Primarias, por ahora una representación marginal



SEÑOR DIRECTOR:

La semana recién pasada se desarrollaron las elecciones primarias. Presentadas como la gran promesa democratizadora, comenzaron a regularse el año 2017. Si bien sirven como procesos interesantes para dirimir controversias, su decisión depende de las cúpulas partidarias y no de las bases, aunque estas quieran, como vimos en casos dramáticos este año, en que a candidatas se les impidió competir. Tampoco son tan democráticas, pues la ciudadanía no tiene interés en participar, por lo que la estructura y maquinaria de los candidatos para movilizar electores es decisivo para su triunfo. Quienes se movilizan libremente son solo interesados, y en el caso del pasado domingo, ni siquiera fue capaz de movilizar a los propios militantes. Por último, las primarias dejan heridas que son difíciles de curar en un corto plazo, ya que los perdedores quedan molestos luego de las demostraciones de fuerza, poder y recursos de los ganadores.

La pregunta es: ¿Cómo las primarias se conectan con los temas programáticos necesarios, más allá de vacías promesas de cambio durante sus discursos, en un escenario, por ejemplo, como el actual sistema frontal, que pone a prueba la capacidad de nuestras ciudades de adaptarse al cambio climático; en que las autoridades deben pedir ayuda desesperada para poder enfrentar crisis como las inundaciones o los incendios? ¿Se habló en las primarias sobre la adaptación de las ciudades o solo observamos discursos vacíos y reclamos procedimentales y no programáticos?

Se necesita que la política vuelva a conectar con los temas importantes para las personas. De lo contrario, por muchas primarias que existan, aun con mejoras, van a seguir cautivando a un grupo marginal de la ciudadanía y de los propios militantes.

Javiera Arce Riffo

Red de Politólogas

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