Por Pablo Retamal N.Emmanuel Carrère llega a Chile con Koljós: sus heridas familiares y la reconciliación con el legado de su madre
El aclamado escritor francés se encuentra en el país para presentarse en la Cátedra Bolaño de la UDP este martes, antes de continuar su gira latinoamericana por México. En su nueva obra aborda la figura de su madre, la célebre historiadora Hélène Carrère d’Encausse, las heridas familiares y su mirada sobre Rusia. Acá un repaso.

Al fallecer una madre, lo más esperable en cualquier familia es que el velorio y el funeral sean ceremonias íntimas, breves y emotivas, con la prole presente. Pero a Emmanuel Carrère le ocurrió exactamente lo opuesto. Tras la muerte de su progenitora, la historiadora Hélène Carrère d’Encausse, no tuvo precisamente un sepelio familiar, sino un funeral de Estado, con todas las de la ley. Se trataba nada menos que de la primera mujer al frente de la Academia Francesa, una intelectual de peso, apasionada por la historia de Rusia.
“El 3 de octubre de 2023, cincuenta y tres días después de su muerte, la nación rinde homenaje a nuestra madre en el patio de honor de los Inválidos. Banderas, uniformes, charreteras, condecoraciones. La orquesta de la Guardia Republicana interpreta, muy bien, el adagio de la sinfonía Júpiter y, para darle el toque ruso, la Serenata de Chaikovski. Seremos unas doscientas personas esperando en un cuadrado de sillas de plástico blanco, delimitado por unas catenarias de cordón rojo, al fondo del inmenso patio adoquinado: familia, invitados de la familia, miembros de la Academia, ministros, representantes de los tres ejércitos -tierra, mar y aire- y de los órganos constitucionales, es decir, las más altas instituciones de la República”, anota Carrère. Y como si fuera poco, incluso apareció Emmanuel Macron, el mismísimo presidente de Francia, quien dio un discurso sobre la fallecida.
Sobre la particular vida de su madre, Carrère se explaya en Koljós (Anagrama), su última novela, y que viene a presentar a Chile este martes 6 de octubre, como parte de su gira latinoamericana de promoción del libro. Primero pasó en Uruguay, país que visitó por primera vez, donde participó en la Feria Internacional del Libro en Montevideo, el pasado 29 de septiembre, y se le reconoció como Visitante ilustre. Luego, cruzó el río de la Plata para formar parte del FILBA de Buenos Aires, Argentina, con dos actividades durante el viernes 2 y sábado 3.
Carrère ya está en Chile. Así se confirmó a Culto desde la oficina local de Anagrama. Llegó en la mañana del pasado domingo 4 de octubre y pasó el día en Santiago. Ayer, lunes 5, dio una charla para la plataforma de inversiones Fintual en las oficinas del Diario Financiero, la cual fue pensada para un reducido número de clientes, pues era sin traductor, solo en francés.

Pero repasemos de qué trata Koljós. Es un volumen que recupera la mejor versión de Carrère, la del escritor de no ficción, la de las historias reales, sobre todo cuando estas tienen que ver con su familia. Escribir sobre su familia materna y su línea de antepasados rusos era algo que ya había realizado en esa fenomenal novela llamada Una novela rusa, y Rusia estuvo también presente en otro de sus títulos esenciales, Limónov.
En Koljós habla de sus abuelos, Georges -el protagonista de Una novela rusa- y Nathalie, quienes son dos personajes muy especiales. El primero, un burgués pobre como una rata; la segunda, parte de la nobleza alemana muy venida a menos. Ambos emigran desde Tiflis, Georgia, producto de los frenéticos hechos que resultaron de la Revolución rusa de 1917.
Ambos llegan a Francia comenzando una nueva vida. Ahí no solo formarán una familia, sino que Georges quedará marcado por el colaboracionismo con los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, hecho que Carrère reveló en Una novela rusa, lo que le costó que su progenitora se enfadara y que él no le hablara por dos años. Pero con este volumen, de alguna manera Carrère hace las paces con ella, sin perder un ápice de su aguda pluma.
De alguna manera, Carrère quiso rescatar el legado de su madre en este libro. Así lo comentó en charla con La Nación, de Argentina, el pasado fin de semana: “Sin ninguna duda, lo primero es la lectura. La pasión, el encuentro con el mundo que implica la lectura. Fue mi madre quien me enseñó a leer. Y sé que es algo que yo transmití a mis hijos. Creo que es una inmensa riqueza en la vida. En cuanto a la cuestión un poco envenenada: el gusto de la importancia, el gusto por el reconocimiento. Ese tipo de necesidad que tenía mi madre de manera muy marcada. En mí no se manifiesta tanto en lo institucional, que es lo que le gustaba a ella, pero ser tratado como un escritor importante me gusta, es como si fuera una especie de validación. Es a la vez un defecto y una virtud, porque te hace avanzar y al mismo tiempo te limita un poco humanamente”.

Por supuesto, el lado de su madre como historiadora está presente. En el libro, Carrère revisa fotos y archivos familiares como quien va a ver los fondos Capitanía general de Chile, Notarios y Escribanos de Santiago, o el Intendencias, en el Archivo Nacional de Chile, de ahí extrae buena parte del material que usa para rescatar la historia de la familia materna. Incluso, esos archivos genealógicos de la familia materna fueron organizados por el padre, Louis, un hombre que al margen de la pompa y la grandeza intelectual de Hélène, tenía un perfil mucho más bajo. Como la sombra que acompaña a los perdedores.
“Es paradójico y casi provocador lo que digo. Porque digo que mi madre era una historiadora profesional y mi padre un historiador aficionado, pero, en realidad, si miramos la concepción moderna de la historia, de cierta manera la forma de hacer historia de mi padre, que consistía -entre otras cosas- en escribirse con los curas rurales, está mucho más cerca de la Escuela de los Annales, de Fernand Braudel, que de esas grandes síntesis perentorias que podía hacer mi madre”.
Pero el legado de su madre también es intelectual. Relata que Hélène Carrère d’Encausse sentía cierta simpatía por la figura de Vladímir Putin, pero esta pasó a decepción cuando ordenó la invasión de Rusia a Ucrania, en 2022, hecho que desencadenó una guerra que se mantiene hasta ahora, 2026.
“Creo que mi madre veía a Putin como un jefe de Estado duro pero muy racional. Como alguien que juega con las reglas de la realpolitik y ahí en realidad hizo algo que puede parecer muy irracional. Así que sí, se sorprendió y la mortificó mucho haberse equivocado. Pero no fue la única. Realmente no fue la única que se equivocó en el diagnóstico”, dijo Carrère a Infobae.

En el volumen relata que se encontraba en Moscú el día en que comenzó el conflicto, debido a las filmaciones de la película Limonov, basada en su libro. Relata que volver a París fue una verdadera odisea en un país que acababa de entrar en guerra.
Carrère comentó ese momento con Infobae. “No me acuerdo muy bien (qué sentí en ese momento). Sí había la impresión en la gente que yo veía, tanto entre mis amigos rusos o franceses, que lo que estaba pasando era algo enorme. En cualquier caso no podíamos pensar que era algo que iba a durar unos días nada más. Cuando entendimos hasta qué punto Ucrania estaba resistiendo nos dimos cuenta enseguida de que iba a ser algo grande. A tal punto, como lo conté, que entre mis amigos rusos que tenían recursos suficientes, económicos y profesionales, para poder irse a vivir al exterior, muchos lo hicieron. Pero sí, muchos se fueron o quisieron irse”.
“Estaba enamorado de Rusia y hubo una desilusión -confesó el autor a Infobae-. Apareció otra cara de Rusia. Yo debería haberla visto antes. No la vi porque estaba prisionero de una visión romántica (...) Hice amigos ucranianos y empecé a ver las cosas desde su punto de vista. La idea de que las relaciones entre Rusia y Georgia o Ucrania eran relaciones coloniales era evidente, pero yo nunca la había pensado así”.

Koljós fue galardonado con prestigiosos reconocimientos como el Premio Médicis y el Premio Grand Continent, además fue finalista del Premio Goncourt.
Emmanuel Carrère dará una charla en Chile este martes 6 de octubre a contar de las 18.00 horas, en la Cátedra abierta en homenaje a Roberto Bolaño, de la Facultad de Comunicación y Letras de la UDP. Esto en el Hall central, Biblioteca Nicanor Parra (Vergara 324, Santiago). En la instancia, Carrère conversará con Rafael Gumucio, escritor y académico de la Facultad de Comunicación y Letras UDP. Los cupos presenciales ya se agotaron, pero se podrá seguir vía YouTube en el canal de la mencionada Cátedra.
Luego de ello, el miércoles de madrugada, el autor emprenderá viaje rumbo a México, país donde continuará -y culminará- su periplo por Latinoamérica.
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