferencia de prensa conjunta en Budapest.

El vicepresidente Vance viajó personalmente a Budapest, donde, en un extraña intervención, acusó a Europa de intervenir en los asuntos húngaros. Declaró que quería “enviar un mensaje a Bruselas” al acudir a apoyar al primer ministro Orbán.

“Realmente quería enviar un mensaje a todos, especialmente a los burócratas de Bruselas, que han hecho todo lo posible por mantener al pueblo húngaro bajo presión, porque no les gusta el líder que realmente ha defendido al pueblo de Hungría”, dijo en una conferencia de prensa conjunta con el líder de Fidesz y de la extrema derecha europea.

“No les diré a los húngaros cómo votar”, afirmó Vance explicando que quería “ayudar” a Viktor Orbán frente a la “presión” de las instituciones europeas. Esto aludiendo también a los fondos europeos que Bruselas ha retenido a Budapest para sancionar las violaciones del Estado de derecho en Hungría. “Viktor Orbán ganará estas elecciones”, declaró el vicepresidente estadounidense, elogiando la defensa que hace el líder húngaro de los “valores cristianos” y la “civilización occidental”, una “rara excepción” en Europa, según él.

Público durante el mítin “Un día de amistad húngaro-estadounidense”, en Budapest.

A diferencia de las legislativas pasadas, esta vez los intereses de Estados Unidos y Rusia coinciden en Hungría: que gane la extrema derecha del partido Fidesz y se mantenga otros cuatro años más. Eso sí, esta vez la victoria se ve difícil, y una serie de revelaciones sobre los lazos entre Moscú y el gobierno húngaro han dado energía a los opositores.

El martes, Bloomberg News informó haber obtenido la transcripción de una llamada telefónica entre Orbán y Putin, realizada por el gobierno húngaro el 17 de octubre. En dicha llamada, el premier comparó la relación bilateral con la de un ratón dispuesto a ayudar al león ruso cuando fuera necesario. “Ayer nuestra amistad alcanzó un nivel tan alto que puedo ayudar en lo que sea”, le dijo Orbán a Putin durante la llamada. “En cualquier asunto en el que pueda ser de ayuda, estoy a su servicio”, insistió.

Para enfatizar su punto, Orbán hizo referencia a una fábula de Esopo, en la que un ratón, al que un león le mostró misericordia, lo libera cuando es atrapado por cazadores. Según la transcripción, el comentario provocó la risa de Putin.

Esto se suma al escándalo que ya venía sacudiendo al gobierno la semana pasada, cuando una grabación de audio reveló una estrecha colaboración entre Budapest y Moscú para levantar las sanciones europeas contra Rusia. El medio de investigación ruso The Insider, con sede en Letonia, publicó una conversación telefónica en la que “el ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, muestra deferencia hacia su homólogo ruso, Sergey Lavrov, al hablar de las sanciones impuestas a nivel europeo en represalia por la invasión de Ucrania”.

El extracto publicado indica que “Szijjártó actuó en nombre del Kremlin, en particular presionando para que se eliminara de las listas negras de la UE a los oligarcas sancionados, incluida la hermana del multimillonario Alisher Ousmanov”, señala The Insider.

Viktor Orbán junto a Vladimir Putin.

Mientras los húngaros se preparan para votar este fin de semana, la mayoría de las encuestas sugieren que el primer ministro se enfrenta a un desafío sin precedentes por parte de Péter Magyar, antiguo miembro destacado de su partido Fidesz, lo que plantea la posibilidad de que Orbán sea derrocado tras 16 años en el poder.

Esta posibilidad ha movilizado a líderes de la derecha en todo el mundo, catapultando las elecciones en este país centroeuropeo de unos 9,5 millones de habitantes al escenario mundial. Hungría es vista por la esfera MAGA como un auténtico laboratorio ideológico. Intelectuales conservadores llevan varios años radicados en Budapest y buscan tender puentes con Washington.

Hungría es particularmente importante para la administración Trump porque es el único país que ha tenido un líder de extrema derecha y antieuropeo durante tanto tiempo. “Viktor Orbán ha tenido tiempo para crear redes, financiarlas a largo plazo y forjar fuertes lazos con la América MAGA”, considera Eric Maurice, politólogo del Centro de Política Europea. “Hungría se ha convertido en el centro neurálgico de la ultraderecha internacional”, añadió.

En cuanto a valores y familia, J.D. Vance ha citado repetidamente las acciones del premier húngaro, como ya lo hizo en 2021 en el podcast conservador de Jack Murphy: “¿Qué hace usted con el Ministerio de Educación? Pues bien, hagamos lo que hizo Viktor Orbán en Hungría: digamos que ya no está permitido enseñar teoría de género, que ya no está permitido capacitar a médicos para experimentar con tratamientos hormonales en niños de diez años. Estas prácticas no deberían recibir ni un solo dólar de dinero público”.

Orbán fue uno de los primeros líderes mundiales en apoyar a Donald Trump en su campaña presidencial. Mantienen una estrecha relación. En noviembre pasado, El premier húngaro visitó la Casa Blanca. El mandatario republicano le concedió una exención de un año de las sanciones relacionadas con el petróleo y el gas rusos, a cambio del compromiso de comprar gas natural licuado estadounidense. Budapest incluso habla de una “exención total e ilimitada”, pero la Casa Blanca especifica que este privilegio especial, por el momento, tiene una duración limitada.

Este martes, en el “día de la amistad húngaro-estadounidense”, J. D. Vance aprovechó la ocasión y los cientos de presentes para llamar a Donald Trump, que respaldó en vivo y en directo al primer ministro Orbán.

Vance le dijo que hay “cinco mil patriotas húngaros” aquí, y “creo que te quieren incluso más que a Viktor Orbán”. Trump le respondió que ama a Hungría y elogió a al premier como “un hombre fantástico”, que “no permitió que la gente asaltara su país e invadiera su país como lo han hecho y arruinado otros países”. Dijo que Orbán “mantuvo bien a su país” y que “le cae muy bien”. “Si no creyera que hizo un buen trabajo, no estaría haciendo una llamada como esta”, sostuvo desde la Casa Blanca.

Más sobre:HungríaViktor OrbánElecciones legislativasJ. D. VanceDonald TrumpEE.UU.RusiaPéter MagyarMundo

Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera

Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE