Una segunda ola peor que la primera: Australia registra su día con más fallecidos y récord de casos diarios

Personas mantienen la distancia social mientras hacen cola para hacerse la prueba de Covid-19 en un centro de pruebas en Sydney, este jueves 30 de julio. Foto: Reuters

Las autoridades australianas habían logrado controlar la propagación del virus durante los primeros meses de la pandemia. Las nuevas restricciones se concentran en Victoria, donde se ubica el epicentro de los rebrotes y más de la mitad de las muertes totales.




“En algunos días el virus gana, en otros días lo vencemos. Creo que debemos tener cuidado de no caer en la idea de que Australia tiene cierta inmunidad de oro en relación con este virus”, dijo este jueves el primer ministro australiano, Scott Morrison, en el día en que su país registró la jornada más mortal de la pandemia, con 13 fallecidos y 721 nuevos contagios.

El récord anterior de casos diarios fueron los 518 detectados el lunes. En total, se han registrado más de 16 mil contagios y 189 muertes desde el inicio de la pandemia.

Australia se había enorgullecido de lograr contener con éxito el coronavirus en los primeros meses de la pandemia, pero una segunda ola que empezó a propagarse por Victoria el mes pasado obligó a las autoridades de Melbourne a confinar la ciudad y generó focos en otras áreas, incluida Sydney.

Según contó Morrison a un grupo de periodistas, más de la mitad de las 189 muertes totales que ha causado el virus en el país han tenido lugar en Victoria -el segundo estado más poblado de Australia- y su capital, Melbourne.

“Hemos estado en este encierro durante algunas semanas y no estamos obteniendo los resultados que esperamos, y como resultado las medidas adicionales que se toman son ciertamente necesarias”, dijo Morrison en respaldo a las restricciones que han tomado las autoridades locales en los últimos días.

Aunque el gobierno tiene previsto que las nuevas medidas signifiquen un golpe fuerte a la economía australiana -que ya enfrenta su primera recesión en 30 años- el premier advirtió que si los últimos brotes no lograran controlarse, el daño económico a largo plazo sería aún mayor.

New South Wales, el estado más poblado del país con más de 7,5 millones de habitantes, reportó 18 casos nuevos, con seis de ellos provenientes de fuentes no identificadas. Varios de los contagios fueron rastreados hasta dos restaurantes que ya fueron cerrados para ser sanitizados. Cuatro escuelas de Sydney, la capital, cerraron este jueves tras registrar casos confirmados o posibles de coronavirus.

Las autoridades del estado de Queensland, que había logrado eliminar el virus, anunciaron que habían registrado tres casos nuevos en su territorio. Se cree que dos de los pacientes infectados contrajeron el virus durante una estadía en Sydney, por lo que la premier Annastacia Palaszczuk decidió cerrar sus fronteras con la capital de New South Wales a partir del sábado.

Hace algunas semanas, Queensland ya había negado la entrada a cualquiera que hubiera estado en Victoria en los últimos 14 días.

El foco en Victoria

Daniel Andrews, premier de Victoria, anunció este jueves que todos los residentes del estado de más de seis millones de habitantes deberán usar mascarilla al salir de sus casas a partir del domingo, ampliando la exigencia que ya rige para los residentes de Melbourne.

Andrews también extendió las medidas de distanciamiento social, prohibiendo que los habitantes de comunidades al suroeste de Melbourne reciban visitas en sus casas desde esta noche. Cafés, bares y restaurantes podrán permanecer abiertos, porque son ambientes controlados donde se pueden cumplir las reglas de distanciamiento requeridas.

El premier victoriano dijo que pese a que el último aumento de casos era preocupante, la mayoría surgió en lugares esperables, como residencias de ancianos, y que el número de infecciones que no se podía rastrear era “mucho menor”.

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