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¿A quien se parece Jorge Quiroz?: ¿Foxley, Büchi o De Castro?

Las comparaciones son odiosas, pero el ejercicio ha sido animado por el mismo ministro de Hacienda, quien ha declarado su admiración por Alejandro Foxley y Hernán Büchi y, en privado, se ha comparado con Sergio de Castro. En un debate a todas luces prematuro, aceptaron jugar al juego de las semejanzas las siguientes personas consultadas: Luis Larraín, Sebastián Edwards, José Miguel Sánchez, Leonidas Montes, Patricio Bernedo, Rolf Lüders, Cecilia Cifuentes y Francisco Covarrubias.

Dicen que cuando decidió traspasar la inusual y extraordinaria alza internacional de precios del petróleo a los combustibles en Chile, dejando que operaran libremente las fuerzas del mercado, sin intervenciones, permitiendo que la demanda se ajustara a una oferta más onerosa, el ministro de Hacienda Jorge Quiroz Castro comparó su decisión con la que, teóricamente, hubiese tomado, en circunstancias similares, uno de sus predecesores más ilustres. “Esto mismo habría hecho Sergio De Castro”, dijo Quiroz a un reducido círculo de interlocutores en una reunión privada en esos días.

Aquella comparación no es solo de su autoría. El director del Centro de Estudios Públicos, Leonidas Montes, escribió a principios de abril que con la decisión sobre los combustibles, el actual ministro de Hacienda emulaba a Sergio de Castro. Pero vendrían otras comparaciones: en una entrevista en El Mercurio, el exministro de Economía y Obras Públicas, Juan Andrés Fontaine, recordó el período de Hernán Büchi al hablar de Quiroz. Luego Sebastián Edwards calificó, en el DF, a Quiroz como el más poderoso desde Alejandro Foxley, una referencia que antes, el 11 de marzo, el rector de la UAI, Francisco Covarrubias, había hecho. “Es probablemente el ministro de Hacienda más fuerte desde el regreso a la democracia, solo comparable con Foxley”, dijo, ubicando el parteaguas en 1990.

Jorge Quiroz es el ministro de Hacienda número 254 de la historia de Chile, si se sigue en orden la lista realizada en el libro 200 Años del Ministerio de Hacienda de la República de Chile, publicado en 2014.

Y desde el fin de la dictadura, Quiroz es el número 15, aunque si se consideran solo una vez los nombres propios -dos se repitieron el plato- sería el 13. En orden de aparición, en los últimos 35 años esa posición la han ocupado Alejandro Foxley (1990-1994), Eduardo Aninat (1994-1999), Manuel Marfán (los últimos tres meses del gobierno de Eduardo Frei), Nicolás Eyzaguirre (sus primeros días, 2.191, en el gobierno de Ricardo Lagos); Andrés Velasco (2006-2010, con Michelle Bachelet); Felipe Larraín (con Sebastián Piñera, de 2010 a 2014); Alberto Arenas, Rodrigo Valdés y de nuevo Eyzaguirre, en Bachelet 2; Felipe Larraín volvió en 2018 con Piñera 2, lo reemplazó Ignacio Briones tras el estallido de 2019 y cerró el gobierno Rodrigo Cerda; y Mario Marcel (2022-2025) y Nicolás Grau, los últimos siete meses de Gabriel Boric.

Quiroz cumplió este sábado recién 60 días en el cargo y, por ello, para uno de sus 12 antecesores la búsqueda de un referente es inoficiosa. “En dos meses es difícil comparar con personas que estuvieron años y que ex post, no ex ante, hicieron transformaciones muy relevantes”, opina un ex ministro de Hacienda que prefiere no jugar el juego. Tampoco lo hace el decano de Decano de Facultad de Economía y Administración de la Universidad Católica, José Miguel Sánchez: “La comparación no es válida porque son contextos muy distintos”. Sí apunta algo de fondo sobre el cargo: “Me da la impresión que el poder del ministro de Hacienda depende inversamente de cuánto se involucra el Presidente en las decisiones económicas”, agrega.

“Es temprano para juzgar la acción de Jorge Quiroz. Los tres exministros citados -todos poderosos por delegación de la autoridad- tuvieron un desempeño descollante, que se explica en una parte por las características personales de cada uno de ellos y en otra parte, por el contexto en que les tocó desempeñarse”, opina el economista Rolf Lüders. “No obstante, ya es posible afirmar que comparte con ellos la preparación profesional, la delegación del poder, la claridad de objetivos, y un contexto que requiere de la acción decidida del ministro de Hacienda”, agrega Lüders, quien ocupó ese mismo cargo por 168 días, desde agosto de 1982 hasta febrero de 1983.

Luis Larraín, presidente del consejo asesor de Libertad y Desarrollo, ex ministro de Odeplan en 1989, también cree que Quiroz tiene algo de De Castro, Büchi y Foxley. “Se parece a los tres en la magnitud del desafío y en el liderazgo indiscutido en materia económica”, opina. Y enumera esos desafíos: De Castro, transformar la economía chilena a una de mercado; Büchi, hacer la segunda etapa de esa transformación “luego de la regresión anti-Chicago” y Foxley, “validar el modelo en democracia y aprovechar el leverage que le daba ese estatus para profundizarlo (apertura al comercio)”.

La economista de la Universidad de Los Andes, Cecilia Cifuentes, también encuentra similitudes en esa triada. “De alguna manera, Quiroz está intentando hacer lo mismo, hacer cambios bastante estructurales en política fiscal, en una mirada que intenta dar más espacios al sector privado y de hacer el Estado más eficiente”, dice Cifuentes, quien repara sobre todo en esto último, a objeto de revertir el deterioro de la última década y más. “Como había holgura fiscal, no hubo tanta preocupación por la eficiencia, pero la holgura fiscal se acabó hace más de 10 años y nunca se hizo esta corrección en gestión”, dice la economista. “En eso veo una similitud en estos tres casos”, cierra.

De Castro

A fines de 2026 se cumplen 50 años desde que Sergio de Castro Spikula asumió el ministerio de Hacienda. Era el ministro de Economía, pero Augusto Pinochet lo designó en Hacienda el 31 de diciembre de 1976. Estuvo hasta el 22 de abril de 1982: en total, 1.938 días. Fallecido hace dos años, De Castro fue el ministro más poderoso desde Manuel Rengifo, dijo alguna vez el ex Presidente Ricardo Lagos Escobar. Rengifo ocupó ese lugar en dos períodos: 1830-35 y 1841-44.

Leonidas Montes cree que Quiroz, y el actual gobierno, están dispuestos a asumir el costo político en tiempos difíciles y el episodio de las bencinas le recordó a De Castro, quien apenas asumido bajó los impuestos a las importaciones de 100% a 10%, pese a la incredulidad de los países de la región y la resistencia local. “Las mayores presiones vinieron de los empresarios que entraban a competir”, escribió en su columna de abril.

Solicitada una respuesta más amplia, Montes agrega lo siguiente: “Así como De Castro impulsó el plan de recuperación económica, Quiroz empuja una megarreforma para revitalizar la economía. En ambos casos se puede hablar de un punto de inflexión, una situación difícil que exige un fuerte giro”.

De Castro también es el símil que elige Francisco Covarrubias: “Quiroz tiene algo de ese desparpajo de los Chicago Boys. Una vez, Sergio de Castro dijo que era fácil no haber devaluado el dólar, bastaba que se bajaran todos los sueldos un 10% ‘y Pinochet no se atrevió’. Algo de eso hay: las medidas hay que tomarlas más allá de otras consideraciones”, compara.

Pero en el caso de De Castro, igual que en el de Büchi, hay una gran diferencia: ambos ejercían cargos en una dictadura sin diálogo político. “Es la gran diferencia. Quiroz debe lograr que los cambios económicos vayan de la mano de la política. Y no debe olvidar que la esencia de la democracia es negociar y llegar a acuerdos”, complementa Montes.

Büchi

Hernán Büchi, el ministro de Hacienda número 237 de la historia de Chile, estuvo 1.513 en el cargo, de febrero de 1985 a abril de 1989. Es uno de los que Jorge Quiroz admira en público. “La administración Büchi demostró, especialmente por lo que ocurrió después que se retiró, por los efectos que tuvo, el poder, el dinamismo económico que se genera cuando tu liberas la energía creadora”, dijo Quiroz hace una semana, en Estado Nacional, de TVN. Sin decir que era un paralelo con su propia reforma, la deslizó: Büchi bajó los impuestos a las empresas –“no a las personas, aquí se construyen mitos”, dijo- y aplicó desregulaciones, desencadenando “un fenómeno de crecimiento muy acelerado”. Y agregó: “Y también Hernan Büchi era pragmático (…) El dibujo de Hernán Büchi como alguien libre mercado absoluto, no es efectivo”. “Hernán Büchi se destacó por su pragmatismo y por los ingeniosos medios que diseñó para reactivar la economía y sanear el país financieramente”, resume Lüders sobre el ministro que renunció en 1989 para ser candidato presidencial.

Juan Andrés Fontaine comparó a Quiroz con Büchi, entre otras cosas, por el ajuste fiscal aplicado. En la segunda mitad de los ochenta, Büchi, en un equipo en el que participó Fontaine, “rebajó el déficit fiscal en algo así como 5 puntos del PIB”, sin subir impuestos y solo bajando el gasto. Hoy la meta es dos puntos del PIB.

Luis Larraín recurre a algo más personal: “(Quiroz) es más parecido a Büchi en que es menos académico y más detallista en el conocimiento acabado de los sectores”.

Foxley

Alejandro Foxley, el ministro de Hacienda número 240, dirigió la cartera desde el 11 de marzo de 1990 al 11 de marzo de 1994, con Patricio Aylwin como Presidente. Quiroz destaca otro atributo. “A Foxley lo admiro porque, al igual que Büchi, cuando asume, había escepticismo”, dijo hace una semana. “Cuando viene Alejandro Foxley, la derecha era muy escéptica y está luchando contra una historia de que las economías que salían de las dictaduras caen en hiperinflación, se descontrolaba el gasto, había demandas sociales retenidas, y (Foxley) logra combinar un equilibrio fiscal, muy relevante”, describió.

En un repaso de las últimas décadas, Covarrubias pone el acento en la figura presidencial para marcar la similitud Quiroz-Foxley. “Bajo los gobiernos de Bachelet y Boric, el énfasis no era la economía; y bajo los otros presidentes existía una participación directa de ellos en el tema económico. La paradoja se da aquí, donde Kast no se siente cómodo en ese tema, pero es un tema central de su mandato, muy parecido a lo que pasó con Aylwin”, reseña.

Quiroz

Jorge Quiroz es el mayor de todos. Tiene 64 años: Foxley tenía 51 al llegar a Hacienda; De Castro, 46; Büchi, el menor, 35.

“La situación inicial del ministro Quiroz es similar a la que los ministros de Hacienda más destacados debieron enfrentar al comenzar sus respectivas gestiones. En general, se puede afirmar que los ministros de Hacienda más trascendentes lo han sido porque asumieron en momentos de crisis y desorden económico, especialmente en materia de gasto fiscal y bajo crecimiento”, opina el historiador Patricio Bernedo, coautor de la historia de Hacienda (ver entrevista).

Los hitos bautismales de Quiroz han sido el alza de las bencinas -donde demostró determinación en una medida de alto costo político-; su intensivo plan de ajuste fiscal y la megarreforma, que incluye cambios tributarios y desregulaciones, un eje del gobierno de Kast. Todo aquello le ha granjeado ya roces con otros ministros y con parlamentarios, y ha debido suplir su falta de experiencia política con el apoyo de sus pares del gabinete. Varios consultados para este reportaje enjuician así, ahora, el momento actual de Jorge Quiroz.

Aconseja Luis Larraín, de LyD: “Lo bueno es lo coherente de su plan y la valentía para defenderlo. Lo malo es que ha tenido poco tiempo para comunicar: cuando lo hace en un ambiente más pausado, lo hace muy bien, cuando sale apurado de una reunión, menos (...) Jorge debe pedir más ayuda, también a ministros sectoriales”.

Alerta José Miguel Sánchez, decano de la UC: “A mi juicio, lo que hace especial al ministro Quiroz es que el gobierno ganó con la premisa de reactivar el país y hacer que volviera a crecer y que, para eso, tomaría medidas duras. La gente votó por eso, pero hoy la paciencia dura poco y esperan ver resultados. El argumento de la emergencia dura poco, aunque sea verdad”.

Opina Leonidas Montes, del CEP: “Tiene clara la meta de recuperar el crecimiento. Y tiene carácter, lo que también puede jugarle en contra. El desafío es que estamos en un nuevo e inesperado contexto mundial que cambió los vientos. Esto hace más difícil su tarea”.

Y cierra el economista Francisco Covarrubias: “Hasta ahora, Quiroz se ve empoderado y eso es una parte positiva de su gestión. Nadie duda que él manda en las finanzas públicas. Sin embargo, hasta ahora tiene deficits comunicacionales y pocos contrapesos, lo cual es complejo. Su evaluación final no es posible hacerla todavía”.

Patricio Bernedo: “Un ministro de Hacienda es poderoso en la medida en que el Presidente le haya delegado ese poder y lo deje ejercerlo”

Y cierra el economista Francisco Covarrubias: “Hasta ahora, Quiroz se ve empoderado y eso es una parte positiva de su gestión. Nadie duda que él manda en las finanzas públicas. Sin embargo, hasta ahora tiene deficits comunicacionales y pocos contrapesos, lo cual es complejo. Su evaluación final no es posible hacerla todavía”.

El historiador Patricio Bernedo es coator de un libro sobre los 200 años del ministerio de Hacienda, publicado en 2014 y tiene por ello, una mirada panorámica de las autoridades de toda la historia del país. Y el poder que da ese cargo. Primero, dice Bernedo, el ministro de Hacienda es poderoso porque es el “dueño” de la billetera fiscal.

Pero también por otros aspectos. “Un ministro de Hacienda es también poderoso en la medida en que el presidente de la República, haya sido elegido democráticamente o no, le haya delegado ese poder y lo haya dejado ejercerlo plenamente”, analiza el profesor del Instituto de Historia de la Universidad Católica.

Bernedo considera relevante la personalidad y claridad en sus convicciones que tenga el ministro y, más importante aún, el contexto político y económico en que haya asumido su cargo.

Para Bermedo, el ministro de Hacienda más relevante del siglo XIX fue Manuel Rengifo, quien “organizó la Hacienda Pública de Chile”, dándole un marco institucional a la administración económica del Estado. De la primera mitad del siglo XX, escoge a Pablo Ramírez, ministro de Carlos Ibáñez del Campo entre 1927 y 1929; y Guustavo Ross, quien ejerció con Arturo Alessandri de 1932 a 1937 y se presentó como candidato presidencial en 1938, perdiendo con Pedro Aguirre Cerda. “Tanto Rengifo, como Ramírez y Ross asumieron con un gran respaldo político presidencial con la misión de superar crisis económicas muy complejas. Ross, por ejemplo, en medio de la Gran Depresión”, complementa, antes de proyectarse a los últimos cincuenta años al analizar a los tres referentes de Jorge Quiroz.

“Sergio de Castro asumió con el desafío de levantar la economía a través de un cambio integral del modelo económico. Hernán Büchi lo hizo aplicando medidas más pragmáticas en medio de la crisis económica de comienzos de los años 80 y Alejandro Foxley, uno de los ministros de Hacienda más trascendentes a la vuelta de la democracia, tuvo la misión central de lograr que los empresarios confiaran en el gobierno democrático y en la política económica que se iba a aplicar, que implicaba impulsar aún más el crecimiento y desarrollar políticas sociales que permitieran mayor justicia social, partiendo por mejorar los indicadores de superación de la pobreza. Lo que claramente se logró”.

Sebastián Edwards: “No se puede comparar con ministros de la dictadura”

Usted ha comparado a Quiroz con Alejandro Foxley, por su poder, otros con Hernán Büchi y Sergio de Castro. ¿Ve algún paralelo con esos ex ministros?

-Es que no se puede comparar con ministros de la dictadura... Es una comparación fuera de lugar.

¿Por qué? ¿Por la ausencia de debate democrático y una oposición incidente?

-Por el tono del debate, por los ataques, por la necesidad de ser persuasivo y explicar el programa…. Todo eso que le ha complicado la pista, la ha puesto cuesta arriba. También el fuego amigo, donde lo que hace más ruido es lo de Matthei. Ahora, Foxley no enfrentó esos problemas, pero tenía un Ejército empoderado y encabritado. Lo que es similar es la ascendencia y la influencia y el mandato que le dio el Presidente. La pregunta clave es si (Claudio) Alvarado más (José) García alcanzan a sumar y tener el peso de Boeninger. No creo…

¿No eran también poderosos otros ministros de Hacienda como Nicolás Eyzaguirre o Andrés Velasco?

-No es que los otros hayan sido insignificantes, de ninguna manera. Pero este se vislumbra como el más poderoso…

Pero es temprano. Lleva dos meses.

- Vislumbra, dije.

¿Puede ese poder perder rápidamente peso si su reforma se desdibuja?

-Es posible. Apostó mucho al éxito legislativo de la propuesta. La actitud correcta ahora es ser receptivo de aquellas indicaciones y sugerencias parlamentarias que hagan sentido y que mejoren el proyecto. Habrá varias con esas características, inclusos de partidos de oposición, como el PPD. Es importante que el máximo número de parlamentarios se suban al carro. El ministro no debe pensar que cambios razonables a la propuesta son una derrota. Al contrario, tener un proyecto “más mejor” es un triunfo.

¿Era tiempo de un microeconomista más que un macroeconomista?

-Desde luego. Chile tiene muchos problemas, pero el principal es que la economía esta trancada al nivel micro, al nivel de empresas, de proyectos específicos. Lo más importante es desregular para desatar la inversión y crear empleos. Jorge Quiroz tiene muy claro cómo hay que desregular: en forma rápida, drástica y profunda.

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