Política

Las heridas que dejó el recorte del 3%

Si bien el ministro de Vivienda, Iván Poduje, fue el rostro público del malestar con los recortes, lo cierto es que al interior del gabinete la medida ha generado fuertes fricciones con la Dipres y con el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ante la firme resistencia de los ministros a que se terminaran afectando los beneficios sociales.

Las heridas que dejó el recorte del 3%. Dedvi Missene

“¿Qué quieren, una marcha al frente del Mineduc?”.

El proceso de ajuste fiscal no ha sido fácil para la administración de José Antonio Kast. La reducción del 3% de los gastos ministeriales anunciado desde la campaña junto al oficio N°16 -ambos decretados por Hacienda para poner en azul las cuentas- abrieron en el debutante gabinete un registro de fricciones y un reguero de heridas.

El presidente José Antonio Kast, junto al ministro de Haciemda, Jorge Quiroz. DRAGOMIR YANKOVIC/ATON CHILE

En la libreta figura la pública rebelión del ministro de la Vivienda, Iván Poduje, en contra de su par de Hacienda, Jorge Quiroz. Pero hubo una fuerte resistencia -menos conocida- de otras carteras durante el proceso.

Eso fue lo que se vivió la semana del 30 de marzo -a solo 20 días de iniciado el gobierno de Kast- en una cita entre el equipo ministerial de Educación con la Dirección de Presupuesto (Dipres). En la reunión, los ánimos se tensionaron a tal punto, que desde la cartera que dirige María Paz Arzola incluso se lanzó la advertencia de posibles manifestaciones estudiantiles sobre la mesa.

Los ánimos terminaron caldeados. Fuentes de gobierno confidencian que Hacienda se puso en una actitud dura. Lo mismo hizo el Mineduc ante la insistencia de ese ministerio de lograr un 3% de recorte en el presupuesto. La defensa de Educación fue que el 82% de los recursos están comprometidos por ley y que estos ya venían recortados de la administración de Gabriel Boric. Un punto que viene verbalizando Arzola desde que asumió.

“La realidad es que el presupuesto de educación ya se recortó. Y no se recortó desde programas mal evaluados, donde había espacios por mayor eficiencia. Se recortaron leyes permanentes. (...) No tenemos un cálculo, el ministro Cataldo me dijo algo así como 250 mil millones (de pesos), tenemos que verlo bien”, dijo la ministra el 12 de marzo.

María Paz Arzola, ministra de Educación. Dedvi Missene

Pese a las discrepancias, en Educación y en Hacienda se afirma que Arzola y Quiroz nunca se han enfrentado en términos personales. Esto, porque la ingeniera comercial de la Universidad Católica tiene un valor agregado: conoce la discusión presupuestaria en profundidad, debido a que entre 2010 y 2016 fue investigadora de Libertad y Desarrollo y le tocaba asesorar a las bancadas parlamentarias justamente en el debate del presupuesto.

“Con Quiroz hablan el mismo idioma”, comenta un cercano.

Pero la ministra no es de las que dejan cabos sueltos. Incluso, el 24 de abril, cuando llegó el oficio N° 16 de Hacienda sobre el recorte de 15 programas de Educación a la Oficina de Partes, que fue dado a conocer por La Tercera, tomó la decisión de cruzar hacia La Moneda, donde estaba funcionando el comité económico presidido por Quiroz. Su objetivo fue tener -sin dilaciones- una bilateral.

Quienes tuvieron acceso a lo tratado sostienen que le hizo ver que entendía perfecto el fondo del documento: revisar y no “descontinuar”, que fue el verbo que encendió las alarmas a nivel político. Pero ello no impidió que la ingeniera le expresara su inquietud, porque no estaba dispuesta a que el Programa de Alimentación Escolar (PAE) de Junaeb -que garantiza desayunos, almuerzos y colaciones a estudiantes de sectores vulnerables- ni otros beneficios sociales se vieran afectados ni que quedaran espacios para dudas sobre su ejecución. Solo cuando Quiroz le garantizó que eso no se iba a tocar el asunto se destrabó.

Al final, Arzola consiguió que la rebaja en Educación fuera solo de 1,12%, cifra que se alcanzará con ajustes al Crédito con Aval del Estado (CAE), a la gratuidad y a la infraestructura escolar.

Chomalí: “Una negociación difícil”

No fue la única que reclamó.

También lo hizo la ministra de Salud, May Chomalí, quien encabezó las ásperas tratativas. Tanto así, que ella misma lo admitió esta semana ante la Comisión de Salud del Senado.

May Chomalí, ministra de Salud.

“La negociación que tuvimos entre el Ministerio de Salud y la Dipres fue una negociación difícil (...). Tuvimos bastantes discusiones, muchas reuniones en la Dipres, en el Ministerio de Salud, en los diferentes niveles, incluso con el ministro, para tratar de negociar ese 3%”, sostuvo.

Para conseguir la reducción -al final quedó en un 2,5%-, la médico cirujano de la Universidad de Chile y especialista en Salud Pública puso como antecedente el déficit estructural que tiene el ministerio en términos de financiamiento, la brecha entre el presupuesto y el gasto y, también, los compromisos de campaña hechos en esta área por la actual administración, especialmente en alerta oncológica.

Fuentes de gobierno sostienen que Chomalí planteó con fuerza ante la Dipres y ante el propio Quiroz que no se podía afectar la atención de los pacientes ni que tampoco se podían tocar los 52 programas vigentes que tiene el Minsal, puntos que consiguió.

La reducción sí afectará a los servicios de salud, pero en menos del 1% del gasto estimado, a través de una mayor eficiencia en recursos humanos y bienes y servicios, no de dotación asistencial ni de coberturas.

Wulf: “En eso no voy a transar”

Desde Desarrollo Social también hubo una fuerte resistencia a la aplicación íntegra del recorte del 3%.

La socióloga de la Universidad Católica María Jesús Wulf, una de las figuras del gabinete más cercanas a Kast -lo viene acompañando desde 2017-, planteó en varias ocasiones a Quiroz sus exigencias frente al recorte del 3% para este año.

María Jesús Wulf, ministra de Desarrollo Social, junto al titular de la Segpres, José García Ruminot. MARIO TELLEZ

Fuentes de gobierno confidencian que la ministra tuvo una serie de reuniones con Quiroz, en las que fue categórica en afirmar que “yo no voy a tocar los beneficios sociales, en eso no voy a transar”. Y que como argumento puso sobre la mesa -entre otras consideraciones- la promesa que el propio presidente realizó en su campaña al respecto.

A ello obedeció que el recorte de Desarrollo Social no llegara al 3%, sino que al 2,2%, para no afectar -en principio- los beneficios sociales. Y que el ajuste se hizo sobre la base de una propuesta trabajada por los equipos del propio ministerio.

El lío había partido el 30 de marzo, cuando la ministra de Seguridad, Trinidad Steitner, anunció públicamente que su cartera no sufriría el recorte del 3%. Esto, después de la avalancha de cuestionamientos que levantó -a nivel político- el anuncio de que se cortarían 72.669 millones de pesos en esa área y en medio de la polémica por la salida de la subdirectora de Inteligencia de la PDI, Consuelo Peña, medida que está viendo la Contraloría y que al parecer no tendría un buen pronóstico para la ministra.

“¿Por qué Seguridad sí y nosotros no?“, fue la pregunta -dicen en Palacio- que se hicieron varios en el gabinete y que abrió la puerta a las flexibilizaciones.

El choque de trenes

“Ministro, usted tiene tremendos logros. No opaque sus logros con polémicas”.

La polémica se había desatado el 30 de abril, cuando el ministro de Vivienda, Iván Poduje, se rebeló públicamente en contra de su par de Hacienda, Jorge Quiroz, por el asunto de los recortes.

Iván Poduje, ministro de la Vivienda.

Era el choque de trenes entre las dos figuras más visibles del gobierno de Kast: el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, la voz económica y del orden fiscal de la actual administración, y el de Vivienda, Iván Poduje, el brazo ejecutor de Kast en terreno.

“Yo tengo un solo jefe y se llama José Antonio Kast, el presidente de Chile. Él es mi único jefe. El ministro Quiroz es un ministro más”, sentenció ese día Poduje, en su particular estilo, sin filtros ni diplomacias.

Era la primera vez que un ministro sectorial se atrevía -al menos en público- a cuestionar a Quiroz, quien es visto como el ministro más empoderado del gabinete, al punto que algunos lo llaman en voz baja como el “vicepresidente”, por su protagónico rol -sin contrapesos en lo económico- en las grandes decisiones de la actual administración, como la megarreforma, los recortes de gastos y el alza de los combustibles, producto de la guerra en Irán.

El paso lo dio Poduje, pidiéndole una reunión al presidente. Necesitaba terminar con la polémica, tras la ola de críticas que empezó a recibir no solo de la oposición, desde donde lo acusaron de “matonaje verbal”, sino que también por el fuego amigo. Mientras el ministro de la Segpres, José García Ruminot, admitió que más que desorden sus declaraciones generan “incomodidad”, la presidenta de RN, Andrea Balladares, afirmó que “él genera un entorpecimiento”.

Kast lo recibió -aseguran- con especial cariño. Valoró su trabajo; le pidió que siguiera en esa misma ruta, atendiendo en terreno las demandas ciudadanas; que eso era lo que él quería de su gabinete. Pero también le sugirió que no empañara su labor con polémicas. Un gesto calificado por algunos como un llamado de atención, aunque para otros se trató de un espaldarazo.

En La Moneda se admite que en el gabinete muchos se sintieron interpretados por Poduje, no en la forma, pero sí en el fondo, ya que todos -en distintos niveles- están sufriendo un recorte que afecta a sus carteras. Cuentan que el titular de Vivienda ha recibido muchos mensajes de apoyo en su WhatsApp. Incluso, hasta ha tenido inesperados respaldos públicos de representantes de la oposición, como el Frente Amplio y el PC.

Fuentes en ambas carteras sostienen, hasta ahora, no tener conocimiento de una conversación entre ambos para limar asperezas.

Franco Parisi, excandidato presidencial del PDG. Pablo Vásquez R.

Quiroz sí la tuvo con el líder del PDG, Franco Parisi, en su despacho de Teatinos 120, en una cita que no fue fácil.

Reconocido por su carácter fuerte, porque “no es el rol del ministro de Hacienda ser simpático”, como él mismo lo ha dicho-, Quiroz abordó en forma crítica la decisión de la bancada del PDG de declarar caído el acuerdo en la megarreforma por un supuesto incumplimiento del Ejecutivo. Parisi tampoco cedió posiciones. Incluso, se comenta que cuando este le hizo ver que algunos términos de su minuta no correspondían al planteamiento que ellos habían hecho como partido, Quiroz no tuvo tapujos en reprender -frente a todos- a un asesor por el error cometido.

“Los dos somos de carácter fuerte. No fue fácil, pero estamos llegando a consensos”, dijo Parisi a La Tercera. Y añadió que la abstención de Zandra Parisi en la Comisión de Hacienda de la Cámara, que el jueves aprobó la idea de legislar, “fue una luz amarilla” en espera del cumplimiento de los compromisos.

La mira del gabinete -en todo caso- está puesta en qué va a pasar cuando Quiroz y Poduje se encuentren nuevamente. Por ahora, el ministro de Hacienda viajó el jueves a Nueva York a la versión 2026 del Chile Day y vuelve el martes. Y en cómo se solucionan las fricciones que persisten con el Segundo Piso -especialmente por la filtración del oficio N°16-, y que visibilizó el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella.

Comité politico ampliado de la administración Kast.
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