Opinión

Armas ni de juguete

SEÑOR DIRECTOR:

Desde hace al menos 10 años los homicidios cometidos con armas de fuego han venido aumentando en el país. En este periodo han existido iniciativas orientadas al problema; aunque escasas y dispersas, ahí están, y poco sabemos de su efecto real.

Los anuncios recientes de la autoridad van en el sentido correcto. Sin embargo, ni más regulación, ni más fiscalización, ni más penalización lograrán frenar el incremento de la violencia letal si no se añade un componente que hasta ahora ha estado ausente: intervenir desde los elementos culturales que alientan el uso de la violencia letal y de las armas como medio para resolver conflictos y como símbolo de estatus y poder. Ahí hemos fallado como sociedad, y probablemente también sea parte de la explicación a los más de 100 tiroteos en escuelas de los Estados Unidos en los últimos cuatro años.

El Institute for Health Metrics and Evaluation sitúa a ese país en la primera posición del ranking de prevalencia de armas de fuego en homicidios (para países de altos ingresos en 2019). Sin embargo, y aunque parezca increíble, Chile ocupa el segundo lugar (con 1,9 homicidios con arma de fuego c/100 mil habitantes), algo menos de la mitad de la tasa de EE.UU., pero cuatro veces mayor que la de Canadá (0,47), que le sigue en tercer lugar.

Estamos a tiempo de escoger el camino que queremos seguir. Necesitamos promover conductas y actitudes para la construcción de paz. Las armas de fuego deben remitirse al uso legítimo de los agentes estatales en funciones específicas del servicio, y solo como último recurso.

Alejandra Mohor Bellalta

Investigadora Centro de Estudios en Seguridad Ciudadana

Instituto de Asuntos Públicos

Universidad de Chile

Más sobre:Correos de los Lectores

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE