La huida

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Por Alberto Precht, director ejecutivo de Chile Transparente

En las últimas semanas, nos hemos ido enterando de diversas situaciones al interior de figuras de derecho privado que operan al alero de la gestión municipal, como corporaciones, organizaciones funcionales, fundaciones, etc. Se trata de figuras propias del derecho privado, que una institución pública adopta bajo el pretexto de generar flexibilidades y eficacias que pueden parecer positivas, pero que, a su vez, brindan espacios para que delincuentes los aprovechen para beneficiarse de los recursos que estas entidades reciben desde el servicio público en cuestión, un fenómeno denominado como “Huida del Derecho Administrativo”.

Sin ir más lejos, y como ejemplo de lo extendido del fenómeno, en estos días nos hemos enterado del inicio del procedimiento de liquidación de CEMA Chile, fundación creada en 1954 por el general Carlos Ibáñez del Campo, para proporcionar bienestar espiritual y material a la mujer chilena, sin duda un noble fin. Porque los fines siempre son nobles y los estatutos de estas organizaciones colindan con la poesía. Todos sabemos cómo mediante un burdo cambio de estatutos CEMA Chile terminó siendo propiedad personal, mal administrada, donde se perdieron cuantiosos bienes y recursos fiscales, lo que no hubiese sido posible, al menos no impunemente, si esa entidad hubiese sido un programa, por ejemplo, del Ministerio de la Mujer o de sus antecesores.

Los riesgos de corrupción que conllevan estas figuras y que hoy se investigan en una serie de municipalidades son superiores a los beneficios. La solución a este problema no es darles una manito de gato como algunos proponen, por ejemplo, hacerles obligatorias a estas figuras las normas de la Ley de Transparencia u otras, si no que, como señaló el presidente del Consejo Asesor de Chile Transparente y ex contralor general de la República Ramiro Mendoza, debe “terminarse con la fantasía disyuntiva de ‘eficiencia’ a través de vehículos privados de los municipios. Lo que ha determinado más bien un binomio de viveza/corrupción”.

La gestión municipal es un entramado complejo, que maneja billones de pesos en su gestión, donde sin duda la mayoría de los alcaldes y funcionarios municipales hacen un trabajo honesto en el servicio de sus comunidades, pero donde por distintas razones y falta de arrojo para cerrar espacios muy evidentes que propician la comisión de delitos, éstos terminan ocurriendo. Las advertencias fueron dadas hace muchos años, las consecuencias de una creencia de inmunidad, sumada con una lentitud de reacción tienen hoy al mundo municipal bajo la mira, a mi juicio de manera injusta, donde justos pagan por pecadores, pero donde los justos no han sido lo suficientemente claros en aislar, condenar y denunciar incluso el más mínimo atisbo de corrupción.

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