Política

Cristián Vial: “Desde el primer minuto el gobierno tiene que dar señales en seguridad que generen un cambio, y la opinión pública tiene que percibirlo”

El general (R), próximo a jurar como senador por el Maule, plantea que la decisión más difícil de José Antonio Kast será “transmitir que el gobierno de republicanos quiere reinstaurar un ambiente de legalidad”. Asegura que las libertades “se deben respetar, pero para mantener la estructura social hay que hacer cumplir la ley”.

“¿Cómo personas profesionales que están en sus cargos y siendo pagados no perciben ese riesgo? ¿Cómo a Estados Unidos no le iba a molestar el cable chino si a dos de los que se les revocaron las visas son comunistas y habían viajado a China? Entonces, ¿en qué mundo vivimos?“.

Al general (R) Cristián Vial le sorprende la “posición muy ingenua y muy poco rigurosa, muy amateur” que el gobierno -acusa- tuvo en toda la controversia por el cable de fibra óptica que China Mobile buscaba extender entre ese país y Valparaíso, y que ha terminado con el gobierno del Presidente Gabriel Boric enfrentando una crisis que no esperaba a solo 10 días del cambio de mando.

Vial entiende del tema. En sus más de 30 años en el Ejército -donde llegó a ser comandante general de la Guarnición Ejército Región Metropolitana antes de su retiro, en 2023- estudió dos magíster. Uno de ellos fue en estudios estratégicos del US Army War College, donde fue profesor entre 2017 y 2019. Entonces -asegura- sabe de riesgos geopolíticos.

Ahora le quedan 10 días para jurar como senador por el Maule y así formar parte de la robustecida bancada parlamentaria republicana que ingresa al Congreso este 11 de marzo. Autor del “Plan Escudo Fronterizo” del presidente electo, José Antonio Kast, afirma que su prioridad son los temas de seguridad, pero también de educación y niñez, pues influyen directamente en lo primero. Desde ahí, traza los principales desafíos del gobierno entrante, que justamente tiene en la pelea contra la delincuencia uno de sus principales desafíos políticos.

Hace dos años entró a las filas republicanas, aunque aún se mantiene como independiente. ¿Qué ha aprendido de los republicanos?

La coincidencia valórica que tengo con ellos se ha acrecentado. He conocido gente muy valiosa, que quiere aportar a Chile de forma desinteresada. Los republicanos, para enfrentar lo que tienen que enfrentar en este gobierno, están siendo guiados por una carga valórica muy importante, que es de identidad, recuperar al país, recuperar su cultura, seguir construyendo nación, dejar atrás lo refundacional y sepultar lo que nos pasó en octubre del 2019, el octubrismo.

Y lo segundo que rescato de republicanos en la conformación de equipos es la coherencia en cuanto a las competencias. Lo conversamos varias veces durante la campaña y dijimos: “Bueno, ¿cómo vamos a formar los equipos si somos los elegidos?”. Y en ese sentido he visto coherencia: tomamos los currículum y no nos perdemos: no hay otro prisma que las competencias y elegimos al mejor, independiente de sus ideas políticas, mientras no sea de izquierda o extrema izquierda. Si quiere poner por delante los intereses de Chile, ahí está.

Me imagino que también le han sorprendido el orden y la homogeneidad interna que hay, ¿no?

Sí, es un partido disciplinado, sin duda. Ahora, yo no tengo mucha comparación, porque vengo de un mundo muy disciplinado.

Uno de los principales desafíos del próximo gobierno es la crisis en seguridad. ¿Cree que sólo con la “determinación” y el “carácter” que han dicho tener lograrán cambiar el rumbo en esta materia?

Sin duda. Yo creo que la voluntad política y un discurso consistente en el tiempo de campaña con lo que vamos a ejecutar es relevante. Y eso lo he visto en el presidente electo, en el presidente del partido. Yo también he sido consistente en eso, los que hemos trabajado en seguridad, porque tenemos que mandar señales. Y las expectativas no las tienen solo el partido y los que compitieron en la carrera presidencial, sino que cada chileno con sentido común.

Lo que sí es importante, desde el primer minuto que estemos en La Moneda, son las señales, no perderse en las señales que enviemos de la voluntad política y determinación de hacer las cosas. Independiente que después -por el ambiente estratégico o político complejo- los resultados van a ir viéndose en el tiempo, pero las señales tienen que ser desde el primer minuto. Voluntad política y determinación.

¿Y eso es suficiente para cambiar el rumbo?

No, sin duda que no. Hay otras variables. La gestión es muy importante. Se ha hecho evidente en el gobierno saliente que hay una falta de rigurosidad en la gestión. Entonces, las competencias de las autoridades designadas se tienen que traducir en gestión, que es muy compleja en la administración pública.

El futuro gobierno puede tener todo el carácter y determinación del mundo, pero al final cuenta con las mismas herramientas que este gobierno...

Pero hay una variable que sí ha cambiado, que es la percepción de los chilenos respecto del ejercicio del oficio público.

La ciudadanía ya se dio cuenta cuando hay obstruccionismo, cuando no hay buena fe en sacar adelante las cosas. Creo, y soy optimista en esto, que estamos comenzando un ciclo político que puede ser muy virtuoso para Chile, si los que están en el gobierno y la oposición con mucho sentido común y de construcción de nación ponen por delante los intereses de Chile, de nuestra gente y podemos avanzar. No podemos seguir entrampados en la insensatez política, en el buenismo político, en no hacer lo que corresponde de acuerdo a la responsabilidad y mirar las cosas con frivolidad.

Hay que hacer lo que hay que hacer. Si para algo está el gobierno, los parlamentarios como yo, es para tomarse los tragos amargos y pensar en la sociedad, en el colectivo, no en la persona.

¿Usted dice que dar señales concretas de enmendar el rumbo en seguridad es casi tan importante como los resultados?

Claro.

¿Por qué?

Yo lo encasillaría por horizontes temporales. En el corto plazo las señales son importantes. O sea, desde el primer minuto el gobierno tiene que generar un cambio, la opinión pública tiene que percibir ese cambio. ¿Por qué? Porque eso también le cambia la vida a la gente. Yo lo veo en mi región. El hecho de no poder ocupar los espacios públicos, por ejemplo... Eso no puede ser, no es tolerable.

Entonces, esas señales fuertes en el tema de seguridad deben generar que las personas puedan salir a las plazas, las calles, caminar tranquilas en la noche, el comercio debe cerrar más tarde.

Ahora, la solución de los problemas, sobre todo los estructurales, que vienen de mucho tiempo atrás, hay que dejarla para un mediano o largo plazo. El gobierno republicano también lo tiene previsto así, a pesar de que hemos dicho que es un gobierno de emergencia, hay que atacar la crisis, sacar a Chile de esto, pero también hay que proyectarlo.

¿Reconoce que en la campaña se inflaron las expectativas sobre lo que puede hacer un gobierno?

Sí, hay un contexto comunicacional y te lo concedo, porque para mí fue nuevo.

¿Y cómo se hace frente? ¿Hay que mostrar resultados rápidos?

Por supuesto, yo creo que hay un componente comunicacional, pero no hay que olvidarse del mediano y el largo plazo para darle proyección a Chile. Hay que sacarlo de las crisis en que estamos, la de seguridad, la de economía, los temas sociales. Pero si alguien cree que vamos a solucionar el tema de seguridad en tres meses o en un año está equivocado, y soy muy responsable al decirlo. El tema de seguridad es, en mi opinión, el desafío más grande que tiene Chile en política pública en décadas. Es un problema muy complejo para el Estado. Porque tienes el tema de la migración, el crimen organizado, estos fenómenos se fortalecieron en nuestro territorio, porque este gobierno, el actual, puso de rodillas a la institucionalidad.

Entonces, el que espera resultados en tres meses quiere decir que sus expectativas, no las que generó el Partido Republicano en campaña, no están aterrizadas. Pero sí debe evaluar al gobierno republicano por lo que está haciendo, por la gestión, por las señales, por la voluntad política, por la determinación, por enfrentar el crimen, ¿te fijas?

¿Cuáles son las señales más relevantes y prioritarias que tiene que dar el gobierno una vez asumido en términos de seguridad?

Hay un plan de esto, pero vuelvo a conectarlo con la voluntad política. Es hacer lo que hay que hacer. Por ejemplo, tener control efectivo y eficiente de la frontera norte. Eso hay que hacerlo. Y hay que dejar los complejos, hay que dejar la frivolidad de la autoridad, cuando va para allá a sacarse la foto, vuelve y dice: “Ya hicimos el trabajo”. Lo vi cuando levanté el plan, la falta de gestión es evidente. Y por eso hoy se designa a Alberto Soto como comisionado de frontera. A él se le pidió como requisito que tiene que estar allá. Y él vive en la zona central, va a dejar a su familia e irse para allá a gestionar in situ. Eso es una señal política importante, contundente.

¿Habría que dar una señal para La Araucanía?

Sin duda, la gobernanza y la recuperación del territorio es importantísima. No solo en Chile, sino que en cualquier Estado democrático no puede haber partes del territorio donde el Estado, las policías no entren o donde a una ministra del Interior la saquen a balazos. Por lo tanto, por supuesto hay señales que dar en La Araucanía, y en varias partes en el corto plazo.

En campaña se dijo que el futuro presidente tiene el carácter para tomar decisiones difíciles y que el próximo gobierno va a ser difícil. ¿Usted comparte que será así?

Yo creo que lo sensato es decir que los tiempos que vivimos en Chile y en el mundo son complejos. Chile está viviendo varias crisis simultáneas, pero no escapa a lo que sucede en el entorno. Mira Latinoamérica. Mira lo que sucede entre las grandes potencias, en la competencia geopolítica, donde nosotros también estamos insertos e impactados.

Entonces, creo que el presidente electo, con su determinación, con la voluntad que ha mostrado, con el carácter, no va a tener ningún problema en tomar las decisiones siempre poniendo por delante los intereses de Chile. En eso no hay que perderse.

Aquí no hay que mirar intereses, no hay que mirar ideologías, porque nubla tu toma de decisiones. No, tú tienes que poner siempre los intereses superiores de Chile, de nuestra gente, de la ciudadanía, y eso va a facilitar tu toma de decisiones. Que eso sea político, no político, que te vayan a disparar de otras partes... Eso va a suceder, pero yo veo al presidente muy convencido de lo que es lo mejor para el país.

¿Y qué tipo de decisiones difíciles son las que va a tener que tomar el presidente? En temas de seguridad, por supuesto.

Que se va a volver a un ambiente de legalidad. El principal problema que tenemos en seguridad es la falta de apego a la norma, el cumplimiento de la ley. Eso ha debilitado el Estado de Derecho.

Eso no ha sido espontáneo, porque a partir de octubre del 2019 tuvimos la quema impune del Metro, los indultos a delincuentes, celebrar la primera línea en el Congreso Nacional, etcétera. Esas son señales muy aciagas para la ciudadanía de que el cumplimiento de la ley es discrecional. Eso en una democracia liberal representativa no es tolerable ni aceptable. Si uno mira al mundo desarrollado en eso no se pierden: en Estados Unidos o Europa nadie se estaciona en un lugar de minusválidos, nadie dobla a la izquierda donde hay una señal. Acá todos hacen lo que quieren, hay una anomia en general.

Creo que lo más complejo es transmitir que el gobierno de republicanos quiere reinstaurar un ambiente de legalidad. En Chile se respetan las leyes. Eso es sin equívoco. Acá el ente persecutor y la policía hacen un buen trabajo, pero hay que poner una mano un poco más dura.

Pero que un gobierno quiera que se respete la ley pareciera ser una obviedad...

No todos lo entienden así. Las actuales autoridades, cuando eran parlamentarios, votaron en contra de iniciativas legislativas en seguridad que impactaban en Chile. Y lo hicieron por un tema ideológico y también por irresponsabilidad. Hay gente que por ideología y también por ignorancia no entiende que esto es por los intereses de los chilenos.

Hay quienes temen también que en aras de la seguridad el próximo gobierno pase a llevar libertades.

Son caricaturas.... ¿Por qué vamos a ser autoritarios? ¿Porque nos gusta el orden, nos gusta la buena gobernanza, porque queremos hacer eficiente el Estado? Hay, por supuesto, dentro de esta liberalización social, una incomodidad con el orden, y a nosotros -los republicanos- nos gusta el orden, estamos convencidos de que le hace bien a Chile.

¿Y por qué el orden incomoda?

Porque estamos en un tiempo en que el modelo occidental está siendo desafiado. Hay énfasis en las minorías, sobre todo las identitarias, que pasan a llevar el colectivo, que pasan a llevar lo nacional; también creo que hay que apostar por una cierta cuota de nacionalismo para salir de esto.

Eso genera un contraste, y las personas cuando se sienten que tienen que cumplir la ley y no hay otra opción se sienten incómodas, porque ellos necesitan mayor libertad. Las libertades se deben proteger, se deben respetar, por supuesto, pero para mantener la estructura social tú tienes que hacer cumplir la ley.

¿Las FF.AA. tendrán un rol más activo en el manejo de la seguridad en este gobierno?

Yo creo que habrá un balance en los roles constitucionales que tienen las instituciones. Lo que hay que hacer es fortalecer a Carabineros, que tiene el rol constitucional del orden público. Que eso escale a las Fuerzas Armadas en estado de excepción constitucional tiene un riesgo y eso hay que tratar de evitarlo. Las Fuerzas Armadas tienen otro rol.

¿Cree que en La Araucanía puede haber un rebrote de violencia con la llegada de este gobierno?

Esos son escenarios hipotéticos, todo hay que considerarlo. La diferencia va a estar en cómo gestionamos la crisis. Que alguien le dispare a un ministro en ese territorio no es tolerable. Eso no se baja con una cuña comunicacional. El buenismo político ha dañado mucho a Chile, es no hacerse responsable para lo cual yo fui elegido.

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