Mujer y maternidad, una tensión insostenible

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Por Virginia Latorre, directora ejecutiva de Fundación Emma

En este mes tan importante para la mujer se conmemoran los trascendentales logros en materia de igualdad, y se declaran aquellas brechas que aún nos alejan de ésta. En este contexto, es imperativo exponer una de las más invisibilizadas: la maternidad. Trágicamente, ésta no solo acrecienta la desigualdad con el hombre, sino también entre las mismas mujeres. Así lo demuestran estudios del Banco Mundial y de Luxembourg Income Study, develando una realidad difícil de digerir en el siglo XXI: hay una sanción por maternidad probablemente mayor que la de género. Los ingresos de las mujeres con hijos son sustancialmente inferiores que los de las mujeres sin hijos. Es el denominado “impuesto a la maternidad” que está acarreando inimaginables efectos.

Pero, si es así de evidente, ¿por qué en los discursos de algunas corrientes del feminismo esta brecha no se menciona?

Alison Wolf advirtió hace un tiempo que, detrás de una supuesta reivindicación de todas las mujeres, el feminismo “traicionó” a las madres; Ivonne Knibiehler, por su parte, afirma que para que ocurra la verdadera liberación de la mujer debe haber una defensa de la función materna. Esto, en respuesta a lo que ha ido ocurriendo por décadas con la maternidad. Han sido muchas veces las mismas mujeres y sociedades completas las que han atribuido a ésta el poder de despojar a la mujer de sus posibilidades de desarrollo e igualdad. Su función social ha sido despreciada y, en la lucha por un trato justo e igualitario, la mujer se ha visto obligada a dejarla de lado y hasta a renegar de ella.

Sin ir más lejos, en Chile, el rostro más duro de la pandemia ha sido el de las madres que se han visto en la obligación de elegir entre el empleo y el cuidado de sus hijos. Vergonzoso, e inhumano además, si pensamos en las más vulnerables, que en un gran porcentaje (31,4%, Casen 2017) son las principales o únicas proveedoras del hogar.

Los esfuerzos realizados para lograr el postnatal parental hace una década, y hoy, en período de emergencia, la promulgación de la Ley de crianza protegida y la extensión del postnatal, se hacen insuficientes, ya que no pueden contrarrestar la gran deuda que se tiene con las madres, y porque no considera que la sanción por maternidad fuerza a que un 17% de ellas transite hacia el sector informal después del primer hijo (Berniell et al.,2019), sumándose a la informalidad en la que ya trabajan miles de mujeres con dos o más hijos, y que no pueden acceder a los beneficios de ninguna de estas normativas.

Debe haber señales de cambio en este sentido, partiendo porque este mes sea de todas las mujeres sin dejar atrás a las que son madres, abogando por sus derechos, por su protección social y laboral, por la valoración de su función y condenando cualquier discriminación que se realice contra ellas.

El verdadero salto cuantitativo en materia de igualdad se va a dar cuando repensemos e integremos la maternidad.

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