La ganadora
Con un relato que arranca de una experiencia biográfica, Macarena Araya ganó el Concurso de Cuentos Paula. Tiene 32 años, estudió Teatro y escribe guiones para publicidad. En 2017 también ganó el Santiago en 100 Palabras.

Paula 1243. Sábado 13 de enero de 2018.
Por Bárbara Riedemann / Fotografía: Rodrigo Chodil
Macarena Araya empezó a escribir Los huesos, el cuento ganador, en mayo pasado, cuando participaba en el taller de escritura de María José Viera-Gallo. La asignación era escribir un texto autobiográfico con la madre. De inmediato, recordó un episodio: sucedió en 1997, cuando ella estaba en un viaje escolar en Punitaqui y hubo un terremoto. Debido al sismo, se rompió la tumba de su abuela en Ovalle y su mamá tuvo que ir a buscar sus huesos para traerlos a Santiago. El viaje madre e hija y los huesos de la abuela dentro de una caja en el asiento trasero del auto, es una de las escenas del relato que, en nueve páginas, habla sobre la historia de una chica de 12 años, su mejor amiga, su madre, la abuela muerta y profesoras frustradas con su oficio. "El cuento trata sobre mujeres. En él se devela lo complejo e importante que son las relaciones entre ellas", explica Macarena.
Tras estudiar Teatro en la UDP, cursó un magíster en Guión de Cine y Televisión en la Universidad de Barcelona. Actualmente trabaja dictando clases de Comunicación Oral a los alumnos de Derecho de la UDP y escribe guiones de manera independiente para publicidad. En lo literario, ha participado del Taller de Escritura Creativa de la Universidad Católica y en los talleres de los escritores Álvaro Bisama y María José Viera- Gallo, donde aprendió el oficio de pulir lo propio. "Lo autobiográfico es el puntapié inicial de todos mis relatos", dice. En 2016 fue finalista del Concurso de Cuentos Paula con su relato Antonio. En 2017 ganó el Santiago en 100 Palabras con el texto Los vampiros y el Concurso de Cuentos Paula.
Tu cuento Los huesos habla de la muerte. ¿Es algo recurrente en lo que escribes?
Desde que soy chica me imaginaba mi funeral y debo decir que me asusta la muerte porque me gusta mucho vivir. Soy agnóstica y creo que esto es y luego no hay nada más, se acaba todo. Entonces, esa tensión entre la vida y la muerte es algo que me gusta explorar. Por otro lado, la muerte ha cruzado mi biografía: mi abuela se murió cuando mi mamá –quien era hija única– tenía 9 años y la ausencia de su mamá de alguna manera también nos marcó a mí y mis hermanos. Todo tiene que ver con los vínculos y cómo estos influyen en la vida de las personas.
¿Qué otros temas te interesa tocar cuando escribes?
Lo biográfico y lo político. Fui una niña adolescente en los 90, en un Chile dormido y sumido en el miedo de que vuelva la dictadura, entonces la sociedad hacía las cosas por inercia. Algo que explota en el 2000 con la revolución pingüina, con los indignados. Mi generación no fue la que hizo esos cambios y por eso me interesa tocarlos desde lo íntimo, sin caer en panfletismos.
¿Qué escritores de tu generación te inspiran?
Paulina Flores, Arelis Uribe, Romina Reyes, Eduardo Plaza, Diego Zúñiga son plumas notables que están cambiando la forma de hacer literatura en el país, fenómeno que también ha sido posible gracias a las editoriales independientes que han provocado un impacto en el desarrollo de nuevos talentos.
Este es el segundo premio literario que ganas en un año. ¿Te sientes una escritora?
No creo que para ser escritor haya que estar publicando y en ese sentido sí me siento escritora, pero también siento que me falta muchísimo para arrogarme el título. La escritura es parte de lo que hago, pero no me dedico a eso. Ahora estoy trabajando en un guión para un largometraje, además de un monólogo para teatro y tengo 11 cuentos que me gustaría publicar. Efectivamente me gustaría dedicarme en serio a este oficio porque es una forma de trascender. Bueno, ser publicada con Los huesos es ya una forma de perdurar en el tiempo.
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