Ciberpatrullaje en redes sociales e interpretación de estados de WhatsApp: las diligencias policiales para dar con amenazas contra autoridades
De acuerdo a cifras de la Brigada de Cibercrimen de la PDI, hasta septiembre de 2026 se han registrado cuatro casos, distinto a 2025 donde hubo solo un caso. Alertas de Meta también han sido claves para detectar supuestas amenazas.
El 18 de junio de 2026, Romina Poseck del Pino (32) hizo un comentario en Instagram cuyas consecuencias no esperaba.
En una publicación de la cuenta oficial del Presidente José Antonio Kast, con su perfil de nombre Rosopopino, con más de 30 mil seguidores, escribió “háganle un Charly Kirk”. La mujer, de profesión enfermera, hacía alusión al homicidio del activista político estadounidense, quien fue asesinado en medio de una charla al aire libre en la Universidad del Valle de Utah, en septiembre de 2025.
No fue el único comentario de esa índole que la mujer realizó en esa misma red social. Antes, el 30 de marzo de 2026, fue crítica en una publicación del Ministerio del Interior, donde se comunicaba que el ministro del Interior, el Presidente Kast y el subsecretario de Desarrollo Regional se habían reunido con la Asociación de Municipalidades de Chile (Amuch).
“Desmantelando el plan de búsqueda, eres un HijodP, ojalá te pase lo mismo que a tu pololo Jaime Guzmán”, haciendo referencia al senador de derecha asesinado en 1991. Lo que Poseck no sabía era que las policías estaban revisando cualquier tipo de mensaje que resultara amenazante contra las autoridades en redes sociales.
La mujer fue detenida el 3 de septiembre y formalizada por el fiscal Gonzalo Álvarez, de la Fiscalía Centro Norte, por delito de amenaza de atentado contra la autoridad. Quedó con las medidas cautelares de arraigo nacional, prohibición de acercarse o de enviar mensajes a la víctima.
De acuerdo a cifras de la Brigada de Cibercrimen de la PDI, en lo que va de año, hasta septiembre, se han registrado 4 casos, distinto a a 2025 donde hubo solo un caso. Eso sí, en 2024 también se registraron 4 casos de amenazas contra la autoridad.
Otro de esos casos terminó con una mujer de 23 años detenida en Talca. También hizo una amenaza contra el Presidente y aludió a una supuesta arma Glock. El hecho ocurrió el 13 de agosto, en momentos en que el Mandatario hacía una visita a esa ciudad.
En la formalización, el fiscal jefe de Talca, Héctor de la Fuente, dijo: “Debemos ser particularmente cuidadosos cuando emitimos algún juicio. La crítica puede ser abierta, pero en los términos que se vertió esto, se mencionaba la posibilidad de la utilización de un arma de fuego y quitarle la vida a más de una persona”. También quedó con arraigo nacional y firma mensual.
El aumento, explican desde la PDI, se debe a la mayor sofisticación que tiene esta brigada a la hora de captar este tipo de amenazas. Una de las técnicas investigativas es realizar ciberpatrullajes, que consiste en tener detectives revisando 24/7 lo que pasa en redes sociales.
Técnicas investigativas
El subprefecto Eugenio Ríos, jefe de la Brigada del Cibercrimen Metropolitana, explica a La Tercera en qué consisten los ciberpatrullajes. “Tenemos personal de forma permanente haciendo ciberpatrullaje, que es estar monitoreando las redes sociales de diferentes índoles, como Instagram, Facebook, TikTok, donde pudiesen estar apareciendo estas amenazas o algún reel que tenga relación con algún tipo específico de amenaza a autoridades. También hacemos inteligencia con respecto a lo mismo, fotografías que estén relacionadas con personas que aparecen con armas”, señala el detective.
Ríos hace un símil de estos patrullajes virtuales a los que hacen los policías en las calles. “Lo hacemos hasta encontrar o ver algo que nos pudiese llamar la atención y a lo mejor seguir ciertas líneas, generando información, generando inteligencia y a lo mejor lograr obtener algún dato más preciso con respecto a esto”, detalla. Eso sí, precisa, esta técnica no es nueva.
Luego, una vez que encuentran un comentario que puede resultar amenazante, lo que sigue es identificar al administrador del perfil y generar una denuncia ante el Ministerio Público. Allí, uno de los trabajos de inteligencia también es identificar si se trata de una amenaza real. Para esto, dice el jefe policial, prefieren tomar ciertos resguardos: “Tampoco podemos arriesgarnos a que mañana pase un evento y haberlo visto y decir, ‘ah, no, es que pensamos que era una broma’”.
Pero no solo el ciberpatrullaje es la técnica que utiliza la Brigada del Cibercrimen para estos delitos. También están las alertas que vienen desde Meta Platforms, empresa que tiene a su cargo Facebook, Instagram y WhatsApp, y con quien hay convenios desde hace cuatro años.
Utilizando inteligencia artificial, los detectives reciben correos cuando se produce algún mensaje que puede ser peligroso para las autoridades. “Ellos tienen otra información que puede llegar a través de algoritmos o de inteligencia artificial que debe estar relacionado técnicamente a las posibilidades de ellos de tener software que estén haciendo ese trabajo de forma más automática”, explica.
Respecto a la revisión de mensajes privados en WhatsApp, el detective dice no se informa lo que aparece en las conversaciones ni se compromete la información privada. Sin embargo, se hace una interpretación de los estados que se comparten en esa aplicación.
Perfiles
La psicóloga forense del Instituto de Criminología de la PDI, Vania Saavedra, explica que no existe un perfil único de las personas que están detrás de estos hechos. Eso sí, precisa que “sí existen algunos elementos en común que pueden facilitar que una persona decida realizar este tipo de acciones en el espacio virtual”. Esos elementos consisten en la rápida difusión, la sensación de anonimato y una suerte de distancia respecto a las consecuencias.
“El hecho de que poder expresar mensajes o transmitir opiniones a través de redes sociales o en una plataforma virtual permite que, en el fondo, este mensaje pueda ser amplificado a través de las redes sociales”, agrega.
En esas características también figuran un rango etario común y sujetos con opiniones políticas. Una similitud que se puede dar en estos casos, dice Saavedra, es la actuación de grupo o pandilla en otros delitos. “Podríamos hacer una asociación en términos de que justamente en grupos también se pierde un poco el anonimato y se diluyen las responsabilidades.Algo similar puede operar en el espacio de virtual”, afirma.
El subprefecto Ríos añade que el perfil de quienes hacen estos comentarios amenazantes responde a una “mixtura”. “Es gente joven, estudiantes que por hacer ciertas bromas o tener reconocimiento a través de Instagram en grupos de amigos hacen ciertos comentarios y generan todo este proceder policial”.
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