Política

Bachelet y posibilidades de que una mujer lidere la ONU: “No estoy segura de que todos los países estén preparados para ello”

La expresidenta chilena, en una reciente entrevista, también dio cuenta de los reparos al poder de veto de cinco naciones en el Consejo de Seguridad, en medio del complejo momento de su candidatura para suceder a António Guterres en la Secretaría General de Naciones Unidas.

Expresidenta Michelle Bachelet.

En medio del complejo momento de su carrera a la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la expresidenta Michelle Bachelet abordó sus opciones y la posibilidad de que una mujer suceda al portugués António Guterres.

La socialista, en una reciente entrevista con la BBC, también dio cuenta de los reparos al poder de veto de cinco -Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia- de las 15 naciones en el Consejo de Seguridad , instancia que debe recomendar un nombre a la Asamblea General.

La nominación de la chilena, patrocinada por Brasil y México, sufrió un duro mazazo luego de las dos primeras votaciones informales y reservadas del órgano de la ONU: en el sondeo de julio quedó en cuarto lugar, con seis respaldos, cinco desalientos y cuatro votos neutros, mientras que en el straw poll de agosto su rendimiento empeoró, al quedar penúltima, con solo dos apoyos de los 15 posibles, seis votos en contra y siete sin opinión.

En ambas votaciones preliminares los mejores resultados fueron para dos de las otras cuatro mujeres que están en carrera: en el primero quedó como favorita Rebeca Grynspan (Costa Rica) y en el segundo Carolyn Rodrigues Birkett (Guyana). También están en carrera María Fernanda Espinosa (Ecuador), Ivonne A-Baki (Líbano) y además, Rafael Grossi (Argentina), Olara Otunnu (Uganda) y Macky Sall (Senegal).

Bachelet, pese a que dichos sondeos favorecieron a dos de sus competidoras, antepuso sus dudas de que tras ocho décadas en las que el puesto más alto ha estado ocupado exclusivamente por hombres, ahora sea alcanzado por una mujer.

“Durante 80 años, solo hemos tenido hombres al frente de la ONU, y creo que no se trata de que sea mujer por el simple hecho de serlo (...) La idea es que sea mujer porque tiene la experiencia, el liderazgo, la capacidad, el conocimiento y la habilidad para hacer lo que hay que hacer (…) Así que espero que los miembros lo entiendan y que sea algo fantástico. Pero, para ser sincera, no estoy segura de que todos los países estén preparados para ello", dijo.

Aunque después señaló: “Pero mantengo la esperanza, porque siempre digo que soy una ‘prisionera de la esperanza’ o una ‘rehén de la esperanza’. Si pierdes la esperanza, si te rindes... eso no es lo que el mundo necesita”.

Reforma al Consejo de Seguridad

La otrora dos veces jefa de Estado también se refirió a sus reuniones con Estados miembros y afirmó que “muchos sienten que carecen de poder, precisamente por ser pequeños. No les gusta el derecho de veto en el Consejo de Seguridad; consideran que paraliza la acción. Pero esa es la realidad. La realidad es que contamos con cinco miembros permanentes que sí poseen poder de veto”.

Además, apuntó que su propuesta es identificar aquellas áreas donde sea posible alcanzar ciertos acuerdos comunes. “Porque una de las peores cosas que podrían suceder es que la ONU y el sistema multilateral perdieran totalmente su relevancia; eso sería, sin duda, lo peor que le podría pasar al mundo”, remarcó.

Al ser requerida cómo enfrentaría la influencia de las naciones más poderosas, como aquellas que componen el Consejo de Seguridad, respondió: “Quienes me conocen y me han visto actuar —no solo en ONU Mujeres, sino especialmente como alta comisionada para los Derechos Humanos— saben que creo firmemente en la independencia, la imparcialidad y la neutralidad”.

En otro pasaje de la conversación, dijo: “A veces, las prioridades del Consejo de Seguridad imposibilitan avanzar; por ello, se requiere una Asamblea General lo suficientemente fuerte como para ayudar a encontrar soluciones a estos problemas. Así que yo me reuniría con el P5 —para convencerlos de actuar mejor— y con los demás miembros del Consejo de Seguridad, así como con otros Estados miembros”.

Y sobre una reforma al Consejo de Seguridad, sostuvo: “Estoy segura de que los cinco miembros permanentes probablemente no aceptarán algunos de los cambios que a ciertos países les gustaría ver, como la eliminación del derecho de veto, entre otras cosas. Pero sí creo que existe cierta disposición, cierto interés en cambiar algunos aspectos. Y, como mínimo, considero que el Consejo de Seguridad debería reflejar mejor el mundo actual. Se creó en otra época, en un mundo distinto, y ahora debería contar con una mayor representación de aquellas zonas o regiones que actualmente están infrarrepresentadas”.

En caso de que logre convertirse en la próxima secretaria general de la ONU, recalcó: “Lo llevaré a cabo de manera independiente, seria y sumamente profesional, pero también neutral. Sin embargo, haré lo que haya que hacer. Y no tengo miedo; no temo hacer lo necesario. Así ha sido toda mi vida. He lidiado con dictaduras; estuve detenida por ello, pero no importa, era parte de aquello. He defendido la democracia toda mi vida y seguiré haciéndolo”.

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