Opinión

Hasta siempre Camilo

Ximena Navarro

Conocí a Camilo Escalona en el patio del Liceo 6 de hombres de San Miguel. Ambos teníamos 16 años y un montón de sueños y esperanzas. Corría el año 1971 y se iniciaba el proceso de la Unidad Popular. Los institutanos (yo era uno de ellos) queríamos sumar fuerzas para recuperar la unidad de los estudiantes secundarios de Santiago y su respaldo al proceso de cambios que se iniciaba. Camilo no dudo un minuto en ponerse a la cabeza de la tarea. Y en poco tiempo se transformó en uno de los liderazgos jóvenes del país. El 11 de septiembre de 1973, estábamos nuevamente en San Miguel, pero ahora para observar el vuelo rasante de los Hawker Hunters rumbo la Moneda. Ese día vimos morir la democracia y nos enteramos del sacrificio de Salvador Allende.

Meses después, Camilo debió aceptar la instrucción de abandonar el país y exiliarse. Su vida corría gran peligro y la organización no contaba con los medios de otorgarle la protección necesaria. Fue una dolorosa despedida, pero él tenía una convicción que transformo años después en realidad: volvería cuanto antes, lo permitiera el régimen o no.

Y así lo hizo. Un día apareció de vuelta por Santiago. Camilo era un hombre singularmente valiente. Y vino a sumarse a las protestas nacionales. A ponerle el hombro a la resistencia.

Eran momentos de disyuntivas. Tuvimos muchos debates en esos días. Pero el recuerdo que quiero compartir es que siempre fuimos capaces de producir una síntesis que nos acercara al objetivo de la recuperación de la democracia. Camilo era claramente un dirigente con mucho foco estratégico. En esos años difíciles siempre señalaba que lo principal era sumar y crecer. El resto, según el, era otorgar ventajas a nuestros adversarios. Su primera reaparición pública fue precisamente la noche del 5 de octubre de 1988.

Luego tras Clodomiro Ameyda nos jugamos por concretar la unidad de los divididos socialistas en una sola organización política y a dar inicio al ciclo político de la Concertación.

Al momento de iniciarse el proceso de transición Camilo es elegido diputado en las primeras elecciones en democracia (1989) y desde allí inicia un camino que concluye dos décadas después con la Presidencia del Senado. En ese periodo consolida el perfil que lo consagra como una de las figuras del virtuoso proceso iniciado en 1990.Serio, estudioso, apasionado por los temas fiscales y las políticas públicas, Escalona estimula permanentemente producir acuerdos sólidos y mayorías relevantes. El tema era el interés nacional. Pero Camilo no fue solo un brillante ejecutor del plan de retorno de la democracia. Muchas veces alzo con fuerza su voz crítica, como cuando el gobierno chileno trajo de vuelta al país al dictador Pinochet.

Camilo siempre mantuvo, junto a su trabajo parlamentario una estrecha vinculación con el socialismo. Camilo dedico como nadie su vida entera al Partido.57 años procurando hacerlo más fuerte e influyente. Pensaba que aprendiendo de su larga historia esta fuerza política podía ser una gran contribución al país.

Esta trayectoria lo llevo a transitar por momentos de gran alegría, como cuando Michelle Bachelet alcanzo su primera presidencia, y por otros profundamente amargos e ingratos. Pero los sobrevivió sin rencores. Su fuerte carácter era el reflejo de sus convicciones. Su austeridad y templanza eran la herencia de su familia obrera.

Su compañera y su hija pueden sentirse muy orgullosas. En el momento de su partida solo podemos declarar que los recordaremos con la admiración que se ganó y que estamos seguros de que vamos a necesitar su lucidez. Y hoy quienes practican la política, en este momento tan difícil y confuso, podrán inspirarse en su legado de decencia y sobriedad para trabajar por un país mucho mejor. Camilo, descansa en paz.

* Ricardo Solari, economista, exministro del Trabajo y Previsión Social y militante del Partido Socialista.

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