Conserje revela cómo Fodich y compañía instalaron un falso cuartel PDI en un edificio de Santiago para extorsionar
El testimonio del trabajador da cuenta de la cuidadosa elaboración que realizó la banda que secuestró a dos ciudadanos chinos el 6 de agosto. Fue ese día cuando llegó el exfiscal para participar del engaño y pedir millonarias sumas de dinero a las víctimas.
El 8 de septiembre el fiscal supraterritorial Pablo Sabaj emanó la orden de entrada y registro del inmueble ubicado en José Miguel Carrera 269, en la comuna de Santiago, la que fue recibida por el Departamento V de la Policía de Investigaciones.
Para esas fechas, los investigadores ya tenían certeza de que ese edificio, en particular una misteriosa oficina del piso -1, había sido utilizada para concretar el secuestro de dos ciudadanos chinos vinculados al clan Chen.
El caso podía ser parte de los que el Ministerio Público ya venía pesquisando respecto a la mafia china, pero ahora tenía una particularidad que lo hacía distinto a los casos anteriores: ahora había involucrados un exfiscal y tres funcionarios activos de la PDI. Además, como si se tratara de una obra de teatro, en ese lugar se había montado una detallada escenificación, con falsos PDI, un falso funcionario del FBI, una pizarra con fotos y nombres, y una mesa y silla. Tal como en las películas.
Ayer concluyó la extensa formalización que realizó la Fiscalía Supraterritorial en tres jornadas, donde siete imputados quedaron en prisión preventiva, entre ellos el exfiscal Vinko Fodich, tres funcionarios de la PDI, Rodrigo Navarrete, Pablo Gajardo y Sebastián Gajardo, y el primo del excandidato presidencial Franco Parisi, Luis Moraga Parisi. Eso sí, este martes los persecutores formalizarán a los últimos tres detenidos por la causa.
El día de la incautación, el 9 de septiembre, un numeroso contingente policial llegó hasta el edificio a las 8.40. Allí incautaron las cámaras del lugar y se percataron de lo siguiente. En el libro de novedades del edificio había la siguiente advertencia del conserje que el 6 de agosto estuvo de turno: “Nota, por petición de jefatura me traslado a bodega desde las 9.25 hasta las 14.30 horas”. No solo eso escribió ese día. Luego dice, “Nota, con fecha 6 de agosto, me encuentro al llegar al edificio sin el grabador de cámaras por ende sin cámaras, siendo las 16.25 horas”.
Ese hecho provocó que la PDI llamara a declarar a ese conserje para conocer qué pasó ese día.
La declaración del conserje
El conserje Miguel Ángel Basso entregó su testimonio, al cual tuvo acceso La Tercera, el 10 de septiembre a las 9.25 en dependencias del Departamento V de la PDI.
A los policías dijo que en el piso -1 funcionan las oficinas de la inmobiliaria a cargo del edificio. Dijo que “muy rara vez” bajaba a ese lugar y cuando lo hacía era para entregar correspondencia.
“Durante el mes de agosto del 2026, no me percaté de ninguna situación poco habitual que estuviese ocurriendo en las oficinas del piso -1, regularmente son las mismas personas que trabajan en ese lugar, tampoco recuerdo la llegada de alguna visita que me hubiese parecido extraña. Quiero reiterar que, mi contacto con estas personas era muy escaso”, dijo.
Sin embargo, el 6 de agosto, el día en que se concretó el secuestro, ocurrió una situación que no fue habitual para él. Dijo que llegó a su trabajo a las 7.00 y a las 8.30 se trasladó hasta un departamento para ayudar a un residente a destapar un lavaplatos.
Luego, cuando ya había resuelto esa situación, dijo que su jefe, Luis Carreño, entre las 9.30 y las 10.00, le pidió trasladarse hasta otro lugar, un estacionamiento de calle Almirante Latorre cerca de la Alameda, a recibir una encomienda. En ese lugar, el cual dijo no recordar la dirección exacta, había un cartel de “Lavado de autos”. Pero nadie llegó.
“Como quedaba cerca del lugar, me fui a pie. Debo señalar que, jamás mi jefe me había pedido dejar mi puesto en el edificio para cubrir un puesto en otro lado. Puedo agregar además que, desconozco la actividad que se desarrollaba en ese lugar, solo permanecí en el control de acceso de vehículos, lugar en el cual nunca llegó alguna encomienda, regresando posteriormente a eso de las 14:30 horas, de esa jornada a mi lugar de trabajo, ya que, don Luis me fue a buscar a pie, observando a mi regreso que, no había nadie en la conserjería. Quiero mencionar además que, mi jefe jamás me indicó el motivo de dejar mi puesto de trabajo e ir a otro lugar, esto ocurrió solamente en dicha ocasión”, relató.
Asimismo, se refirió la situación de las cámaras. “También, en esa ocasión me percaté que el equipo DVR que graba los registros de cámara del edificio, no estaba, viendo que los cables de conexión estaban sueltos y el monitor apagado, agregando que antes de mi salida a cubrir el puesto que me solicitó mi jefe, si se encontraba este equipo funcionando”.
En ese sentido, dijo que le consultó a la administradora del edificio, Isabel Lucero, qué había pasado con el DVR, quien le respondió que no sabía, la misma respuesta que le dio otro conserje que tiene rol de jefatura.
“Este acontecimiento, para mí, era totalmente nuevo. Esta situación, del tiempo que llevo en ese lugar, nunca había ocurrido una situación así. Recuerdo que pasados unos dos días al llegar a mi turno, un nuevo equipo DVR se encontraba instalado en el lugar de siempre, desconociendo totalmente quién lo repuso, pero, al menos por su exterior, tenía las mismas características del que había desaparecido. A la fecha desconozco quién lo sacó y para qué, tampoco hice más preguntas”, agregó.
La policía incautó dos pizarras que habrían sido utilizada en el secuestro y que seguía en el piso -1. También encontraron cuatro cajas de cartón con el logotipo institucional de la PDI. No solo eso. Había un cuadro con la imagen del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que usaron para dar credibilidad al engaño.
Lo último
Lo más leído
1.
2.
3.
4.
5.
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE