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“Chile necesita integrar bien los cuidados paliativos”: dos de cada tres personas con cáncer fallecen en sus hogares

En un contexto donde los tumores son la principal causa de muerte en el país, los expertos aseguran que hay que privilegiar el bienestar del paciente en sus últimas etapas. Y aunque estos cuidados se implementan hace varios años, advierten que hay que reforzarlos.

Cáncer. Una enfermedad que se ha convertido en un triste récord: los casos han aumentado de forma exponencial, al igual que las muertes asociadas. De hecho, en 2019 se transformó en la primera causa de fallecimientos en Chile y las proyecciones no ofrecen un respiro: según expertos y estudios recientes, las cifras seguirán en aumento, empeorando un escenario ya crítico.

En ese contexto, Alicia Aravena, directora ejecutiva del Observatorio del Cáncer, afirma que hay que prestar más atención en la etapa final de la enfermedad: “En un país donde el cáncer es la primera causa de muerte, los cuidados paliativos no pueden seguir siendo el eslabón más débil de la política oncológica. Chile necesita integrar bien los cuidados paliativos como parte estructural de la estrategia nacional de cáncer, con financiamiento protegido, despliegue territorial efectivo y monitoreo público de su implementación. No se trata únicamente de acompañar el final de vida, sino de garantizar continuidad de atención, equidad territorial y dignidad como estándar sanitario. Esa es una definición política que el país no puede seguir postergando”.

En 2002, la Organización Mundial de la Salud (OMS) definió los cuidados paliativos como “el cuidado activo e integral de pacientes cuya enfermedad no responde a terapéuticas curativas. Su fundamento es el alivio del dolor y otros síntomas acompañantes y la consideración de los problemas psicológicos, sociales y espirituales. El objetivo es alcanzar la máxima calidad de vida posible para el paciente y su familia”.

Para el cáncer estos cuidados están disponibles desde 2005 en Chile. Para otras enfermedades, su implementación es más reciente. En 2019 y en un intento de hacer frente al avance que registraba la moción parlamentaria que legalizaba la eutanasia, el gobierno ingresó a la Cámara de Diputados el proyecto de Cuidados Paliativos Universales y que finalmente fue promulgada e implementada en 2022. De hecho, quienes reciben estos tratamientos en el sistema público han ido en aumento.

Entre 2023 y 2025, los tumores y neoplasias concentraron 91.573 defunciones en Chile, lo que equivale al 24,7% del total de muertes en ese período. En cuanto al lugar de fallecimiento, la mayoría ocurrió en el hogar: un 66,5% (60.896 personas) murieron en su casa, mientras que el 31,9% (29.198) lo hicieron en hospitales o clínicas. En la práctica, esto significa que dos de cada tres personas que fallecen por cáncer en el país lo hacen en su domicilio y no en un establecimiento de salud.

Carolina Valdebenito, past president de la Sociedad Médica Cuidados Paliativos Chile, afirma que esta condición hace una diferencia.

“La atención hospitalaria no siempre es la más afable para un paciente con una enfermedad avanzada. Cuando una persona está en etapa terminal, en verdad no necesita un control de presión a cada rato, sino estar acompañada de su familia, en un ambiente tranquilo, más familiar y confortable, porque muchas veces eso también ayuda a disminuir los síntomas”, argumenta la especialista.

En ese sentido, agrega que “se sabe que un paciente que está tranquilo tiende a tener menos dolor, menos angustia y mayor contención. Por eso, muchas familias prefieren que el cuidado sea en casa cuando existe acompañamiento de un equipo de salud. Y con la nueva ley de cuidados paliativos universales, probablemente también se empiece a ver un mayor impacto de muertes en el hogar en otras enfermedades, como las neurológicas, cardíacas, respiratorias o las demencias”.

Eso sí, Valdebenito advierte que aún no están todas las condiciones para una implementación completa: “Todavía falta mucho en capacitación y en la formación de profesionales que estén preparados en cuidados paliativos, tanto en la atención primaria como a nivel de especialistas. Ese va a ser un gran reto, porque la cantidad de pacientes que necesitan estos cuidados y que podrían recibirlos en su domicilio es enorme, mientras que la disponibilidad de profesionales capacitados sigue siendo bastante menor”, concluye la experta.

En Chile, estos cuidados cuentan con cobertura GES: quienes están en Fonasa tienen cobertura total (100%), mientras que los afiliados a isapre cubren cerca del 80%. Por ejemplo, si la prestación es un tratamiento integral y cuidados paliativos por cáncer avanzado con un arancel de $ 112.590, un paciente Fonasa no paga, mientras que un seguro privado cancela alrededor de $ 22.520.

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