El pique no prende



SEÑOR DIRECTOR

Recientemente, la alcaldesa de Santiago solicitó redefinir el trazado proyectado para la futura Línea 7 de Metro, por los impactos ambientales en el Parque Forestal. Si bien Metro no considera una estación en el Parque, sino un pique, la edil y vecinos del sector consideran que esta obra producirá daños en uno de los pocos pulmones verdes de toda la RM.

Este tipo de controversia no es nueva. En 2014, Metro anunció que se construiría un pique frente a la Catedral de Santiago, como parte del trazado de la Línea 3. Sin embargo, la Municipalidad, en ese momento liderada por Carolina Tohá, solicitó desplazar el pique unos metros hacia el norte de la ciudad; solicitud que fue acogida por Metro.

Volviendo a tiempos actuales, la alcaldesa de Santiago hace la misma solicitud, que es movilizar este trazado unos metros al norte, pero ésta es rechazada, infantilizada y criticada por Metro y otros expertos en transporte. ¿Por qué? La respuesta pareciera ser obvia, pero no es solo voluntad política, sino que un modelo de manejo institucional tecnocrático que simplemente no escucha.

Resulta paradigmático que Metro, que resultó ser la arena central de las demandas que llevaron al estallido social, no escuche a la ciudadanía cuando ésta y sus representantes escogidos democráticamente le piden que reconsidere el trazado. La ciudadanía está manifestando que también sale caro descuidar el medioambiente y su espacio público y quieren ser parte del diseño de la ciudad, pero una vez más se niega su derecho a la participación.

Gabriela Ulloa C.

Observatorio de Ciudades UC

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