Las metáforas de Quiroz
Frente al Imacec negativo de julio, el ministro Quiroz recomendó no mirar la economía con microscopio, sino con telescopio. El problema es que, al menospreciar el microscopio para observar el presente, Quiroz arriesga deteriorar aún más las expectativas. Y no parece ser la primera vez que elige mal dónde mirar.
Al asumir, su relato se concentró en el retrovisor de la herencia recibida. Habló de un “Fisco sin caja”, gastos no reconocidos, inconsistencias en las proyecciones anteriores y un país en retroceso.
Quizá mirar por el retrovisor tenía una lógica política. Permitía cuestionar el legado económico de Boric y justificar su megarreforma. Pero olvidó que el relato de Hacienda no solo describe la realidad, también contribuye a producirla. Así alimentó la incertidumbre que después intentaría combatir. Ese olvido del presente apareció a poco andar con el “bencinazo”. Hacienda observó el costo fiscal de amortiguar los combustibles, pero miró en menos el impacto del ajuste sobre los presupuestos familiares y acentuó el pesimismo.
Luego Quiroz recurrió selectivamente al microscopio. Tras el buen Imacec de junio, usó una cifra puntual para asegurar que la economía había alcanzado un punto de inflexión y anticipar un segundo semestre dinámico. Solo un mes después, la actividad registró su peor resultado en tres años. Ante el mal dato, abandonó el microscopio y se cambió al telescopio. El problema no es que Hacienda transmita optimismo. Parte de su trabajo es hacerlo. Lo ingenuo es pretender inyectarlo rápidamente en un país que no crece y que, hace pocos meses, el propio ministro describía como fiscalmente devastado.
Los datos de Criteria muestran la dificultad de ese giro. En cuatro meses, quienes creen que empeorarán sus posibilidades de encontrar o mejorar su trabajo aumentaron de 23% a 57%. Apenas un 33% piensa que la megarreforma creará más empleos.
Una familia que teme perder el empleo posterga consumo. Una empresa, ante una demanda debilitada, aplaza inversiones. Quienes desconfían de la recuperación evitan contratar. Las expectativas no solo reflejan la economía, también intervienen en ella.
A Quiroz le ha costado empatizar con la forma en que la ciudadanía vive sus decisiones. Mientras anuncia una recuperación futura, las personas pierden confianza ante empleos que no aparecen, contrataciones que se postergan e ingresos que no alcanzan. El microscopio es también una herramienta económica. Permite ver cómo las decisiones afectan la confianza y ésta modifica el consumo, la inversión y el empleo.
Quiroz puede tener razones para mirar el pasado y mejores razones para observar el largo plazo. Pero gobernar las expectativas exige conectar ambos tiempos con el presente. Si mira por el retrovisor, quedará atrapado en la herencia. Si opta solo por el telescopio, puede alejarse tanto de la realidad que termine por no verla. Entre ambos permanece el ninguneado microscopio. Allí donde las reformas adquieren significado y el futuro prometido comienza a construirse o a desvanecerse.
Por Cristián Valdivieso, director de Criteria
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