SEÑOR DIRECTOR:

El ministro de Educación hace bien en proponer la suspensión del Simce en su forma actual.

El problema no es la medición, sino las consecuencias: un sistema de zanahorias y garrotes monetarios para los profesores. Para las escuelas, el Simce se ha transformado en una suerte de burdo pilar de la competencia para quitarle alumnos a la escuela del frente. Las publicaciones en los medios sobre “las mejores y peores escuelas del Simce”, así como las amenazas de cierre, son nefastas, y la necesaria colaboración entre escuelas es virtualmente inexistente.

Esto, sumado a la muy elevada frecuencia de las mediciones, condujo a distorsiones conocidas pero no abiertamente reconocidas, tales como “dejar en casa a los peores alumnos” el día de la medición. Peor aún, el Simce cada par de años induce pésimas consecuencias para la verdadera calidad educativa, pues ha transformado a las aulas en una suerte de jaula de ardillas: “aprender para el Simce y después olvidar”. La oralidad y los razonamientos complejos virtualmente han desaparecido de la enseñanza, lo cual se refleja en el pésimo uso del lenguaje que ya campea en la educación superior y en la calle.

Los apoderados, al haber sido impulsados a depositar su confianza en este distorsionado termómetro, están siendo engañados respecto a la verdadera calidad de la educación de sus hijos.

Si se va a usar el Simce como herramienta de medición de -algunos- aprendizajes del sistema educativo, este puede ser perfectamente muestral en lugar de censal. Si se desea conocer resultados por escuela, el único uso que se le puede y debe dar es por medio de una comunicación a los directivos, quienes sabrán usarlos de la mejor manera posible.

Por último, a décadas de la imposición de este trivial pero dañino mecanismo, es hora de reconocer que no ha servido ningún propósito útil. Tanto el Simce promedio como el test de PISA de Chile están completamente estancados la última década.

Ojalá el Consejo Superior de Educación asuma estas duras realidades y apruebe los cambios propuestos por el Mineduc. “Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes” es una frase frecuentemente atribuida a Einstein.

Mario Waissbluth

Centro de Sistemas Públicos, U. de Chile

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