Por Gonzalo ValdiviaCoproducción chilena y el montajista Sebastián Sepúlveda triunfan en los Premios Ariel 2026
Ó Último Azul, película distópica que reúne a productoras de Brasil, México, Chile y Países Bajos, consiguió los reconocimientos a Mejor guión original y Mejor edición. Este último recayó en el realizador detrás de cintas como El Club (2015) y Jackie (2016). Quijote Films, la compañía nacional que participa en el filme, también tuvo presencia con una nominación de La Misteriosa Mirada del Flamenco.

Este sábado, en la Cineteca Nacional (Ciudad de México) se celebró la 68° edición de los Premios Ariel, los principales galardones de la industria mexicana.
O último azul, película que junta a productoras de Brasil, México, Chile y Países Bajos, terminó la jornada con dos reconocimientos: Mejor guión original y Mejor edición. Este último recayó en el mexicano Omar Guzmán Castro y en el chileno Sebastián Sepúlveda, quien recogió el trofeo en nombre de los dos.

“Estoy muy emocionado y contento”, declara Sepúlveda a Culto. “Es un premio con una enorme historia, que ha reconocido a figuras icónicas como María Félix y Cantinflas. Formar parte de esa tradición, junto a personas cuyo trabajo respeto y admiro profundamente, me llena de orgullo”.
Dirigida y coescrita por el brasileño Gabriel Mascaro, O último azul es una distopía que gira en torno a Tereza (Denise Weinberg), una mujer de 77 años que ha vivido toda su vida en un pequeño pueblo industrializado de la Amazonia y se niega a ir a la colonia residencial a la que ha sido asignada, iniciando un viaje a través de los ríos y selva para cumplir un último deseo.
Experimentado montajista de títulos como El club (2015) y Spencer (2021), Sebastián Sepúlveda se unió al proyecto debido a que lo contactó Giancarlo Nasi, productor de Quijote Films, la compañía chilena detrás de la cinta de Mascaro.
“Vino a cambiar el tono de las películas dramáticas en las que me había concentrado en los últimos años, para entrar en un mundo más cercano a la fábula –reflexiona–. Es una película distópica, de paisajes amazónicos majestuosos, donde hay humor, belleza y también una idea muy poderosa: cómo la libertad y la rebeldía de una mujer mayor pueden convertirse en la mayor arma frente al fascismo. Más aún hoy, viendo los resultados de las elecciones en Brasil”.

“El Premio Ariel a Mejor edición es muy significativo porque reconoce justamente esa búsqueda: construir una película capaz de moverse entre distintas emociones y generos, de ser hipnótica y juguetona al mismo tiempo, sin perder nunca la fuerza de lo que quiere contar”, enfatiza Sepúlveda, quien piensa que “esta experiencia demuestra cuánto podemos aportar los cineastas chilenos a historias de otras partes del mundo, y cómo las colaboraciones internacionales nos permiten crecer como profesionales y como industria”.
Por su parte, Nasi destaca la cosecha de Quijote Films en los Premios Ariel, con O último azul –dos galardones y un total de siete candidaturas– y La misteriosa mirada del flamenco, de Diego Céspedes, que estuvo entre las nominadas a Mejor película iberoamericana.
“Nuestra carrera ha estado marcada por la coproducción: juntar países, talentos, financiamientos y equipos para hacer películas desde distintos rincones del mundo. Llegar a los Ariel con una película brasileña y una chilena, y sumar entre ambas ocho nominaciones, representa muy bien esa visión”, indica.

Y el mismo realizador agrega: “Además, son dos películas que resumen muy bien el espíritu de Quijote. La misteriosa mirada del flamenco la filmamos en el extremo norte de Chile, en nuestro hermoso desierto de Atacama; O último azul, en medio de la Amazonía. Fueron dos aventuras de producción muy locas y difíciles, pero con frutos extraordinarios: ambas fueron éxitos de taquilla y ganaron dos de los festivales más prestigiosos del mundo, Cannes y Berlín, respectivamente”.
Sobre La misteriosa mirada del flamenco, que acaba de conseguir cuatro candidaturas a los ZYN Premios Rolling Stone en Español 2026, apunta: “Yo viajo todo el tiempo y la gente no para de comentarla. Creo que nunca terminará de brillar. Más aún porque estamos trabajando en la próxima película de Diego Céspedes, que sin duda parte desde la hermosa experiencia de esa primera película juntos”.
Nuevas coproducciones
Quijote Films acaba de estrenar un nuevo largometraje en el Festival de Toronto, certamen en el que ha tenido una presencia habitual durante los últimos años. Titulada The smell of apples, se ambienta en Sudáfrica durante la época del apartheid y tiene como protagonista a un niño de 12 años cuya vida aparentemente tranquila comienza a fracturarse con la llegada de un militar chileno (interpretado por Alejandro Goic).
La película es dirigida por el sudafricano John Trengove y reúne a empresas de Sudáfrica, Reino Unido, Países Bajos y Chile, siguiendo un modelo que la compañía nacional pretende continuar ejercitando y consolidando.

“Seguimos armando coproducciones alrededor del mundo, tanto con directores con los que ya hemos trabajado, como con los chilenos María Paz González, Théo Court y Diego Céspedes, y nuevos talentos. Es decir, desde óperas primas hasta cineastas con trayectorias muy consolidadas”, sostiene Giancarlo Nasi.
“Hoy mismo estamos produciendo en distintos rincones del mundo: Marruecos, Perú, Brasil, España, México y, por supuesto, Chile. también abriéndonos a otros géneros y formatos, haciendo por primera vez horror, comedia, series, varias de las cuales van a tener noticias muy pronto. Es una etapa muy entretenida y estimulante para nosotros”, concluye el productor.
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