Lecciones del Covid-19 para la educación



Por Juan Braun, presidente de Imactiva

Desde marzo los colegios y las universidades han estado cerrados, dejando a casi 5 millones de estudiantes a distancia. El factor más importante para aprender a distancia es la capacidad de estudio autónomo. Por eso, el efecto más duradero se producirá en la educación superior. ¿Cuál es la ventaja de una universidad local a distancia cuando los estudiantes pueden asistir a clases en las mejores universidades del mundo?

Para los menores, las clases remotas son peores sustitutos de las presenciales. Sin embargo, el software y las tecnologías de la información han amortiguado un efecto que habría sido devastador. La adaptación también va a modificar la enseñanza escolar para siempre. El 70% de la población escolar tiene acceso a algún dispositivo con conectividad. Aquellos que no lo tienen han quedado fuera del sector educativo a un gran costo. En vez de lamentarse, lo que corresponde es solucionar el problema. A los precios actuales, se podría entregar equipos a un tercio de los estudiantes por US$ 300 millones y conexión anual por US$ 75 millones. El acceso a una computadora con conectividad es un servicio básico para integrarse a la vida educativa y productiva.

Es útil hacer un cálculo rápido del costo involucrado en el cierre de colegios. Si la rentabilidad anual de un año extra de clases es de 10% (el promedio mundial), el ingreso de cada estudiante se reduce en 5% anual para siempre si pierde medio año. Usamos el PIB per cápita como ingreso promedio y suponemos que la educación remota permite recuperar un 30% de lo perdido. Si la tasa de descuento es 5%, una estimación conservadora del costo es de US$ 42.360 millones (15% del PIB) y no hemos considerado muchos otros beneficios de los colegios. Este costo no se recupera una vez que los colegios se abren. Si el equipamiento que mencionamos solo disminuye en un 30% la pérdida por alumno, la inversión se paga 13 veces.

El tema candente es la vuelta a clases. Hay cosas que todavía no se conocen acerca del SARS-CoV-2, pero otras sí se conocen. Su efecto es bastante leve en los menores de edad. Al 3 de septiembre, los fallecidos menores a 39 años en Chile eran un 2,27% del total, versus 6.850 si la incidencia fuera pareja. Los contagios de niños a adultos son de menor ocurrencia aunque no inexistentes. Los profesores tienen mayor riesgo, pero el mismo que en un trabajo cualquiera. Nueve países europeos (entre ellos Noruega, Austria, Alemania y Francia) han abierto sus colegios. En todos estos casos la tasa de contagio ha sido mínima. Para reducir los riesgos se puede seguir un sistema híbrido con turnos con la mitad de los estudiantes presenciales y convocar a los profesores de menor riesgo.

El costo de cerrar los colegios es muy alto y perjudica proporcionalmente más a los estudiantes con menos ventajas. Es lo que ha llevado a la Asociación Americana de Pediatría a recomendar decididamente la apertura de los colegios y es lo que debiéramos hacer nosotros también.

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