Por Cristina CifuentesLas dudas que existen sobre la muerte de una trabajadora en un laboratorio antipeste en Siberia
Decenas de trabajadores de laboratorio han sido puestos en cuarentena. El portavoz del Kremlin instó a la población a no "prestar atención a los diversos rumores" sobre la muerte de la investigadora. Mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio señaló el martes que Rusia debería proporcionar más información sobre la muerte de la empleada.

La muerte de una investigadora rusa, presuntamente responsable de haber roto un tubo de ensayo que contenía el patógeno de la peste neumónica en un laboratorio de Siberia, desató las alarmas a nivel mundial.
Se trata de Daria Shipilova, trabajadora de un instituto de investigación contra la peste en la región rusa de Irkutsk, quien rompió accidentalmente el tubo de ensayo el 25 de septiembre, según informaron sus colegas citados por medios locales.
La mujer fue trasladada de urgencia al hospital tras enfermar dos días después. Allí los médicos inicialmente supusieron que tenía coronavirus y murió el jueves de la semana pasada.
Según un comunicado del organismo de control de la seguridad del consumidor Rospotrebnadzor, al que el Kremlin derivó todas las comunicaciones del caso, a la trabajadora del laboratorio se le diagnosticó “neumonía de etiología desconocida”.

Los medios de comunicación han descrito la presunta infección como peste neumónica, que afecta a los pulmones y puede transmitirse entre humanos a través de gotitas respiratorias.
Alexei Tsydenov, jefe de la vecina república de Buriatia, afirmó inicialmente que la investigadora había muerto de peste, antes de modificar su declaración añadiendo la palabra “quizás”, indicó The Moscow Times.
Rospotrebnadzor declaró que el análisis de laboratorio del material de la paciente no reveló ningún microorganismo asociado con su trabajo manipulando patógenos peligrosos.
Según Interfax, la comisión especial del instituto y Rospotrebnadzor concluyeron que no se había producido ninguna emergencia ni una falla de seguridad. El organismo de control señaló que no se habían registrado otros casos de enfermedades infecciosas entre los empleados del instituto durante los diez días anteriores.
Según fuentes citadas por el sitio web de RFE/RL, al menos 60 empleados del instituto se encuentran en cuarentena en las instalaciones. Los hospitales y las salas de maternidad también han sido cerrados durante tres semanas, según los informes. Un colega afirmó que Shipilova podría haber estado en contacto con hasta 300 personas.
Cerca de 200 personas permanecen bajo observación tras la muerte por peste de un trabajador de un laboratorio de Irkutsk, indicó The Moscow Times.

Los residentes locales han informado haber visto a personas con trajes protectores, mascarillas y guantes, mientras que se están distribuyendo mascarillas médicas en las guarderías. El uso de mascarillas también se ha hecho obligatorio para los trabajadores de la fábrica de aluminio de Irkutsk.
En medio de este contexto, las autoridades sanitarias rusas dijeron el lunes que la situación sanitaria en Irkutsk se mantiene estable. Pero el diario británico Daily Mail indicó, citando medios rusos, que una segunda persona ha fallecido a causa de la peste en la región rusa de Irkutsk.
Rospotrebnadzor informó que todos los contactos cercanos de Shipilova fueron puestos bajo observación médica con pruebas de laboratorio diarias, que detectaron dos casos de Covid-19 y dos casos de rinovirus, pero ninguna otra infección.
El gobernador de la región de Irkutsk, Igor Kobzev, dijo en un video publicado el lunes que los familiares y parientes cercanos que se encuentran en cuarentena podrían ser dados de alta la próxima semana.
Los medios locales informaron que, contrariamente a lo que se había informado anteriormente, los hospitales de la zona continuaron funcionando con sus horarios habituales, salvo por las precauciones locales.
Al estilo soviético
Tal como ocurría durante la Unión Soviética, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, instó a la población a no “prestar atención a los diversos rumores” sobre la muerte de la investigadora.
Peskov pidió a la población que se guiara únicamente por la información del organismo ruso de control Rospotrebnadzor, que indicó que la causa oficial de la muerte de la trabajadora del laboratorio fue una neumonía de origen desconocido.
El portavoz también hizo hincapié en que la agencia emplea a “especialistas altamente calificados” en este campo.
Supuestamente, los informes sobre la peste rusa han estado desapareciendo de los medios de comunicación nacionales, incluyendo uno del canal 5 de Moscú y del diario de distribución nacional Kommersant.
El medio ruso independiente The Insider informó el 2 de octubre que el canal de televisión federal REN TV también eliminó sus cinco publicaciones sobre la plaga en la región de Irkutsk.
La administración de Baikalsk, ciudad situada en la región de Irkutsk, cerca de la frontera con Mongolia, publicó un mensaje en Telegram el 3 de octubre instando a los residentes a no viajar al distrito de Shelekhov.
“Debido a información no oficial sobre un caso confirmado de peste en una persona en la ciudad de Shelekhov, les pedimos que limiten las visitas a Shelekhov y a los asentamientos cercanos hasta que se aclaren las circunstancias que rodean esta amenaza”, dijo la administración de la ciudad de Baykalsk en una publicación.
Eso sí, eliminó la publicación dos horas después, informó el medio de comunicación local independiente Lyudi Baikala.
Según People of Baikal, un sitio web de la oposición en el exilio centrado en la región, los médicos de Irkutsk ya hablan abiertamente sobre la peste. “La gente está indignada porque no les dicen nada”, declaró Yelena Trifonova, directora del sitio web.
Según fuentes oficiales, la Casa Blanca “está al tanto, monitoreando el brote y evaluando opciones”.
Kazajistán, Kirguistán y Uzbekistán han intensificado las medidas de precaución ante los informes. Mientras que la administración del presidente estadounidense Donald Trump también está monitoreando la información sobre el caso sospechoso.
En ese sentido, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, señaló el martes que Rusia debería proporcionar más información sobre la muerte de la empleada. “Creo que Rusia tiene la obligación de compartir más información con el mundo”, dijo a los periodistas en Islandia. “Lo estamos siguiendo muy de cerca, hora a hora”.
La falta de transparencia para informar sobre el caso ha llevado a una serie de especulaciones en redes sociales. Una de las primeras que dio a conocer sobre la situación, el sábado, fue la periodista e investigadora estadounidense Annie Jacobsen, cuyo último libro Biologial War (Guerra Biológica) comienza justamente con un accidente catastrófico en un laboratorio.
Mientras que Marshall S. Billingslea, ex enviado presidencial y subsecretario del Tesoro para el financiamiento del terrorismo e investigador en el Instituto Hudson, recordó en una publicación en X que durante la década de 1990 trabajó con Ken Alibek, quien fuera el número dos del programa soviético de armas biológicas, después de que desertara a Estados Unidos. “(Él) afirmó que habían creado una cepa de peste resistente a los antibióticos y que habían trabajado con quimeras de la peste (fusionando dos o más patógenos). Señaló específicamente a Irkutsk por su participación en el programa de armas biológicas. Este brote es sumamente preocupante. Puede que no se trate solo de la peste. Puede que sea mucho peor”, indicó.
La Organización Mundial de la Salud declaró el martes que las autoridades rusas habían identificado a las personas que tuvieron contacto con Shipilova y que ninguna presentaba síntomas. Añadió que había solicitado más información a Rusia sobre su fallecimiento.
La peste es causada por la bacteria Yersinia pestis, que circula entre pequeños mamíferos y sus pulgas. Según la Organización Mundial de la Salud, las personas pueden infectarse a través de picaduras de pulgas o por contacto con animales o tejidos infectados.
La forma más común, la peste bubónica, causa inflamación y dolor en los ganglios linfáticos y rara vez se contagia entre personas. La peste neumónica afecta a los pulmones y puede transmitirse a través de gotitas respiratorias durante el contacto cercano.
Ambas formas pueden tratarse con antibióticos, aunque el tratamiento precoz es fundamental.
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