50 años: ¿Justificación o condena?
SEÑOR DIRECTOR:
¿Se puede justificar el Golpe de Estado ocurrido en Chile hace 50 años? Lo que más se escucha es que no se puede. Su condena es un caso cerrado. Ni siquiera se pueden analizar las circunstancias que rodearon la intervención de las FF.AA. La verdad oficial es que cualquiera que ose hablar de las distintas miradas, se ganará el repudio y su cancelación pública. El gobierno de la Unidad Popular queda libre de juicio histórico alguno. Se borra de un plumazo la perversión jurídica de los resquicios legales que permitía estatizar la mayor parte de los medios de producción y avanzar hacia un socialismo en su estado puro, no a la europea, sino a la copia del hermano mayor; un socialismo que nunca tuvo “sabor a empanadas y vino tinto”. Tampoco merecen condena la destrucción de la economía, el mercado negro y la rapacidad de una inflación causada por el gobierno y que consumía el poder de compra de la clase trabajadora.
Es cierto, con posterioridad hubo condenables violaciones a los DD.HH. Pero ello no debe cegar la reflexión serena o ahogar el rigor intelectual para discernir, de manera honesta, si previo al 11 de septiembre las condiciones eran de suyo graves como para hacer inevitable el quiebre de la democracia. Mientras Salvador Allende hacía un llamado al Congreso a no bloquear la implantación de la legalidad socialista a fin de evitar “una fractura violenta de la juridicidad”, la Cámara de Diputados le enrostraba al Presidente “a poner de inmediato término a todas las situaciones que infringen la Constitución y las leyes”. Y la Corte Suprema, por su parte, declaraba que “las atribuciones del Poder Judicial están siendo desconocidas por el jefe de Estado, cohonestando así la rebeldía de la administración”.
El gobierno de la Unidad Popular perdió legitimidad y fracasó en la puntada final. Hizo todo para justificar el derecho de rebelión como un imperativo categórico; una causa cierta y justa. Así lo entendían dos grandes líderes católicos y demócratas, don Eduardo Frei Montalva, “el gobierno de Allende se aprestaba a consumar un autogolpe para instaurar por la fuerza la dictadura comunista” y don Patricio Aylwin “la acción de la FF.AA. simplemente se anticipó a ese riesgo -autogolpe- para salvar al país de caer en una guerra civil o una tiranía comunista”.
Si el poder democráticamente constituido destruye gravemente las bases de convivencia y se aparta de la Constitución y las leyes, ¿no es lícito debatir por las razones fácticas y morales que conducen a un Golpe de Estado?
Carlos Williamson B.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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