Columna de Héctor Soto: Nuevos y precarios equilibrios

11/01/2021 FOTOGRAFIAS TEMATICAS A INSTALACIONES DEL PALACIO PEREIRA QUE FUNCIONARA COMO SEDE DE TRABAJO DE LA CONVENCION CONSTITUCIONAL Mario Tellez / La Tercera VISTAS GENERALES - PARCIALES - EXTERIOR - INTERIOR - FACHADA - FRONTIS - RESTAURACION - SALONES - PATRIMONIO - EDIFICIO PATRIMONIAL - REMODELACION - RESTAURACION



Las aguas en la política chilena se dividen solas y comienzan a aposarse según nuevos equilibrios. Lo que curiosamente no consiguió la elección de la Convención Constituyente, que en principio era la más importante de nuestra historia política en 40 años, lo han estado consiguiendo episodios bastante menores. Uno es el llamado de los 34 convencionales asociados a la Lista del Pueblo a desconocer el rayado de cancha que fijó el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución del 15 de noviembre del 2019. Otro, algunas poco afortunadas declaraciones de la candidata en segunda vuelta del Frente Amplio a la gobernación regional del Área Metropolitana. También ha tenido algún efecto clarificador el anuncio -bien pasado de listo, hay que reconocerlo- que, como fin de fiesta, hizo un parlamentario oficialista para facilitar el retiro del 100% del fondo de pensiones, ante el riesgo de que terminen nacionalizados a corto andar. No exagere, señor diputado, no haga campaña del terror, le respondieron. Nunca hemos querido ir tan lejos, la propiedad de las cuentas individuales no está en discusión. Sin embargo, ese era justo el problema. Tal fue la respuesta que en varias oportunidades dio el alcalde Daniel Jadue cuando indagaron en sus ideas de reforma previsional, y algo parecido a eso es lo que está consignado en el proyecto de reforma constitucional presentado a fines de abril del año pasado por las senadoras Yasna Provoste y Ximena Órdenes y los senadores Navarro, De Urresti y Latorre. Era una iniciativa que, eliminando las AFP, avanzaba precisamente en la misma dirección.

No está mal que estos temas se vayan clarificando. Hay fronteras y dilemas que han permanecido por demasiado tiempo en la nebulosa de las consignas populistas. Lo que está claro es que los meses que vienen van a ser el escenario de una fuerte arremetida de la izquierda radicalizada tanto para capturar y “rodear”, como dijo el presidente del PC, el trabajo de la convención como asimismo para controlar la próxima legislatura. Obviamente, el hecho de tener un candidato presidencial competitivo como tiene el PC debería facilitarles mucho las cosas. Pero también debería alertar a ese Chile más moderado que, si es que no salió a coquetear con las listas independientes en las últimas elecciones, parece haberse quedado tranquilamente en casa.

Por lo mismo, tanto en la elección de hoy como en la próxima parlamentaria y presidencial Chile vivirá jornadas muy cruciales. Hasta aquí nada garantiza que en la próxima legislatura la izquierda tenga un desempeño tan descollante como lo tuvo en mayo pasado. Curiosamente, y a pesar del irrefutable giro a la izquierda que hizo recientemente el electorado, el optimismo aún no se ha resentido entre las candidaturas presidenciales que compiten por la centroderecha. Es curioso: aunque todo ha cambiado, creen que nada ha cambiado. Lo que sí se ha vuelto mucho más discutible -y es un tema del cual ciertamente se habla menos, porque muchos prefieren no verlo- es la capacidad de conducción que pueda tener el sector en un escenario donde, aparte de pesar poco en la Convención Constituyente, Chile Vamos vuelva a quedar en minoría en el Parlamento. Bastante malo ya ha sido el balance que Chile pudo hacer en los últimos años en términos de gobernabilidad como para pensar que el resultado podría ser muy distinto prolongando la misma experiencia por otro mandato adicional. ¡Qué agote! ¿Valdrá la pena, estarán dadas las condiciones siquiera para intentarlo y, por último, qué sentido podría tener seguir gobernando con viento en contra?

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