Política

Alvarado y Quiroz intentan limar asperezas tras el cruce por el TC y Kast se responsabiliza por la descoordinación: “Es culpa mía”

Ambos ministros se reunieron esta mañana tras una semana de tensión y en medio de cuestionamientos por la coordinación interna del Ejecutivo. El Presidente, en tanto, optó por asumir el costo político del episodio.

Fue una reunión breve. A las 9:17 de este lunes, el biministro del Interior y Segegob, Claudio Alvarado; y el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, se reunieron en Palacio.

El encuentro se produjo antes del comité político y luego de una semana en que la relación entre ambos quedó expuesta públicamente a raíz de la descoordinación por el requerimiento presentado ante el Tribunal Constitucional contra una de las normas de la megarreforma.

No hubo, eso sí, una puesta en escena pública de ambos con fines de instalar un cierre público de la controversia.

Solo Alvarado, en su vocería de los lunes, se refirió al encuentro. “Con el ministro Quiroz nos reunimos permanentemente para conversar diferentes temas en relación con la acción de gobierno y donde se complementa la acción del Ministerio del Interior con las iniciativas que lleva adelante el Ministerio de Hacienda. Fue una reunión cordial, intercambiamos nuestras ideas respecto a los temas propios de la acción del gobierno y seguimos trabajando sin ningún tipo de dificultad ni problema”, aseveró.

La cita fue acotada y se produjo mientras el Presidente José Antonio Kast, en paralelo, asumía parte importante del costo político de lo ocurrido.

En conversación con Radio Duna, el Mandatario fue consultado precisamente si es que el episodio ponía en cuestión la unidad de su gabinete.

“Seguimos siendo un tremendo equipo. Y en el equipo también se debate, se discute, se ponen énfasis. Cada ministro tiene su personalidad, su carácter”, respondió.

Pero luego fue más allá y asumió directamente la responsabilidad por la descoordinación que dejó a Alvarado sin información sobre la presentación ante el TC. “Eso es culpa mía, es responsabilidad mía”, afirmó.

Kast explicó que el ritmo de trabajo del Ejecutivo puede haber contribuido a que alguna información quedara fuera de su radar. “Uno va avanzando tan rápidamente que se le puede quedar algo fuera, pero es responsabilidad mía, si yo firmo al final, yo dirijo”, sostuvo. Y cerró: “Evidente que yo debería haber tenido ese panorama con todas estas cosas”.

Así, en lugar de tomar partido por uno de sus ministros, Kast optó por asumir el costo de una falla de coordinación.

Frente al intento de Kast por cerrar la controversia, el biministro del Interior y la Segegob, se alineó con el jefe de Estado. “Tal como lo explicó el Presidente, la dinámica en la gestión de un gobierno es alta y a veces suele pasar que no se dan los avisos correspondientes, pero aquí en definitiva lo que importa es que es una acción, una decisión de gobierno que lleva a la firma del Presidente de la República y tal cual lo dije la semana pasada, esas decisiones las apoyamos porque así corresponde hacerlo”, selló.

En concreto, el episodio se gatilló porque Alvarado se enteró en el Congreso de que el Ejecutivo había ingresado un requerimiento ante el órgano constitucional para impugnar la norma -introducida por los parlamentarios- que establecía la reposición gratuita de servicios básicos en zonas de catástrofe.

“Esa es una información que yo no la tenía, por lo tanto, no me voy a referir a las cosas que no dispongo de la información”, respondió entonces el biministro.

Horas después conversó con Quiroz. Pero al día siguiente, luego de que el Senado despachara los vetos a la megarreforma, el jefe de Hacienda afirmó que “no es mi responsabilidad avisarle a todo el mundo”. Aunque en el gobierno se explicó que la frase no estaba dirigida directamente contra Alvarado, sino contra el ministro de la Segpres, José García Ruminot, el episodio ya había dejado una incomodidad instalada.

Alvarado, de hecho, hizo notar su molestia ante sus pares. Con cierta ironía, comenzó a contactar a los otros ministros que habían firmado el requerimiento para “asegurarse de que tuvieran su número de teléfono”, en alusión a una segunda declaración que realizó: “Creo que el único cambio es reiterarle a los ministros cuál es mi número de teléfono”.

Y es que por su condición de jefe de gabinete y vocero, Alvarado consideraba que debía haber sido informado de una decisión de ese calibre.

SEBASTIAN CISTERNAS/ ATON CHILE

El último “encontrón” entre Alvarado y Quiroz no es un hecho aislado. La descoordinación por el TC terminó haciendo público un vínculo que desde hace meses acumula diferencias de criterio, estilos y prioridades.

En marzo, frente al alza de los combustibles, Interior y Segpres empujaron un fortalecimiento de las ayudas para amortiguar el costo político de la medida, mientras Quiroz defendía una posición más restrictiva. En abril, Alvarado y García Ruminot coincidieron en postergar el ingreso de la megarreforma para dosificar la agenda y mejorar la coordinación política. Hacienda, en cambio, quería que el proyecto ingresara cuanto antes.

Por esos mismos días, la dupla Alvarado-García Ruminot también se impuso en una discusión sobre gratuidad, al no incluir el límite de edad de 30 años que Quiroz defendía.

En julio, las diferencias volvieron a aparecer en la negociación con senadores del PPD por la invariabilidad tributaria.

El gobierno había alcanzado un entendimiento con la oposición para modificar ese punto, pero el acuerdo se cayó luego de que Hacienda incorporara a última hora una indicación para reducir el impuesto corporativo de 23% a 22%. Alvarado llamó a Quiroz para pedirle retirar la propuesta.

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