Derecho humano al agua y saneamiento en Chile




Por Jessica López Saffie, Presidente Ejecutiva de Andess A.G.

Un logro que distingue a nuestro país es que los habitantes de sus ciudades pueden ejercer de manera permanente el Derecho Humano al Agua y Saneamiento, elementos básicos para una vida sana y digna.

Efectivamente, el 28 de julio de 2010 la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció explícitamente el Derecho Humano al Agua y Saneamiento, y lo define como el derecho de todas y todos a disponer de agua suficiente, saludable, aceptable, accesible y asequible. Sin duda, como lo expresa la ONU, este derecho humano es esencial para la realización de todos los demás derechos.

En las ciudades de Chile, donde las empresas sanitarias proveen los servicios sanitarios, el agua potable cumple con el requisito de ser suficiente, ya que se puede consumir sin restricciones de cantidad. También cumple con ser saludable, se puede tomar directamente de la llave y su salubridad la aseguran los controles diarios que se realizan para certificar que se cumple con las normas establecidas por las autoridades de la salud. Es a la vez correcto decir que el agua potable es aceptable, puesto que su color, olor y sabor lo son, y sus diferencias y particularidades son producto de las características propias de las fuentes superficiales o subterráneas de donde se obtiene el agua.

El agua potable está también físicamente accesible, vale decir se obtiene directamente en cada hogar y con varias llaves disponibles. Finalmente, el agua potable en las ciudades de Chile es asequible, ya que el valor de la cuenta en promedio alcanza el 1,6% de los ingresos familiares, inferior al establecido por Naciones Unidas como aceptable, de 3% (según la encuesta de ingresos familiares del 2017). A este respecto, debemos destacar, por una parte, que el valor promedio del agua de la llave en Chile es de un peso por litro, incluyendo los servicios de recolección, tratamiento y disposición de aguas servidas, Y, por otra, que en Chile existe el Subsidio al Agua Potable, para apoyar a las familias en que el valor de la cuenta excede el 3%, beneficio que llega hoy a 700 mil familias.

Podemos, por tanto, afirmar que el modelo sanitario chileno de asociación entre el Estado y el sector privado es una política pública exitosa, y hoy es garante del acceso eficaz al Agua Potable y Saneamiento en las zonas urbanas de nuestro país. Esperamos que pronto podamos hacer realidad el sueño de que todas y todos sus habitantes puedan disfrutar de un servicio sanitario digno y decente.

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