¿Ojo por ojo?

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Carabineros en el Instituto Nacional.



Esta columna fue escrita junto a Cristóbal Cuadrado , Académico Escuela Salud Pública, Universidad de Chile

En Francia desde que comenzó la protesta de los gilets jaunes, hubo en las primeras cuatro jornadas de protesta un promedio de una persona con herida ocular grave por cada cien heridos. La intensificación de esta práctica se ve a partir del 15 de diciembre de 2018, pues se observa que aumenta a cuatro el número de personas heridas con heridas oculares. El debate público sobre el correcto uso de la fuerza policial respecto de este método comienza a intensificarse con el impacto de balín que recibió en uno de sus ojos Jérôme Rodrigues--uno de los líderes del movimiento de los chalecos amarillos. En Chile desde el 21 de octubre al 25 de octubre hubo nueve personas con heridas oculares graves por cada cien personas heridas, y desde el 26 de octubre al 30 de octubre dicho número aumentó a 11. Dicho número no varió a pesar de distintas intervenciones públicas que hicieron representantes del Colegio de Médicos de Chile y la Sociedad Chilena de Oftalmología.En The Lancet una de las revistas científicas más relevante del mundo señaló que tras las movilizaciones de los chalecos amarillos en Francia se registraron al menos 21 personas con graves heridas oculares. Este es el resultado después de al menos 40 semanas de movilización. En Chile con menos de 11 días de movilización y sin contar con cifras representativas de todo el país el número es, hasta ahora, 7 veces más alto. Según la Sociedad Chilena de Oftalmología se han registrado solo en la Región Metropolitana desde el 20 de Octubre al 31 de Octubre 128 personas con trauma ocular severo. En base a estos datos, se puede explorar en qué medida las fuerzas policiales chilenas son más (o menos) letales en la administración de la fuerza en comparación a su contraparte francesa. Para ello, usamos como aproximación a la letalidad del uso de la fuerza la proporción de personas con heridas oculares graves del total de personas lesionadas en las protestas. La justificación de esto es que las heridas oculares graves son una de las lesiones severas de mayor frecuencia en este tipo de contextos, además de ser fácilmente identificables. Elegimos además Francia porque al igual que Chile es un país centralizado de régimen democrático, y cuyo orden público en las ciudades está mandatado por la Police Nationale, institución con funciones similares a las que cumple Carabineros de Chile.

Al comparar los primeros cuatro días de protestas, la policía chilena es 7 veces más letal en su estrategia de disuasión que su contraparte francesa, y luego dicho número se reduce a 3 debido a que la policía francesa aumenta esta práctica. Con lo anterior se puede concluir que no sólo la policía chilena es más letal, sino que la policía francesa demuestra hacer un uso más controlado de las misma, puesto que nunca sobrepasa de cuatro al número de personas con graves heridas oculares. Mientras que en Chile el número observado más bajo ocurre el 25 de octubre donde se identifica a 6 personas con heridas oculares graves por cada cien heridos, y el número más alto se observó el 24 de octubre con 22 personas con heridas oculares graves sobre un total de 46 heridos.

Es difícil argumentar que las manifestaciones ciudadanas en Chile sean más violentas que en Francia--recordar para ello por ejemplo todo el ataque que recibió la avenida Champs-Élysées, o el alto número de autos quemados en la periferia de Paris—para pretender justificar un uso intensivo de la fuerza por parte de Carabineros en comparación a su contraparte francesa. Asimismo, no parece razonable plantear que el uso más letal de la fuerza ha llevado a un mayor control del orden público en Chile con respecto a Francia. Vale preguntarse entonces: ¿Qué espera entonces la autoridad política para controlar los abusos que están ejerciendo la fuerza policial en Chile? Cabe cuestionarse además ¿por qué los protocolos de no disparar directamente a los manifestantes no fueron cumplidos? Como han tildado el Colegio Médico y la Sociedad Chilena de Oftalmología, esto se trata de una emergencia sanitaria con graves consecuencias en la salud visual y calidad de vida de las personas. Resulta urgente prohibir el uso de este tipo de armamento por parte de funcionarios de Carabineros de Chile, en tanto el uso proporcional de la fuerza en el contexto de las manifestaciones sociales, la está poniendo en constante riesgo.

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