¿Quién pagará los retiros de las AFP?

03/08/2020 FOTOGRAFIAS A FILAS DE PERSONAS PARA TRAMITE DE RETIRO DEL 10% DE LAS AFP Mario Tellez / La Tercera



*Gabriel Pino es académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Talca. PhD in Economics, Southern Illinois University.

Si bien una persona que trabaja cuarenta años con un salario mayor a 1.8 millones de pesos puede acceder a una pensión adecuada (y muchas veces con ahorros adicionales), no es el caso del chileno(a) promedio.

De hecho, el 90% de la población gana menos de este monto, además de que la informalidad existente y las habituales lagunas sin ingresos (propios de un país en vías de desarrollo) hacen que la realidad para la gran mayoría del país sea muy distinta.

Estas características parecen pasar por alto cada vez que se defiende un sistema previsional que claramente ha fracasado; muestra de ello son las pensiones indignas para la gran mayoría de la población. Si a este contexto, se le suma una pandemia junto con políticas públicas que parecen ser reactivas más que proactivas, no parece descabellado apuntar a los fondos previsionales como un salvavidas para suplir las múltiples carencias. Entonces, ¿por qué no un cuarto, quinto o retiro total de las administradoras de fondos de pensiones (AFP)?

Si analizamos los sistemas previsionales del mundo, que observamos generalmente con sana envidia, parecen tener un componente común; son sistemas mixtos donde colaboran tanto los empleadores, como el Estado y los trabajadores. Es más, el ahorro individual se transforma en un pilar fundamental para acceder pensiones justas. Es así que imaginarse un sistema previsional sin fondos individuales parece ser complejo. El tercer retiro es accesible para poco más de 10 millones de cotizantes, lo cual podría dejar sin fondos previsionales a cerca de 5 millones de personas. Aquí surge una paradoja dado que para mejorar las actuales y futuras jubilaciones no solo tendrán que restituirse estos fondos, sino que aumentar. Entonces, ¿quién asumirá los costos?

Pedirles a los mismos trabajadores que restituyan los fondos no parece ser factible al menos en el contexto actual. Por otro lado, si la carga va a las empresas, probablemente observemos nefastos efectos en las pymes, las cuales hoy parecen enfrentar su peor momento. Una alternativa que toma adherencia por la clase política es una reforma tributaria.

Sin embargo, ¿aumentando el impuesto al porcentaje más rico de la población (por ejemplo, el 10%) podría alcanzar para cubrir los fondos? Probablemente no, de hecho, esta reforma debiera abarcar un volumen de población mayor, por lo que la golpeada clase media también se verá afectada en el futuro por una mayor carga impositiva, con el potencial descontento social que esta política genere.

Si bien la solución es compleja, probablemente contenga aportes de los tres grupos mencionados. El medio y la forma para acceder a una mejor jubilación parecen ser inquietudes alejadas del debate en el complejo contexto actual, sin embargo, más temprano que tarde tendrán que estar en la palestra de forma de decidir como mejoraremos las pensiones de todos(as) los chilenos(as) y, por lo tanto, quienes asumirán los costos de los sucesivos retiros de fondos.

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