Solidaridad frente a la emergencia




SEÑOR DIRECTOR

Cuando vivimos el surgimiento de una nueva mutación del virus Covid, leo que Chile está posicionado en el 2° lugar en el Índice de Salud de Bloomberg, estudio que analiza 163 países sobre la forma en que han enfrentado la pandemia, especialmente en lo relativo al proceso de vacunación. Es una excelente noticia, porque los expertos indican que la vacuna es el mejor antídoto para evitar consecuencias graves en caso de contagio con la nueva cepa.

Efectivamente, todos tenemos una buena experiencia de la vacuna. Hubo un sistema de prioridades según riesgo que fue respetado. Concurrimos cuando correspondía y no hubo ni preferencias injustas ni privilegios -la primera dosis la obtuve en una escuela rural al interior del valle de Quilimarí-. Prontamente se decretó la dosis de refuerzo, luego la vacunación de los jóvenes y ahora los niños.

Si bien queda todavía un sector de rezagados, no ha habido entre nosotros movimientos masivos de rechazo a las vacunas como ha ocurrido en otros países. Tampoco ha habido resistencia al uso del pase de movilidad dentro del país y para viajes al exterior. El sistema de exámenes de PCR funciona adecuadamente.

Todas las encuestas revelan el alto grado de conformidad de los ciudadanos con el sistema de vacunación. Es justo, entonces, resaltar públicamente la labor de las autoridades, los servicios de salud, los consultorios municipales y los Cesfam, de los hospitales y clínicas privadas, y de todos quienes colaboran en esta importante tarea.

Pese a la compleja situación que vive el país y la desconfianza frente a las instituciones, en este caso particular ha primado la solidaridad y el valor del servicio público. Este espíritu de colaboración y eficacia debe continuar cuando asuma el nuevo gobierno dentro de tres meses. La emergencia sanitaria no ha concluido.

José Antonio Viera-Gallo

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