Alejandro Carrasco

Alejandro Carrasco

Director del CEPPE UC. Académico Facultad de Educación UC

Opinión

Los desafíos de postergar el sistema de admisión escolar en la RM

Imagen de un colegio de la zona poniente de Santiago. Foto. Richard Ulloa

El gobierno decidió postergar para el 2019 la entrada del nuevo Sistema de Admisión escolar en la Región Metropolitana previsto para el año 2018. A primera vista, la medida podría generar dudas en algunos sectores, sobre los verdaderos propósitos que tiene el gobierno con esta iniciativa, dada la posición dubitativa que este último ha mostrado hacia el Sistema de Admisión. Más allá de estas desavenencias, propias de la arena política, lo importante es centrar las energías y capacidades en transitar del mejor modo a un sistema escolar más inclusivo y justo, cuestión a la que esta postergación parece contribuir.

El cambio requiere la aprobación del Congreso, para ello el gobierno ingresó un proyecto con “discusión inmediata” que modifica este aspecto específico presente en el articulado de la Ley de Inclusión. La iniciativa está en trámite final, ya fue aprobada por unanimidad en la Comisión de Educación del Senado, y todo indica que la tramitación legislativa prosperará sin contratiempos. ¿Se justifica esta postergación? ¿Qué ventajas tiene postergar? ¿Supone algún riesgo para el Sistema de Admisión en su conjunto? Lo más importante, ¿cuidar la “escalabilidad’ del Sistema de Admisión al resto de las regiones, como busca la iniciativa, asegura la ‘implementación” del mismo?

En primer lugar, la iniciativa del gobierno se justifica y es acertada puesto que con esta decisión se crearán mejores condiciones para la escalabilidad del sistema; permitirá identificar dificultades a pequeña escala y diseñar soluciones antes de ampliar el sistema a grandes ciudades. Conviene recordar que el diseño y aprobación del Sistema de Admisión ya contemplaba en la Ley una gradualidad entre los años 2016 y 2019 que transitaba de 3.580 postulantes en Magallanes el 2016, hacia 81.000 postulantes en cuatro regiones de mediano tamaño en 2017 (I, IV, VI, X), hasta llegar a 610.000 en todo el país y niveles de enseñanza en 2019. Sin embargo, para el año 2018, al incluir las regiones de Valparaíso, Biobío y Metropolitana, el sistema escalaría desde el 20% de los postulantes de las regiones previas, al 80% incluidos en las nuevas (correspondiendo el 20% restante a la incorporación de todos los niveles de enseñanza en 2019). Con la iniciativa de Mineduc, se acotará el salto o escalamiento para el 2018 desde un 20% a un 60%, y no a un 80% como definía en principio la Ley de Inclusión. Con ello disminuiría la incertidumbre que supone poner en operación un sistema a gran escala sin conocer su desempeño a una menor.

De algún modo, esto último también refrenda el carácter gradual en la implementación de cambios que se confirió no solo al Sistema de Admisión, sino también a otros componentes de la Ley de Inclusión (financiamiento compartido), así como a otras leyes recientes aprobadas para fortalecer la calidad de la educación chilena (Nueva Educación Pública, Sistema de Desarrollo Profesional Docente).

¿Ventajas de la postergación? permitirá aprender de la operación del sistema en las regiones V y VIII previo a su puesta en marcha en la RM. Estas dos regiones que ingresarán el 2018 son también metropolitanas, con mayor densidad poblacional que las cinco regiones que ya están en operación, lo que pondrá exigencias nuevas al sistema, permitiendo retroalimentar con conocimiento práctico la preparación que el Mineduc debe hacer una vez que en 2019 se escale a la RM. Si se compara con las cinco regiones donde comenzó la implementación (I, IV, VI, X y XII), hay aspectos nuevos en las regiones metropolitanas, cuya interacción dinámica incidirá de modo inédito en la manera en que las familias eligen colegios, lo que podría impactar en el comportamiento del Sistema de Admisión, introduciendo algún riesgo en el grado de eficacia mostrada hasta ahora. Por ejemplo, los tiempos de viaje en la ciudad, la variedad de tipos de transporte de desplazamiento al colegio, la distancia entre el trabajo de los padres y el hogar, la diversidad de oferta de colegios y su distribución en el territorio, la distancia entre el hogar y los colegios a los que se está dispuesto a elegir, el número disponible y distancia de colegios emblemáticos o que tienen cupos de alta exigencia, entre otros aspectos. Así ocurrió a partir de la experiencia de Magallanes (3.580 postulantes), cuyo análisis por parte de Mineduc arrojó importantes aprendizajes a la incorporación de las cuatro nuevas regiones al sistema. En específico, el análisis del desempeño en Magallanes levantó múltiples aprendizajes que llevaron al Mineduc a introducir cambios que mejoraron su operación en las nuevas regiones, entre los más importantes: reducir el tiempo de apertura que permanece la plataforma de postulación para reducir los tiempos de espera de las familias sobre el resultado de su postulación, mejorar la usabilidad y navegación del sitio web de postulación, identificación de “mitos” o malentendidos de las familias sobre proceso de postulación y creación de estrategias comunicacionales afines, eliminación de la asignación por distancia en la etapa regular y la creación de un sistema de alerta temprana a postulaciones riesgosas. Un sistema que aprende de sí mismo, que auto-observa su operación a medida que escala, fortalece su desempeño y capacidad de beneficiar a sus nuevos usuarios. Como se ve, esta postergación más que riesgos al Sistema de Admisión, es una oportunidad para fortalecerlo.

Ahora bien, es importante subrayar que pausar la escalabilidad no equivale ni asegura el éxito de la implementación del nuevo Sistema Admisión. Lo anterior más bien depende de aspectos de gobierno que el Mineduc debe conducir, como la identificación de hitos críticos para poner en operación el sistema, organización y continuidad de equipos con experiencia y especialización, aumento y distribución de recursos ante el aumento de la escala de operación, y también claridad, y por qué no, convicción sobre los propósitos del Sistema como guía para la toma de decisiones críticas. Toda política pública requiere un “encadenamiento” de insumos, actividades y productos para alcanzar resultados y cumplir propósitos. La postergación de la RM es una mera re-calendarización de ese “encadenamiento”, no su desarrollo. Estamos recién en la mitad del camino en la tarea de implementar el nuevo Sistema de Admisión, y es probable que lo más complejo esté aun por venir (al estar pendiente la entrada de las regiones metropolitanas del país). El Mineduc tiene, por tanto, un gran desafío al que todos los sectores de la sociedad debemos contribuir.

 

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