Política

Jackson, Yeomans y Echecopar empujan descarnado mea culpa previo al primer comité central del FA fuera del poder

Este jueves los principales dirigentes del partido se reunirán por primera vez tras el inicio del período Kast. Se han enviado minutas contra el republicano y un informe de 14 páginas elaborado por el exministro de la Segpres, Echecopar, Yeomans y otros -a partir de una síntesis colectiva-, donde se puntualizan seis autocríticas sobre el gobierno saliente.

Foto de Macarena Energici / Cedida por el Frente Amplio

A ocho días del fin del gobierno de Gabriel Boric, este jueves el Frente Amplio tendrá su primer comité central bajo la administración de José Antonio Kast.

Se trata de la instancia más importante de la colectividad en la que milita el expresidente, que componen 102 dirigentes partidarios y que hoy tiene en tabla una cuenta de la directiva que encabeza Constanza Martínez, hacer un reporte del estado del congreso que comenzará este fin de semana y realizar su habitual “análisis de coyuntura”.

Es en esta última instancia donde se abordará un informe que se repartió en las últimas horas con los integrantes del comité central, que consta de 14 páginas y donde se hace un duro mea culpa por lo que no se logró durante el gobierno de Boric y por los errores de la administración.

El documento, según se comentó a la militancia por correo, lo redactaron figuras como el exministro de la Segpres, Giorgio Jackson; el exjefe de la División de Coordinación Interministerial, Rodrigo Echecopar; la diputada Gael Yeomans; el exencargado del Plan Buen Vivir, Francisco Arellano; Diego Soto, entre otros.

Esto se redactó a partir de la síntesis que se realizó posterior al último encuentro del comité central del Frente Amplio, que se realizó en enero de este año. Los nombres mencionados fueron mandatados por el partido para la confección del documento.

Las seis autocríticas

El informe, al que tuvo acceso La Tercera, aborda la “situación política actual, los principales desafíos del período y una propuesta de acciones prioritarias”.

El documento ahonda en la etapa final del gobierno de Sebastián Piñera y en la administración Boric.

En contexto, hace un repaso por los dos procesos constitucionales y resalta logros del expresidente saliente, como la reforma de pensiones, la creación de 700 mil empleos, que se haya quebrado la curva de homicidios, las 40 horas, el alza del salario mínimo, copago cero, Ley Papito Corazón”, entre otras.

Luego ahonda en “las debilidades del período y los desafíos pendientes”.

En este apartado los autores del texto hacen una profunda autocrítica en seis áreas sobre el rol del FA y la administración saliente de Boric. Sobre el punto sostienen que existieron debilidades propias, de articulación, conducción y despliegue político, que restringieron la profundidad de los cambios”.

La primera autocrítica es sobre “la estrategia de despliegue de reformas y comunicacional”.

“Se debió priorizar el primer año las reformas más sentidas por la ciudadanía, como salud, pensiones y CAE, aun en el marco de la incertidumbre institucional que implicaba el proceso constituyente y la decisión de priorizar la reforma tributaria. Se debió aprovechar con mayor decisión la fuerza política de los primeros meses para avanzar iniciativas que habilitaran transformaciones posteriores, antes del reflujo político del plebiscito”, dice el texto.

Luego, agregó: “A ello se sumó una estrategia comunicacional y política insuficiente. Si bien el diálogo con la oposición era imprescindible dada la minoría parlamentaria, en distintos momentos la comunicación fue excesivamente defensiva”.

El primer mea culpa cierra citando que los “casos como Fundaciones, Monsalve o Allende fueron utilizados con evidente intencionalidad política por la oposición. Sin embargo, también revelaron falencias en mecanismos de prevención, control y manejo de crisis”.

La segunda autocrítica se centró en “la disputa cultural e institucional”, que cuenta que “quedó en evidencia la necesidad de fortalecer nuestro vínculo con sectores sociales que experimentan frustraciones con el Estado o que no se sienten representados por la política tradicional”.

El tercer mea culpa es por las “debilidades en el diseño e impulso de políticas estructurales”, donde se ejemplifica con las derrotas en la reforma tributaria, a inicios de 2023, y la reforma de salud. “No se logró presentar ni consolidar una propuesta estructural que ordenara el debate, y se expresaron diferencias dentro de la coalición sobre la relación entre la salud privada y la pública”, dice el texto.

La cuarta autocrítica se centra en “seguridad y migración”, donde se dice que la ley Nain-Retamal evidenció “tensiones internas que refuerzan la necesidad de contar con una propuesta coherente en seguridad”. La quinta, en tanto, es sobre las “definiciones fiscales iniciales”, donde cuentan que “si bien se logró estabilizar la deuda pública tras años de deterioro, las metas fijadas dificultaron el despliegue de políticas públicas urgentes en un contexto de altas necesidades productivas y sociales”.

El último harakiri se centra en el rol que jugó el propio Frente Amplio. Allí reconocen lo positivo que fue para ellos la unificación de Convergencia Social y Revolución Democrática, pero advierten que “persisten desafíos relevantes, como profundizar propuestas en desarrollo productivo, política fiscal, inserción internacional, seguridad y migración; comprender la totalidad de los órganos del Estado que inciden en el desarrollo político; elaborar nuestra mirada sobre la modernización del Estado”, entre otros.

La minuta comunicacional

En paralelo al documento de Jackson y otros dirigentes, entre los integrantes del comité central circula una minuta comunicacional sobre cómo la oposición debería pararse frente al nuevo gobierno.

Según se explica, La Moneda desató una “ofensiva en muchas materias buscando concretar las medidas más controvertidas de su programa”, acompañada por un “fuerte componente comunicacional en cada acción”. “Realiza anuncios con pocos detalles técnicos pero con mucha performance y un relato simple y acotado que es ampliamente cubierto por los medios”, se menciona en el documento.

Como encuadres deseados, se propone que “el gobierno de Kast defiende sus intereses, los de sus más cercanos colaboradores (pinochetismo) y los de los super ricos”, versus una oposición que “defiende los intereses de Chile y de las mayorías”.

En cuanto a las directrices para la acción comunicacional, se sostiene que “la oposición no debe reaccionar a cada polémica, sino disputar el sentido común sobre qué está ocurriendo en el país”.

En ese sentido, se recomienda “no reaccionar a todo, evitar caer en polémicas que el propio gobierno instala para desordenar o deslegitimar a la oposición”, y “priorizar disputas que revelen el carácter del gobierno: conflictos de interés, beneficios para grupos privilegiados, incoherencias, exageraciones sobre la crisis del país, perjuicio para las mayorías, inexperiencia”.

También evitar “temas irrelevantes para la ciudadanía, debates técnicos complejos, la gestión del gobierno anterior”. Para esto se propone “refutar datos falsos pero rápidamente volver al debate de fondo”. Se menciona como ejemplo que el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, plantea un “aumento anómalo en presupuesto de salud”. En esa línea, “se propone refutar dato con evidencia pero inmediatamente pasar a la defensa del copago cero, más que quedarse atrapados sólo a la discusión técnica de quién tiene el dato técnico más preciso”.

Otra recomendación es preguntarse, antes de entrar en una disputa, si esta debilita o no el relato de crisis que busca instalar el gobierno, si muestra que gobiernan para sus cercanos, o si “nos permite llevar la discusión a nuestro marco”. “En caso que las respuestas sean negativas, no involucrarse en la disputa o repensar el marco para hacerlo”, se sugiere en el documento.

También es deseable, se menciona, “alejarse de defensa de un sector particular”. En ese sentido, se dice, “la oposición no debe parecer que realiza defensas corporativas de su propio sector. La oposición debe mostrarse: defendiendo a las mayorías en materias que son relevantes para la ciudadanía”.

Además, se hace un llamado a “no caer en el empate que instalan los medios”, sino que “usar ejemplos concretos de las mentiras para cerrar el punto y retomar el argumento central que es lo que está detrás del discurso de Kast y su gobierno, por ejemplo: frenar la implementación de las 40 horas”.

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