Érika Olivera: "Las leyes son blandas; tal vez la pena de muerte bajaría los delitos"

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Han pasado 100 días desde que corrió su último maratón, el de los JJOO de Río. Érika Olivera repasa detalles del que hoy es su principal oficio, entrenadora, de su familia, de las consecuencias que trajo revelar los abusos sexuales de los que fue víctima y de por qué decidió desertar de su anunciada carrera política. La nueva vida de la chilena con más participaciones olímpicas de la historia.


Mañana se cumplen exactamente 100 días desde su último maratón y Érika Olivera (40 años) luce delgada, mucho más que cuando corrió en los JJOO de Río, aunque confiesa que ha subido dos kilos. En el estadio de Recoleta, su centro de operaciones, mira de reojo el entrenamiento de sus atletas, los que siguen al pie de la letra las órdenes que da. No se le ve cansada, ni triste.

¿Qué tal sus 100 días de jubilada?

Estoy alejada del alto rendimiento, pero aún no me he retirado. Estoy entrenando, pero mucho menos que antes. Quiero despedirme en Chile y para eso correré en el Maratón de Santiago.

Será si la dejan. Porque la Fedachi, por su conflicto con los organizadores, se lo prohíbe.

Yo me pongo en mi rol de trabajador. Ni la Federación ni nadie me puede prohibir mi derecho a trabajar, eso es anticonstitucional. La prohibición dice que esta medida durará lo que dure el juicio, pero eso puede durar años. ¿Por qué los atletas deben privarse de este tipo de beneficios, si los ayuda en su desarrollo personal y atlético? A muchos de estos atletas, la Federación no le entrega ningún tipo de beneficios. Por eso reclamamos.

O sea, ¿le queda un maratón?

No sé si correré en maratón, depende de cómo me sienta. Quizás lo haga en los 10k.

¿Qué retiene ahora al finalizar su carrera olímpica?

Lo más lindo que me queda de esto es que hoy puedo ver los años de dedicación que tuve hacia una actividad que me apasiona y que fue siempre mi forma de vivir. Fueron cinco Juegos, pero pudieron haber sido seis. Fueron 24 años corriendo, 21 en el maratón, que es una prueba de equilibrio y muy dura de entrenar. Mirar todo lo que conseguí me produce bastante orgullo. No puedo decir otra cosa; estoy muy conforme con todo lo que obtuve.

¿Fue difícil aguantar con una maternidad tan activa?

Fueron años muy lindos dentro de esto. No fue sólo una carrera deportiva, sino también un desarrollo como persona. Pude darme el tiempo de estar en una actividad de bastante esfuerzo y, complementarlo con cinco maternidades, es súper rico. Es harto.

<em><strong>"Tras acusar a mi padrasto, perdí el contacto con mi mamá y mis hermanas"</strong></em>

Nadie la iguala esa marca: cinco hijos, cinco maratones olímpicas.

No po'. No hay otra con cinco hijos en el maratón. Lidia Simon corrió sus últimos Juegos Olímpicos en Londres 2012, pero ella no terminó en Atenas y sólo tiene dos hijos.

¿Hace cuánto tiempo no estaba tan relajada?

Es que durante los últimos cuatro años han sido bien marcados mis tiempos de entrenamiento y de relajo. Pero es un relajo entre comillas, porque descanso de entrenar, pero desde que entré a estudiar, en el segundo semestre, me dedico más a la universidad y, además, estoy full de actividades. Pensaba que después de los Juegos sería distinto, pero he estado copada. Se me han acercado muchas agrupaciones para que participe con ellos y da lata decir que no.

¿Agrupaciones de qué?

De mujeres agredidas.

¿Por la confesión que hizo de los abusos en su infancia? ¿Era lo que buscaba al contar su drama?

No era lo que buscaba. Yo quería contar mi verdad por muchos motivos, para que le sirviera al resto y me sirviera a mí también. Todo lo que se ha dado han sido las consecuencias. Me siento súper agradecida y comprometida, porque es increíble, pero de repente me paran mujeres y se ponen a llorar contándome que fueron víctimas de abusos, que fueron golpeadas… Son mujeres jóvenes. Es increíble la cantidad de personas en nuestro país que han sufrido cualquier tipo de abuso.

<em><strong>"Me paran mujeres y se ponen a llorar contando que fueron víctimas de abusos"</strong></em>

¿Las víctimas se le confiesan?

Sí. Y me dan las gracias porque lo hice. Hay personas que nunca en su vida le han contado a alguien lo que les ha sucedido, y me paran para contármelo a mí. Esas cosas te llegan, porque uno dice 'qué bueno que haya servido para algo', aunque sea para que esa persona se desahogue.

¿Ha sabido algo de su padrastro?

No.

¿Tampoco ha querido saber?

No, porque las cosas se dieron así. Tampoco he sabido de mi madre. Romper los lazos produce dolor, pero yo con mi familia no los rompí, sino que fueron las consecuencias de todo esto. Es lamentable, pero estaba consciente de que podía suceder. Tengo la esperanza de que en el futuro se pueda reparar o mejorar. Si se da, será el tiempo el que diga. Yo hoy me preocupo de seguir mi vida. No digo que no me provoque dolor, porque sí me lo provoca, porque no estoy con las personas que quiero, pero es así no más. Hoy tengo una linda familia, somos súper unidos, mis hijos están creciendo y eso para mí es lo importante.

<em><strong>"No hay interés por mejorar el deporte, a los políticos les da lo mismo que los niños estén más obesos, más hipertensos..."</strong></em>

¿En qué va la denuncia?

No sé. No creo que tenga más avances de los que ya tuvo, porque son casos que prescriben. El fiscal hizo más de lo que tenía que hacer al mandar a investigar y tratar de tener más antecedentes, pero yo desde el principio sabía que esto no iba a tener un buen término. Nunca lo hice pensando en que iba a tener justicia a través de la Justicia.

¿Buscó la justicia social?

Sí, y ésa sí llegó. Quería que la gente supiera cuál era mi verdadera historia, que supieran de dónde vengo y por qué llegué al deporte. Para mí eso era lo importante.

¿Planeó el momento exacto en que iba a revelar su verdad?

No. Pensaba hacerlo después de los Juegos Olímpicos. Más que cualquier otra cosa, lo vi como una enseñanza. Igual sentí que al contarlo, de alguna forma, le decía a Chile: gracias por lo que ustedes me entregan, merecen saber quién soy yo. No pensé en que se había adelantado o que salió en el momento en que yo no quería.

¿Fueron muy difíciles los días posteriores en Brasil?

Sí. Yo sabía que me iban a comenzar a llamar todos los medios, por lo que decidí durante toda la semana siguiente hablar y después de eso cortar. Agota estar hablando siempre lo mismo y había algo importante, los Juegos Olímpicos. Pero todos esos días fueron durísimos para mí. Perder el contacto con las personas que quieres es algo que te afecta muchísimo.

<em><strong>"Desde el principio sabía que mi denuncia no iba a tener un buen término. Nunca lo hice pensando en que iba a tener justicia a través de la Justicia"</strong></em>

¿Con qué seres queridos perdió el contacto?

Con mi mamá y con mis hermanas.

Pero una de sus hermanas era muy cercana a usted.

Sí. No hemos conversado después de todo esto. Sé que algún día nos vamos a sentar y vamos a hablar. Sé que ella me entiende, porque era algo que yo había anunciado hace muchos años a la familia, pero creo que a ella le molestó la forma en que lo hice, porque no se lo informé.

¿Por qué?

Le pedí ayuda a mis hermanos respecto a lo que iba a declarar, pero no quise hacerlo con mi hermana, porque sentí que le iba a afectar mucho. El tiempo dirá que fue lo mejor.

Hubo quien dijo que usted se estaba aprovechando de esto.

No sé cuál es el provecho que podría sacarle a esto. Pero también entiendo que hay personas que son muy inmaduras, otras que son muy resentidas, que su vida gira en torno a tirarle mierda a todo el mundo. Hay de todo. Lo bueno es que hay más de las personas que te apoyan que las que te acusan de cualquier cosa. En realidad, creo que el único provecho que pude haber sacado de todo esto es que le sirvió a muchas otras personas que hoy comparten sus historias conmigo y eso es provechoso, las entiendo a la perfección.

¿Pagó las culpas de su precandidatura política?

Por supuesto. Los primeros comentarios decían que yo contaba esto para obtener votos. Imagínate si yo hubiese contado esto antes de ser candidata a abanderada, hubiesen dicho que lo hice para dar pena y obtener votos para ser la abanderada de Chile. Cuando quieres encontrar algo malo, siempre lo vas a encontrar. Yo dije hace más de tres años que quería ingresar a la política, por eso estoy tranquila.

<em><strong>"No hay interés por mejorar el deporte, a los políticos les da lo mismo que los niños estén más obesos, más hipertensos..."</strong></em>

¿Seguirá en la carrera política?

No quiero ser mentirosa. Venía con harta desmotivación y después de todo esto me desmotivé más. Vengo de un mundo totalmente distinto a ése. No soy así. No digo que todos sean así, pero la mayoría sí. Cuando di a conocer mi historia me sentí, por un lado, súper apoyada, pero por otro, súper dañada. Fue extraño que al otro día salga un titular grande diciendo: Ahora se presenta a la política. Eso es daño, daño directo. Lo encontré feo y ahí me di cuenta que no tengo nada que hacer en la política, porque me voy a enfrentar a personas muy distintas a mis ideas y mis valores. No digo que todos sean así, pero sí la mayoría.

¿Deshecha la idea de mejorar el deporte desde el Parlamento?

Es que con el pasar de los meses veo que hay tantas cosas dentro del deporte, que no hay interés por mejorar, que (a los políticos) les da lo mismo que los niños estén más obesos, más hipertensos, porque no hay una política de Estado que realmente diga que queremos ser un país deportivo, un país sano, que el alto rendimiento está olvidado…

¿No somos un país deportivo?

El Ministerio del Deporte fue muy mal evaluado por un montón de proyectos que no se ejecutaron. A lo mejor, si haces un análisis, hoy hay mayor cantidad de personas que hacen actividad física que hace cuatro años atrás. Pero eso no es hacer deporte, es actividad física. Una clase de zumba, pasarlo bien un fin de semana, no es deporte. Para ser un país deportivo hay que tener cultura, que mínimo tres veces a la semana tengas a las personas insertas en actividades deportivas. Eso nos hará un país más sano y un país más educado, porque la educación, el deporte y la salud van de la mano.

¿Chile no quiere ser un país sano?

Lo que veo es que a las grandes instituciones de salud, que a las farmacias, no les conviene tener un país más sano, porque vas a tener menos gente hospitalizada, menos gente comprando remedios, menos gente usando siquiatras. Y en lo educativo, los valores que te entrega el deporte ayudan en el colegio, en la universidad y en el trabajo. Es decir, tampoco quieren que seamos un país culto.

<em><strong>"Los primeros comentarios decían que contaba mi caso para obtener votos; ahí me di cuenta que no tengo nada que hacer en la política"</strong></em>

¿Qué pasa con el alto rendimiento en Chile?

No te miento, hace más de 10 años que vengo escuchando que quieren que los deportistas tengan previsión social; que haya alianzas con las universidades para que el deportista pueda estudiar; generar redes de apoyo para que puedan postular a una casa… Cosas básicas. Hace años las vengo escuchando, pero no se ha hecho nada. Esto es como una rueda que gira siempre en el mismo lugar, pero no avanza. Si no existen leyes que nos amparen, por escrito, seguiremos siendo lo mismo.

Pero Chile aún tiene problemas en salud y educación. El deporte se ve muy lejano ¿No cree?

Es que Chile debe reaccionar. En redes sociales, la mayoría de los chilenos critican al Sistema, pero ¿cuántos de esos hacen algo para cambiarlo? Ni siquiera son capaces de ir a votar, buscar el cambio. Somos buenos para criticar al gobierno, al Sistema, pero no nos damos cuenta de que todo eso está ahí porque nosotros, como pueblo, no hacemos nada. Los jóvenes deben reaccionar.

En Estados Unidos la gente ya se levantó a votar.

Lo que pasó en Estados Unidos sorprendió a todos. Ojalá no tenga repercusiones negativas, pero eso nos da un indicador de que la gente, cuando quiere buscar lo que considera mejor para su país, lo pueden lograr.

¿Aun con líderes negativos?

Es que eso no lo vamos a saber hasta que este compadre asuma y se ponga a trabajar. Ojalá que no sea así, porque sus propuestas dejan harto que desear.

¿Le iría bien a un político aquí con el discurso de Trump?

Creo que Chile no se caracteriza por ser un país clasista ni racista, pero si viniera alguien con un discurso en favor de volver a implantar la pena de muerte le iría bien.

¿Tanto así?

Es que mira, yo estoy súper a favor de la vida, pero también creo que hay situaciones y momentos en que uno debe poner mano dura. No sé si la pena de muerte o si la cadena perpetua tengan sentido. Quizás las personas que cometen delitos deberían ellos mismos costearse su estadía, cocinarse y encargarse de todo, porque es un gasto muy grande para el Estado, para el pueblo. A lo mejor sería una buena medida.

¿Tan mal está Chile?

Creo que Chile está muy enojado, sobre todo con el Sistema Judicial. Y con esto no le estoy echando la culpa a los jueces, sino que es un tema de leyes, y eso se trabaja a nivel parlamentario. En este país, los jueces se rigen por lo que dice la ley y, en ese sentido, las leyes son muy blandas. Yo soy una persona a favor de la vida, pero creo que hay situaciones en que tal vez la pena de muerte evitaría o bajaría los delitos. O implantaría más temor en los que los cometen. Imagínate a los violadores, que hacen lo que quieren; después los meten presos y vuelven a cometer el mismo delito, una y otra vez. Nunca se sanan. Hay países que han implementado la castración química. Siempre habrán personas que defenderán al Sistema y otros que no, pero también necesitamos más mano dura, ser más firmes con nuestras condenas.

¿Aunque vaya en contra de los derechos humanos?

Me parece bien pensar en los Derechos Humanos, pero soy súper crítica y me parece que los derechos de esos niños que son violentados, vulnerados, también son importantes. Eso no lo ves a nivel familiar solamente. Los niños del Sename, por ejemplo. Yo he tenido la oportunidad de estar en algunos recintos y ver a esos niños totalmente carentes de afecto… Esos niños necesitan cariño, personas que realmente estén comprometidas con la vocación de criarlos y educarlos.

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