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¿Cuba, el próximo paso de EE.UU. tras Irán?: Las señales amenazantes de Trump y Rubio

Luego de una nueva serie de sanciones, una amenaza poco velada y una foto de Marco Rubio con un mapa de la isla, Washington parece interesado en “algún tipo de acción” contra el régimen de Díaz-Canel. Sn embargo, Lula, tras su visita a la Casa Blanca esta semana, dijo que Trump le aclaró que “no piensa invadir Cuba”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, preside su primera reunión de gabinete, sentado junto al secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en Washington, el 26 de febrero de 2025. Brian Snyder

La foto habrá intimidado en La Habana: el secretario de Estado y “halcón” norteamericano, Marco Rubio, posando junto a un general con el mapa de Cuba de fondo, como si hubieran estado analizando y planeando algo al respecto. El general no era cualquiera, sino Francis L. Donovan, el jefe del Comando Sur, uno de los 10 comandos de combate unificado de Estados Unidos y cuya zona de influencia incluye todos los países de Latinoamérica, con la excepción de México.

Como una foto accidental y calculada a la vez, un poco después, Rubio explicó: “Cuba se encuentra dentro del Comando Sur. Ya saben, es la parte más cercana”, declaró en una conferencia de prensa desde la Casa Blanca, agregando que tomar la imagen ahí precisamente, frente al mapa, “les pareció una buena idea”.

Pero luego de que el presidente Donald Trump asegurara que, cuando terminara con Irán, su siguiente meta era Cuba, la foto no parece tan inocente.

Marco Rubio junto al general Francis L. Donovan, comandante del SOUTHCOM. Christopher Bermudez/ SOUTHCOM

Marco Rubio, que es hijo de cubanos, lleva tiempo defendiendo que Washington debería aplicar mano dura con el régimen cubano, aunque sin especificar cómo. De momento, ya hay un bloqueo petrolero contra Cuba, que siguió a la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, y que ha tenido contadas excepciones.

Michael Shifter, expresidente de Diálogo Interamericano, un importante foro político sobre asuntos del Hemisferio Occidental con sede en Washington, comenta a La Tercera: “Cuba es una prioridad mayor para Rubio que para Trump. A diferencia de Venezuela e Irán, Rubio parece estar marcando la pauta en la política hacia Cuba. Piensa en su legado como Secretario de Estado. A lo largo de toda su carrera política, Rubio ha manifestado su apoyo al cambio de régimen en Cuba”.

A esto se le suman las declaraciones de Donald Trump, que en un discurso el 1 de mayo, en un evento en West Palm Beach, Florida, especuló con mandar navíos a la isla después de la guerra iraní. “En el camino de regreso de Irán tendremos uno de nuestros grandes portaviones, tal vez el USS Abraham Lincoln, el más grande del mundo, tendrá que entrar, detenerse a unos 100 metros de la costa de Cuba”, declaró el mandatario republicano, agregando que los líderes de Cuba dirán “muchas gracias, nos rendimos” a la pura vista del Lincoln.

En esa misma jornada, Trump firmó una orden ejecutiva que endureció las sanciones estadounidenses contra Cuba, ampliando las penalizaciones contra el gobierno de la isla y las empresas extranjeras que mantienen relaciones comerciales con ella. La orden ejecutiva está dirigida a funcionarios del gobierno cubano, personas acusadas de corrupción y personas que operan en los sectores energético, de defensa o de servicios financieros del país. Sin embargo, no menciona a ninguna persona en particular.

Al respecto de las declaraciones de Rubio y la foto, La Habana contestó en X, diciendo que se trató de una acción repudiable, y que seguramente era una respuesta al desfile del 1 de mayo. En ella, Raúl Castro apareció acompañado con su nieto y guardaespaldas Raúl Rodríguez Castro, con el que la administración Trump ha estado en conversaciones.

En medio de todo esto, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se reunió el jueves con Donald Trump en la Casa Blanca, y tuvo algo que decir respecto a su encuentro con el magnate: “Si lo que dijo la traducción es correcto, Trump me dijo que no piensa invadir Cuba. Eso es lo que me dijo la intérprete”.

Lula enfatizó a su interlocutor que está a su “plena disposición” si necesita ayuda para resolver la situación en la isla. “Cuba quiere dialogar y encontrar una solución para poner fin a un bloqueo que nunca dejó a la isla ser un país libre desde la victoria de la revolución” en 1959, explicó el líder del Partido de los Trabajadores (PT). El antiguo sindicalista tuvo palabras muy críticas hacia el embargo que Estados Unidos impone contra Cuba desde hace seis décadas: la isla, recordó, sufre “el bloqueo más longevo de la historia de la humanidad”.

Funcionarios estadounidenses citados por The Associated Press (AP), que participan en conversaciones preliminares con autoridades cubanas, aseguraron este jueves que Washington no está contemplando una acción militar inminente contra La Habana pese a las amenazas reiteradas del presidente Donald Trump de que “Cuba es la próxima” y de que buques de guerra estadounidenses desplegados en Medio Oriente por el conflicto contra Irán podrían pasar por la isla a su regreso.

Un funcionario involucrado en las conversaciones con La Habana indicó que las nuevas sanciones tenían la intención de dejarle claro a los cubanos que el objetivo inmediato del gobierno de Trump “no es un cambio de régimen, sino cambiar las políticas fallidas del régimen”.

Los contactos entre el gobierno de Trump y Cuba han aumentado, incluida una reunión previamente este año en la nación caribeña de San Cristóbal y Nieves entre Rubio y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, de quien se cree que tiene una influencia significativa en La Habana.

Más recientemente, dos altos funcionarios del Departamento de Estado -Jeremy Lewin, quien está a cargo de toda la asistencia exterior de Estados Unidos, y Michael Kozak, el principal diplomático estadounidense para América Latina- encabezaron una delegación a La Habana el 10 de abril y se reunieron con el nieto de Raúl Castro, según un funcionario estadounidense al tanto de las reuniones citado por AP.

“En vísperas de que algo pase”

Para Boris González Arenas, opositor y periodista cubano, hay expectación en la isla. “Estamos en vísperas de que algo pase. Esto, porque se trata de presión, y de presión militar, para que el comunismo entienda que se tiene que ir. Sin eso, haría 17 compromisos que luego abortaría”, indica. Esto, agregando que luego del 3 de enero en Venezuela, todo parece posible de ocurrir.

Vista del portaaviones USS Abraham Lincoln. Foto: Archivo

Para Robert Evan Ellis, profesor del Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de los Estados Unidos, la invasión no sería tan fácil de aplicar: “Si Estados Unidos opta por la acción militar, probablemente no sería tan fácil en Cuba como lo fue en Venezuela eliminar a (el presidente Miguel) Díaz-Canel o a un pequeño grupo de la élite comunista, y esperar que una facción liderada por Raulito (el nieto de Raúl Castro) se aliara cínicamente con Estados Unidos, como hicieron Delcy y Jorge Rodríguez en Venezuela”.

“Lo más probable, a mi parecer, es que Cuba llegue a un acuerdo que garantice la supervivencia a corto plazo y la continuidad formal del control del Partido Comunista, a cambio de otorgar acceso económico a empresas estadounidenses y, probablemente, otras condiciones como la cesión del control de la información, lo que podría allanar el camino hacia una eventual transición a la democracia. Sin embargo, no hay garantías”, comenta el analista.

Retórica belicista

Pero más allá de las especulaciones, se estarían preparando cosas, y el Pentágono está evaluando diversas opciones militares para intervenir en la isla. Los demócratas del Senado están tan alarmados por la retórica belicista que han impulsado un proyecto de ley para bloquear cualquier acción militar contra el país caribeño.

En medio de las amenazas, las conversaciones también continúan. Una delegación del Departamento de Estado norteamericano visitó La Habana a principios de este mes, siendo la primera vez que un avión del gobierno estadounidense aterrizaba en Cuba desde el breve acercamiento durante la administración del presidente demócrata Barack Obama.

La delegación estadounidense presentó una lista de demandas que incluían reformas económicas, la liberación de presos políticos, compensación para los residentes y empresas estadounidenses cuyas propiedades fueron confiscadas durante la Revolución Cubana, y la autorización de la conexión a internet Starlink en la isla.

Respecto a lo que debería ceder el régimen cubano, González Arenas comenta: “Podría darse el compromiso del retorno de los cubanos en el exilio. Podría darse el compromiso de una salida ordenada del poder, de elecciones libres, del fin de los presos políticos y el fin del acoso sistemático, la violencia de Estado. Esto es lo que tienen que dar, y no solo el régimen cubano, sino todas las tiranías. Venezuela, Nicaragua, tienen que ceder todo esto”.

Raúl Castro junto a su nieto y guardaespaldas, Raúl Rodríguez Castro.

Robert Evan Ellis considera que la situación en Cuba no es fácil. “Con el corte del suministro de petróleo procedente de Venezuela y México, el agotamiento del petróleo del único petrolero ruso al que se le permitió el paso, los apagones en todo el país y el cierre de facto de la economía y los fondos procedentes del turismo extranjero, Cuba se encuentra en una situación desesperada”, indica, agregando que de todos modos, se ve difícil que el régimen acepte ciertas condiciones norteamericanas, sobre todo, la instalación de internet Starlink.

Para Shifter, en tanto, la situación está más dentro de la especulación que de la realidad. “El principal problema de una invasión estadounidense a Cuba es ‘¿qué pasará después?’. Cuba es muy diferente de Venezuela; no hay una Delcy Rodríguez que tome las riendas ni una María Corina Machado que lidere la oposición. Los riesgos son considerables. Una invasión estadounidense podría generar caos y desorden, incluyendo una crisis migratoria. No existe apoyo ni voluntad para una ocupación estadounidense en Cuba. Por lo tanto, el escenario de la invasión presenta muchos problemas; parece improbable, pero no imposible”.

Al mismo tiempo, no es preciso disparar una bala para arreglar la situación. “Sigue habiendo fuerzas estadounidenses sustanciales en la región que podrían usarse para demostrarle a Cuba que Estados Unidos habla en serio. Sospecho que los cubanos recuerdan el error de cálculo de Nicolás Maduro al creer que Estados Unidos estaba fanfarroneando sobre Venezuela, y entienden que Rusia y China no acudirán en su ayuda de manera significativa desde el punto de vista militar”, recuerda Evan Ellis.

“Por lo tanto, sospecho que si, en las próximas semanas, se produce un retorno de importantes recursos militares al Caribe, además del Grupo Antiaéreo/Unidad Expedicionaria de Marines y otros buques de guerra que ya se encuentran allí, y la fuerza que se puede proyectar hoy desde Roosevelt Roads (Puerto Rico) y el territorio continental de Estados Unidos, si el régimen cubano ve el regreso de un grupo de batalla de portaaviones y otros recursos, acompañados de ejercicios y preparativos militares más específicos, llegarían a un acuerdo, en lugar de esperar a que Estados Unidos actúe”, concluye el analista.

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