Responsabilidad



SEÑOR DIRECTOR

Uno de los problemas que enfrenta toda sociedad que se encuentra en medio de una crisis institucional es que a casi nadie le entran ganas de ser responsable. En circunstancias como las que vive nuestro país, ser responsable a nivel político equivale a adoptar decisiones que serán juzgadas impopulares y que a corto plazo no tendrán mayor efecto o significación (entre otras razones, porque serán decisiones aisladas y porque ya nos encontramos en crisis).

Si a lo anterior se suma el hecho de que todos saben de antemano que los demás optarán por la irresponsabilidad, hacer lo correcto parece casi heroicidad o estupidez.

Este es un problema similar al que vivió el país durante la época más crítica de la pandemia: muchos adolescentes (de espíritu), frente al dilema de quedarse en casa o asistir a una fiesta ilegal, se inclinaban sin dudarlo por la segunda opción. Para ellos, el costo de dejar de pasarlo bien era demasiado alto frente al eventual y miserable aporte que esa decisión individual pudiera significar para la lucha contra la pandemia.

De un modo sorprendente, nuestros políticos se encuentran diariamente frente a la disyuntiva descrita (el último caso es la acusación constitucional). El que salgamos de las diversas crisis en que nos encontramos dependerá de que opten de una buena vez por comportarse como adultos.

Cristóbal Aguilera Medina

Profesor de Derecho Universidad Finis Terrae

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