Jorge González prepara nuevo disco y enfrenta el polémico libro de Narea

Además, el músico rechazó una oferta de Chilevisión que lo quería juntar con Miguel Tapia en un show en el Estadio Nacional.

Como la imagen que acompaña este artículo, Jorge González sonríe. Así al menos lo describen cercanos y colaboradores enterados de los recien- tes planes del músico en Berlín, donde vive desde 2011 y donde ha montado un pequeño estudio de grabación. Desde ese centro de operaciones, el cantautor ha resuelto una serie de proyectos que guardan relación con un próximo álbum, con nuevas fechas en Latinoamérica y con reediciones de algunas piezas menos renombradas de su trayectoria.

Pero pese a la distancia, el cantante no ha estado ajeno a una de las controversias más cruentas y comentadas en torno a su banda madre: la que a principios de septiembre detonó el libro de su ex camarada Claudio Narea, Los Prisioneros: biografía de una amistad, donde aborda la supuesta obsesión que González tendría hasta hoy con su vida personal. Además, la salida del texto -que hoy se sitúa en los primeros lugares en los rankings de venta de No ficción- ha llevado al también músico de Profetas y Frenéticos a calificar a su antiguo compañero de “mentiroso”, a insinuar su homosexualidad, a acusarlo de hostigar a su familia mediante correos electrónicos y a asegurar que se trata de una versión “definitiva” e “indesmentible” de la historia de la agrupación.

De hecho, a través de su clan y su equipo de trabajo, González se ha enterado de las declaraciones y de los polémicos pasajes de la biografía. Ante ello, su representante, Alfonso Carbone, revela el sentir de su dirigido, toma su vocería y asegura categórico: “Todos los dichos contra Jorge son una absoluta mentira. Y lo que nos sorprendió fue que se haya dado espacio para promocionar una mentira y que nadie se haya dado el trabajo de comprobar si esos hechos  son ciertos”.

Además, el mánager agrega que el círculo más cercano del hombre de Tren al sur se ha visto particularmente afectado por el alto volumen de conjeturas íntimas expuestas en el libro. “Naturalmente que una mentira de este tipo molesta mucho al entorno del agraviado. Sus padres, hermanos y amigos viven en Chile y el tener que soportar toda esta teleserie adolescente de mal gusto no ha sido algo agradable”, cuenta Carbone. Luego, intenta trazar una distancia  con Narea: “Jorge hace mucho que superó a Los Prisioneros, siguió adelante creando muy buena música y recorriendo el mundo con ella, por lo que no es su idea mirar atrás. Y mucho menos cuando el discurso es aburrido, repetido y, sobre todo, falso”.

Hay otro aspecto que, según el ejecutivo, también ha despertado cierta sensibilidad: la posible degradación del legado de los sanmiguelinos. Carbone sigue: “Más allá de la mentira en sí, que ya es bastante grave, el hecho de faltarles el respeto a los fans de Los Prisioneros es terrible. Frente a eso, no hay una mejor respuesta que la que se da en el escenario”.

UN DISCO LLAMADO ÁLBUM

En sincronía con ese ideal, González ha trabajado en los últimos meses en su nueva producción, la que supone una continuación del enfoque catártico de su título más reciente, Libro (2013), grabado en la soledad de su residencia germana y que alcanzó disco de platino en Chile (cerca de 10 mil copias).

Esta vez, a la hora de hablar de lo estrictamente musical, el propio cantante toma la palabra y cuenta: “Mi disco nuevo es una continuación de Libro en cuanto a lo íntimo, la técnica de producción (en mi casa, yo tocando todo) y la manera de componer. Pero como se trata de mí, al final el resultado es muy diferente; esa es una característica mía que a veces me deja en otro lugar distinto al que creía que iba. El disco ha sido mezclado por Tobías Freund, que ha hecho lo mismo en varios de mis últimos álbumes”.

Además, el ex Prisionero revela que su nuevo trabajo tendrá un título acorde con esa sencillez casera en la que fue concebido: se llamará simplemente Album. Su fecha de estreno se estima para 2015 y ya tiene nombres para algunos temas: Nada es para siempre, La familia, Hay que creer, Buenos deseos y Julián, dedicada a su ahijado, el hijo de Gonzalo Yáñez, cantautor y miembro de su banda.

Pero el retorno de González y Narea a los titulares también ha tenido otro telón de fondo: la serie Sudamerican Rockers, de Chilevisión. De hecho, personeros de la señal elaboraron hace unas semanas un proyecto que pretendía juntar a González y el baterista Miguel Tapia en un show en el Estadio Nacional, intentado replicar el espíritu de la histórica reunión de 2001. El objetivo del espectáculo también era convertirse en una suerte de corolario de la producción televisiva y no tenía contemplada la inclusión de Narea.

Sin embargo, González rechazó de inmediato la idea, tal como ha sucedido con todas las ofertas similares lanzadas en los años recientes, desde intentos de privados hasta otros de festivales como Maquinaria. Consultado por la última propuesta, Carbone no quiso referirse al tema. Según sus cercanos, el músico descarta bajo toda opción, e independiente del monto en dinero, volver a tocar alguna vez con sus ex compañeros.

A cambio, su agenda de este trimestre luce intensa. A su participación en el festival Legalize, que se hará el 23 de noviembre en la Pista Atlética del Estadio Nacional (y donde también estarán Deep Purple y Ska-P), el chileno sumó presentaciones en Lima, entre el 18 y el 27 de este mes; la presentación de Libro en Buenos Aires y Montevideo, y mostrará su primer álbum en inglés, Naked tunes (2014), en Nueva York en noviembre.

TAMBIÉN REEDITARÁ ÁLBUM CLAVE

No se anota dentro de lo más célebre de su discografía, pero sí ostenta un acto pionero: fue uno de los primeros proyectos que cruzó electrónica con música tropical. Gonzalo Martínez, el dúo que integró Jorge González con el músico electrónico chileno Martín Schopf (Dandy Jack), sólo se extendió por un álbum (Gonzalo Martínez y sus congas pensantes, de 1997). El mismo que en noviembre se reeditará remasterizado en CD y vinilo. González cuenta: “Sacarlo en vinilo es un anhelo de muchos años para quienes participamos en él. Los locos que trabajaron en el disco viven todos acá y son mis amigos cercanos, por lo que será una celebración verlo a la venta. La remasterización lo dejó como un disco nuevo y es un proyecto que amo”.

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