Alberto Soto: “El escudo físico de la frontera norte debería estar terminado en dos años como tope”
El comisionado presidencial para la Macrozona Norte explica el plan que implementará para controlar la migración irregular. El almirante (R) se pone plazos, compromete resultados, explica sus metas y es enfático en detallar con precisión qué pretenden hacer con la construcción de zanjas en zonas vulnerables.
El almirante (R) de la Armada Alberto Soto, desde que asumió como comisionado presidencial para la Macrozona Norte, se fue a vivir a Iquique, el lugar que será su centro de operaciones. Desde allá va a coordinar a los delegados presidenciales para generar una cooperación interagencial que permita apurar el tranco en el trabajo para controlar la migración irregular.
Soto habla con la certeza de alguien que conoce lo que está haciendo. Su nombramiento fue el 11 de marzo, pero relata que llevaba al menos tres semanas abocado al estudio del plan Escudo Fronterizo que le tocará implementar.
Pese a la titánica misión que está en sus manos, el comisionado tiene la seguridad de que logrará el que podría ser, quizá, uno de los encargos más complejos de este gobierno. Pero quien fuera el número tres de la Armada se tiene fe. “El Estado de Chile me preparó probablemente como muy pocos oficiales en la historia para esto”, dice. Luego añade: “Si una persona como yo no se tiene fe, algo está mal en la estructura mental. Yo me tengo mucha fe, pero, además de eso, más que fe, tengo mucha confianza en la capacidad de mi equipo, de trabajar en conjunto, y tengo mucha confianza en la capacidad de aglutinar voluntades, mucho más allá de la política”.
En esta entrevista cuenta que su cargo es temporal y espera que dure dos años. El almirante (R) al hablar de la inversión tecnológica que hay que hacer en la frontera reconoce que el esfuerzo se inició en el gobierno anterior, con el Sistema Integrado de Frontera (Sifron), pero dice que no es suficiente y lo intensificará durante su gestión.
Además, añade que lo primero que espera ver es un cambio en la tendencia de los ingresos clandestinos. Para eso está convencido de que el efecto simbólico del mensaje político del Presidente José Antonio Kast en este tema será clave. “En esto influye la actitud política inequívoca del gobierno. Aquí no hay tibieza. El mensaje es uno: el inmigrante irregular no es bienvenido”, afirma.
¿En qué consiste este plan que ustedes bautizaron como Escudo Fronterizo?
Primero, hay que dejar en claro que el plan Escudo Fronterizo es un plan multidimensional. Eso quiere decir que tiene una dimensión legal, por ejemplo, transformar el ingreso irregular en un delito. Esas y muchas medidas legales más, y también reglamentarias, son parte del plan. Segundo, está la dimensión que apunta a crear una barrera tecnológica. La idea es reemplazar el ojo humano y la capacidad de atención humana por una barrera tecnológica, y ahí hay proyectos como muralla digital y Sifron. Este último, por ejemplo, se avanzó en el gobierno anterior y se han gastado cerca de US$ 13.800.000. La idea es continuarlo con urgencia para complementar la brecha tecnológica que existe en la frontera. La tercera dimensión es la gestión. Y, por último, está la barrera contra movilidad y dentro de eso hay herramientas de distinto tipo.
¿De qué herramientas estamos hablando?
Tenemos 1.100 kilómetros de frontera y no las llenaremos de zanjas, eso es imposible. Cuando hay quienes creen que estamos creando la línea Maginot y nos dicen que los muros no sirven, bueno, tienen razón, pero porque este plan nunca fue pensado así.
¿Entonces, de esos 1.100 kilómetros, en cuántos pondrán zanjas?
En los kilómetros de frontera vulnerable, ya que todo el resto son cañones en un ambiente a cuatro mil metros de altura. Además de los cañones hay otras partes en las que hay cordones montañosos inexpugnables y bofedales que son imposibles de transitar. En invierno la gente puede morir ahí, es súper arriesgado, y esas zonas son menos vulnerables. Las zonas vulnerables son las zonas del altiplano, y ahí no tienes cómo parar que alguien pase, no hay rejas, nada, hay solo una línea imaginaria. Esas zonas vulnerables son las que vamos a intervenir con herramientas antimovilidad, pero no continuamente.
¿Cómo lo harán?
Lo que haremos es instalar esas herramientas en los pasos que están declarados como irregulares, que después dan origen a zonas planas que uno transita. Al intervenir vamos a dirigir el flujo de los fenómenos irregulares hacia sectores en que nosotros sí podemos controlar, o que están siendo controlados, y por tanto optimizaremos el empleo del recurso humano. Eso se llama generar zonas de confluencia. Eso es lo que vamos a hacer, y dentro de todas las estructuras también podríamos hacer una zanja, y ese estudio se está haciendo en conjunto con el Ejército, con el Ministerio de Obras Públicas, con mi equipo y con mucha gente experta.
¿Cuántos kilómetros son de esas zonas vulnerables?
Son cerca de 400. Ahora, si cerramos esos pasos, van a crear otros y así. Eso lo sabemos, pero cada vez les irá costando más. Y cuando te cueste mucho más, bueno, vamos a seguir avanzando.
¿Cuánto han avanzado en estos días?
Llevamos poco, pero es un trabajo continuo. Avanzamos entre 50 y 100 metros diarios. En Tarapacá tenemos que hacer aproximadamente 30 kilómetros. En Antofagasta otros 30 más, y en total serán en un primer momento como 100 kilómetros de obstáculos contra movilidad, algunos con zanja, otros probablemente combinado con muros, concertinas o erizos suecos. Podría nombrar distintos tipos de muros, pero creo que se entiende que el concepto de que no es solo zanja. Zanja sí, cuando convenga, pero nunca por sí sola.
¿Tienen contemplada la mantención? Allá hay viento, invierno boliviano, se pueden tapar fácilmente.
Hay que mantenerlas, por supuesto, y eso va en el presupuesto. Se tienen que recorrer al menos una vez al año, dependerá también de las lluvias. Si tenemos una zona que es bofedal, donde hay ganado, bueno colocaremos un muro para que los ganados no se caigan a la zanja. La misma mantención tendremos con los equipos tecnológicos del Sifron. Aquí lo que más hay son condiciones extremas. La idea es que esto funcione de manera orgánica, porque estamos creando un sistema fronterizo para la siguiente crisis migratoria.
Se le ha criticado por impulsar un plan poco efectivo. Lo han tildado de efectista. ¿Cuál es su respuesta ante eso?
Entiendo ese debate, pero es artificial. Tal como ya le he dicho, esto no es solo una zanja por sí sola, es mucho más. Tú puedes tener todas las zanjas del mundo, pero si das educación y salud gratis y das prioridad para construcción de casas y subsidios a todos, se van a saltar la zanja, van a correr los riesgos, van a meterse por el mar. Por eso hay que desincentivar, y por eso tenemos un sistema de medidas multidimensional.
¿Cuál es su meta? Para saber después cómo medir su trabajo.
Lo primero es esperar un cambio de tendencia bastante importante. Segundo, está la velocidad de implementación de las medidas. Nosotros pensamos que el escudo físico antimovilidad de la frontera norte debería estar terminado en aproximadamente dos años como tope. Probablemente las primeras cosas van a estar terminadas antes. El escudo tecnológico va a requerir un flujo de recursos por los próximos cuatro años. La barrera antimovilidad si no está terminada en dos años, créeme que vamos a hacer lo que esté al alcance para terminarlo en la mitad del tiempo, pero a veces el invierno altiplánico destruye todo. Si al año no tengo buena parte de lo que es la construcción de zanjas terminada, sectores con muros terminados y otro tipo de barreras, entonces vamos lento. Y si en tres años todo el equipamiento faltante de Sifron no está listo, fallamos.
O sea, a marzo de 2028 la barrera física ya debería estar instalada.
Y muy avanzada, pero estoy siendo extremadamente conservador. Si partimos cinco días después de asumir, creo que podemos hacerlo rápido. Al principio va a haber críticas, es normal, las recojo y corrijo lo necesario. Eso es parte de la actitud cero ego. El presidente mandó a este comisionado, que podría ser cualquier otro, a avanzar lo más rápido que sea posible.
En la lógica de una barrera antimovilidad con distintas herramientas, ¿cree necesario revaluar la permanencia de Chile en el tratado de Ottawa para usar minas antipersonales?
No me corresponde a mí referirme a eso. Es un tema que tendrá que evaluar la Cancillería. Por supuesto que es una herramienta disponible, pero no me corresponde a mí evaluarlo en este minuto. A mí lo que me corresponde es implementar lo que está en el plan y lo que me pregunta no está en el plan. Yo podría hacer recomendaciones, pero no es de mi injerencia hacerlo.
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