Grifos sin capacidad y trayecto obstaculizado: las deficiencias que enfrentó Bomberos en el voraz incendio de La Vega Central
Un día después del siniestro que afectó a cerca de 70 locales, los locatarios y arrendatarios damnificados relatan las horas de terror que vivieron en sus locales, algunos de los cuales se quemaron por completo, incluyendo millones de pesos en mercadería.
La Vega, feria libre fundada hace más de 130 años en la capital, fue el escenario de un incendio a las cuatro de la madrugada del pasado domingo. Entre las calles Lastra y Salas de Recoleta se produjo el siniestro que afectó entre 60 y 70 puestos, y cuyo origen sigue bajo investigación.
Según Arturo Guerrero, vocero de La Vega, la mayoría de los locales alcanzados por las llamas vendían abarrotes, hortalizas, huevos y papas, además de funcionar también como bodegas. La cifra de comerciantes perjudicados todavía no está clara, porque puede que hayan puestos compartidos. “Normalmente son personas que arrendaban, muy pocos locatarios”, explica Guerrero.
Dentro de los vendedores afectados se encuentra Enzo Bravo y su padre, quienes perdieron tres locales, donde vendían paltas y tomates. “Me llamó a las 4:20 de la mañana una comerciante llorando, desesperada, que se estaba quemando a La Vega; se estaba quemando su local y me dice “Enzo, tu local también se está quemando”, relata el locatario.
El fuego fue controlado por cinco cuerpos de Bomberos y 17 carros, en un operativo donde los grifos del sector no funcionaron al ideal de su capacidad, según explican quienes vivieron de cerca el proceso. La baja presión de agua, el hecho de que no encontraron suficientes bocas de incendios, más los camiones en la calle que dificultaron el acceso de bomberos a algunas áreas, fueron obstáculos que estuvieron presentes en el combate.
Bravo menciona que estuvo una hora “viendo un espectáculo de cómo se quemaba el local y los locales del lado, y los bomberos pasaban caminando por el frente de nosotros porque no tenían agua”.
“Prácticamente en cada esquina hay un grifo, pero en las matrices a veces varios grifos están en una misma, entonces cuando los carros se alimentan de un grifo, si están en la misma matriz se ocupa la misma agua, entonces eso hace que baje la nivel de caudal y hay que buscar otras matrices en otro sector”, aclara el 2° Comandante del Cuerpo de Bomberos de Santiago, Juan Pablo Slako.
En todo caso, las fallas en los grifos, que afectaron en el inicio de la emergencia, se fueron resolviendo con sistemas de aljibe para la provisión de agua.
Asimismo, la autoridad bomberil detalla que las máquinas que arrivaron al principio también generaron una suerte de cuello de botella en las calles, que afectó la llegada de otras unidades a tiempo, pero que finalmente se pudo solucionar con ayuda de Carabineros.
Desde la institución plantean que dentro de las principales dificultades del operativo estuvo la carga de combustible en los locales, más el hecho de que todos estaban cerrados con rejas y cortinas metálicas.
Por lo pronto, ahora los grifos serán revisados por la municipalidad, el Gobierno Regional y la Delegación Presidencial Regional para verificar la situación. En todo caso, hasta aquí no se ha emitido un reporte formal de bomberos en torno a algún problema complejo de aguas.
Bravo y su familia perdieron entre 15 y 20 millones de pesos en mercadería, monto al que se le suma la cámara de frío que habían adquirido para sellar la bodega que también se quemó. “El daño ya estaba hecho, no había nada que salvar, nada, absolutamente nada, solamente tirar agua para apagar el fuego”, recuerda.
En este mismo tono, comenta que “hoy día es dantesco porque parece que hubieran tirado una bomba”. El locatario comenta que llegó temprano a buscar una gata que cuidaban, porque pensaron que había fallecido. Afortunadamente, la mascota estaba viva.
¿Qué sigue?
De acuerdo con el vocero del mercado, “son locales que son de fácil construcción, más que todo divididos por mallas, pero no son galpón con ladrillos ni cosas por el estilo, son más las rejas y harta mercadería de abarrotes”.
Además, el director de la Vega Central, Cristián Cuevas, que calificó el hecho como una “desgracia muy grande”, anunció que planean situar carpas provisorias, medida que en todo caso es recibida con escepticismo por algunos afectados.
“Muchos las vamos a desechar”, declara Enzo Bravo, quien explica que “si nos colocan en otro sector que se llama patio Quilicura nos pueden dejar para siempre ahí, nos van a dejar en ese otro sector y eso es lo que no queremos”.
Es en este sentido que Bravo espera que se agilice la remoción de escombros para tener los espacios libres y poder trabajar en la reconstrucción.
“Ahora con el alcalde (de Recoleta, Fares Jadue) vamos a ver los pasos a seguir, especialmente en todo lo relativo al apoyo siguiente a los locatarios, incluido retiro de escombros”, señaló el delegado Gonzalo Durán.
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