Rodolfo Carter: “La meta debe ser que al entregar el gobierno, La Araucanía no esté bajo estado de excepción”
El exalcalde aborda los desafíos que enfrentará en su nuevo rol de senador y el gobierno de emergencia de Kast. Reconoce que fue sondeado para Seguridad Pública, pero afirma que pesó su compromiso con sus electores. "Encontraron a alguien mucho mejor que yo", dice en referencia a la ministra Trinidad Steinert.
El exalcalde Rodolfo Carter dice que el miércoles, cuando juró como senador por La Araucanía, sintió estar entrando en los zapatos de “grandes” de la historia de Chile, como los expresidentes Arturo Alessandri, Eduardo Frei Montalva y Salvador Allende.
Si bien insiste en que va a morir con la piel de un alcalde, en alusión a los 13 años que se desempeñó como jefe comunal de La Florida, ahora dice estar listo, con más madurez, para iniciar este nuevo desafío que implicará ser parlamentario oficialista del Presidente José Antonio Kast, a quien apoyó personalmente durante la campaña.
Usted pasa del mundo municipal al Senado. ¿Cuáles son sus principales ejes en esta nueva función?
Servir a Chile de repente significa estar dispuesto a esperar hasta llegar a acuerdos y no simplemente obtener lo que uno quiere en un 100%. Hoy soy el mismo alcalde de siempre, pero con una nueva responsabilidad. Yo no tenía interés de ser parlamentario. Fue un encargo del Presidente Kast cuando era candidato. Obtuve una mayoría muy contundente, la primera mayoría, lo que me impone una obligación adicional. Esto me da un sentido de urgencia sobre los dramas de seguridad, desempleo, falta de pavimentación, abandono, y hay necesidad de alcanzar acuerdos en el Senado. Es una tarea compleja, pero justamente por eso es más bonita.
Como alcalde se caracterizó por querer resolver todo de inmediato. ¿Cómo va a lidiar con los tiempos del Congreso, que suelen ser todo lo contrario?
Uno tiene que madurar. Entrar al Senado también es un aprendizaje. Ahora estoy en los zapatos de otros, de los grandes de la historia de Chile. Entonces, ante mi impulsividad, de repente mi mal genio, cuando las cosas no son como quiero que sean, recuerdo que me están mirando los grandes de Chile. Chile nos ha dado una oportunidad. Nuestra misión fundamental es no ser soberbios y darnos cuenta de que esta tremenda mayoría es una mayoría prestada de un pueblo que ha sufrido mucho.
Alcanzó a tener conversaciones con el Presidente Kast ante la posibilidad de asumir en el Ministerio de Seguridad. ¿Cómo fue ese diálogo?
Una de las cosas que yo no hago es hablar de conversaciones que son privadas. El presidente, aparte de ser el presidente, es mi amigo. Pero es un hecho bastante público y notorio que había un interés de que yo lo acompañara en responsabilidades de gobierno. Pero justamente por lo extraordinario que es José Antonio Kast, él comprendió perfectamente que para mí, en términos humanos, era muy difícil fallarle al rostro de hombres y mujeres que votaron por mí. Entiendo que el desafío de derrotar a la delincuencia en Chile es enorme y no fue fácil restarse de ello. De hecho, durante varios días me sentí un cobarde.
¿Por qué cree que siendo el eje principal del gobierno haya sido el último nombramiento en cerrarse?
Encontraron a alguien mucho mejor que yo, a la ministra Trinidad Steinert.
Pero costó encontrarla.
Se demoraron tres días. Encontraron a alguien mejor que yo. Y la estamos apoyando con todo.
¿Qué le parece que el sector que lo apoya esté promoviendo un proyecto de conmutación de penas?
No es exacto que haya una visión del sector. Es un proyecto de ley de un senador que ahora ya no está en ejercicio, que efectivamente adolece de serias fallas. La presentación que se hizo es muy deficiente y no se va a aprobar algo así. Un proyecto de ley que permita liberar pedófilos y que simplemente por llegar a cierta edad las personas se vayan para su casa es, a lo menos, técnicamente discutible. Sí es razonable discutir que una persona que está desahuciada, que efectivamente va a morir, vaya a morir en su casa. Este es un tema muy complejo, pero no lo vamos a esquivar. El proyecto tal y como salió no cuenta con mi apoyo y también la bancada republicana lo mira con reproche. El Presidente Kast lo ha señalado claramente, el proyecto no es el que nosotros hubiésemos querido aprobar.
¿Qué cambios le haría?
Habrá que estudiarlo caso a caso. Evidentemente, los delitos contra los derechos humanos son muy sensibles en una parte importante de la opinión pública. Los delitos contra los niños son muy sensibles para toda la opinión pública. Por tanto, es un tema que se tendrá que discutir en el Senado.
Pasando a los asuntos de La Araucanía, parte importante de la Macrozona Sur lleva bastantes años bajo estado de excepción. ¿Es sostenible?
El gobierno anterior, durante muchos años, fue muy condescendiente con la violencia de la región. Pero sin dar ninguna explicación usaron y abusaron del régimen constitucional de excepcionalidad. Criticaban a Piñera por hacerlo y lo usaron ellos más que Piñera. Y, lamentablemente, optaron por mantener a la región en ese ventilador mecánico durante cuatro años. Los agricultores ya se acostumbraron a estar rodeados de policías y de militares para cosechar. Se convirtió en normal lo que no es normal y así se felicitaban a sí mismos de que lograron reducir el número de atentados. Nuestra meta debe ser que, al entregar el gobierno, La Araucanía no esté bajo estado de excepción, es decir, no esté conectado a este respirador mecánico. Habrá que mantenerlo durante un tiempo, pero nuestra meta es levantarlo.
¿Qué medidas propone para esa desescalada?
El concepto es que no nos podemos acostumbrar a la anormalidad. Nosotros no venimos a instalar la política del miedo ni el Estado policial, pero sí un Estado muy convencido de que nuestra obligación es defender la libertad de los ciudadanos.
¿Van a tomar como insumo el trabajo de la Comisión por la Paz y el Entendimiento y lo referente a la devolución de tierras?
Probablemente eso lo vamos a revisar dentro de los próximos días. En principio, yo tengo una mirada crítica de prometer devoluciones de tierra en forma ilimitada. ¿No será el momento de ponernos de acuerdo en que la verdadera compensación con el pueblo mapuche es la pobreza y no la que un grupo de ideólogos en Santiago cree que es lo correcto para estas personas?
El Presidente Kast ha planteado que va a liderar un gobierno de emergencia. Eso ha generado altas expectativas. ¿Qué resultados espera en el mediano plazo?
Nosotros sabemos que para la derecha, a diferencia de Boric, no está la tolerancia de parte de la opinión pública para decir que estamos aprendiendo. Al presidente ya le están pidiendo resultados, pero recién se están instalando. La gente está cansada de muchos años de expectativas que no se cumplen. Mientras se normalice que se mate un policía cada cierto tiempo, este país no está normal. Ese es el sentido de un gobierno de emergencia. No significa que no vaya a haber problemas. En Chile va a haber problemas como hay en todos los países del mundo, pero las cosas anormales tienen que terminar y a lo menos en este primer periodo espero que se note que empiezan a terminar.
¿Es sostenible en el tiempo este discurso del gobierno de emergencia?
Este es un gobierno de emergencia, pero eso no nos da derecho a escudarnos para no cumplir con nuestra obligación. La emergencia es para poner el marco en el que nos encontramos.
¿Qué le parece que los asuntos propios del Ministerio de Seguridad Pública no estuviesen incluidos en las primeras instrucciones que dictó el presidente?
Yo creo que sí lo hubo, porque cuando se habla del tema fronterizo, sí tiene que ver con seguridad pública. La inmigración tiene que ver con seguridad pública directamente.
Eso está alojado en Interior. Llamó la atención que ninguno se asignara específicamente a la ministra Steinert.
En materia de seguridad, la ministra tiene que hacer toma de control del ministerio, recibir información clasificada de parte de las policías y, conforme a eso, actuar. Usted comprenderá que tomar una decisión precipitada en pocos minutos, cometer un error en materia de seguridad es carísimo, porque pierdes legitimidad frente a la opinión pública.
En el ítem fronteras, se habla de un escudo fronterizo que va a mezclar medidas tecnológicas, pero también barreras físicas. ¿Esas barreras son zanjas?
Puede ser una mezcla. Ninguna medida sola lo resuelve. Piense usted que el país más rico del planeta, el más poderoso, no ha sido capaz de construir su famoso muro. Por eso, en alguna zona habrá que poner una defensa física o una reja. En otras serán zanjas, en otras serán drones, en otras serán puestos de vigilancia. Lo importante es que tengamos un conjunto de medidas que hagan mucho más difícil el ingreso a Chile. Además, tiene que haber una adaptación de toda nuestra legislación, de modo tal que no se dé la señal equivocada a la inmigración ilegal de que son bienvenidos a Chile.
¿En ese conjunto de medidas incluye la construcción de centros de detención para migrantes?
Van a tener que hacerse, es evidente. No son cárceles, desde luego, porque hay que cumplir con las convenciones internacionales. Pero evidentemente tienen que haber centros especiales de contención durante un tiempo, hasta que sean reconducidos de vuelta a sus países.
Cuando fue alcalde se hizo conocido por ser díscolo, eso es parte de su biografía política. ¿Será un senador díscolo también?
Esas son caricaturas. Yo he sido siempre dueño de mi libertad, fiel a lo que creo y comprometido con defender a la gente que me elige. Si en alguna ocasión en el pasado tuve diferencias con mi sector político, no fue por un discolaje artificial, era porque creía que era lo correcto, pero estaba en un rol distinto. A diferencia de Chile Vamos, donde estuve tantos años, en la campaña de Kast yo tuve un rol importante, donde fui escuchado, por tanto, me siento muy responsable de que al presidente le vaya bien. El destino del Presidente Kast es el destino de la derecha y todos tenemos que tenerlo claro.
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