Jorge Quiroga: “La región debe tener una voz clara frente a Venezuela”
El exmandatario boliviano, quien participará en marzo en el lanzamiento de la cátedra "Presidente Sebastián Piñera" de la UDD, es optimista sobre las oportunidades que se abren en Sudamérica por el giro a la derecha en la región y espera que con la llegada de Kast a La Moneda se escuche una voz firme, pero sin estridencias, para aunar a la región en una estrategia común frente al régimen de Caracas.
El expresidente boliviano Jorge “Tuto” Quiroga aplaude sin ambages la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, que terminó con la detención de Nicolás Maduro en una cárcel de Nueva York, ante el silencio e inmovilismo de los países de la región. Pero no comparte la estrategia diseñada por la administración Trump con miras a estabilizar políticamente la nación caribeña para después iniciar un proceso de recuperación económica y -finalmente- pasar a una transición democrática. Para él, el camino es otro y pasa por el desmantelamiento total del aparato represivo y de lo que denomina “conglomerado criminal” que sigue gobernando Venezuela, y el establecimiento de una hoja de ruta clara que lleve a elecciones libres en el corto plazo.
“¿Por qué esperamos que los gringos hagan cosas y no hacemos nada nosotros?”, reclama, al tiempo que exhorta a los países sudamericanos a tomar la iniciativa. La llegada de José Antonio Kast a la presidencia de Chile, profundizando el giro de la región hacia la derecha, lo anima a pensar que se pueda avanzar en una mayor coordinación.
Quiroga es uno de los 11 dignatarios extranjeros que participarán el 12 de marzo en el lanzamiento público de la Cátedra Presidente Sebastián Piñera de la Facultad de Gobierno de la UDD, en alianza con el Banco del Desarrollo de América Latina y el Caribe. Una iniciativa que busca promover los valores democráticos y el perfeccionamiento de la gestión en políticas públicas y, de paso, rendir homenaje a la figura del exmandatario a dos años de su muerte. Pero lo hará de manera remota, pues en esos días estará de gira por los departamentos de Bolivia apoyando a los candidatos a las elecciones de gobernador y alcaldes de “Libre”, la alianza que lidera y que agrupa a 15 organizaciones políticas, creada a fines de 2024, que lo llevó como candidato presidencial en las elecciones de 2025, en las que resultó segundo tras Rodrigo Paz.
¿Qué aspectos de la gestión del fallecido Presidente Sebastián Piñera durante sus dos administraciones son vistas con interés por otros gobiernos de la región?
Hay muchas, y serán dignas de los estudios de la cátedra que se va a impulsar. Creo que su consistencia permanente con principios que él defendía, aunque en un momento dado podían no parecer convenientes, es lo que caracterizó su trayectoria a lo largo de su vida política. Era de esos liderazgos que toman una decisión a sabiendas de que en el corto plazo puede costarle popularidad, pero que a la larga termina siendo la correcta. Yo le decía, pues compartimos bastante antes de que falleciera, que creo mucho en un viejo adagio que dice que en la coyuntura se padece lo que después la historia agradece. Y él, como era, sonreía y, claro, sentía que en alguna medida le aplicaba a él, porque él pasó situaciones sociales difíciles. El rescate de los 33 mineros y las vacunas en la pandemia, sólo por mencionar dos de los más conocidos, pero estoy seguro de que uno puede encontrar microejemplos en todo, también en el compromiso que él tenía con la libertad de Venezuela.
Sudamérica registra un giro político hacia la derecha, que podría profundizarse este año tras las elecciones en Colombia, Perú y Brasil. ¿Qué oportunidades se abren para la región?
Recuerdo que se habló de una ola de cambio hacia lo que se denominaría centroderecha cuando entraron Macri, Piñera, Duque, cuando salió el PT de Brasil. Y después vino un giro medio hacia el otro lado. No sé si son giros tan ideológicos como más un ansia de cambio porque hay dificultades. Para mí la discusión en América Latina en este momento, y hace un buen tiempo, está cristalizada por la situación de Venezuela, no tiene tanto que ver con izquierda, centroizquierda, centroderecha, derecha. Felipe González tenía un viejo adagio: la democracia no te garantiza un buen gobierno, lo que siempre debe garantizarte es que, si es malo, puedas cambiarlo con el voto. Esa es la línea divisoria hoy. Eso no puedes hacer en Venezuela, Cuba, Nicaragua. Gobiernos que son pésimos en la gestión y que son dictaduras puras, duras, criminales, delincuenciales, atroces y feroces, no las puedes cambiar con el voto.
No es primera vez que los vientos flotan a favor de la derecha en la región, pero no se consolidó un salto al desarrollo. ¿Qué se debería hacer para no repetir las mismas fórmulas que ya se han probado?
Hay muchas cosas, van a depender de cada país y de la situación en la que están. Pero hay un par de cosas que tenemos que poder aprovechar hoy y que no teníamos antes. Tenemos que incorporarnos al mundo tecnológico digital. No podemos usar IA de servidores anclados en Estados Unidos o en China, tenemos que tener acá la provisión de energía, satélites confiables para desarrollar centros de datos, de inteligencia artificial. Segundo, tenemos que romper el viejo vicio que tanto daño ha hecho de limitarnos a exportar materias primas. En Chile, Argentina y Bolivia tenemos el 60% de las reservas de litio. Nos vamos a conformar una vez más en vender ese litio a Corea, Japón, China, para que nos devuelvan baterías, relojes, celulares. O vamos a ser capaces de refinar el litio, traer a las empresas a la región para la manufacturación de este litio.
José Antonio Kast ha dicho que su política exterior va a ser pragmática, pero basada en principios. ¿Cree que con su llegada a la Presidencia de Chile se podrá encaminar un diálogo fluido con el resto de la región?
Sí, porque él es un hombre de ideas firmes, defiende sus principios, pero no es de los que te mentan la madre mientras lo hace. Y qué bueno sería que voces como la de Kast, Novoa, Milei pidan a los hermanos mayores de la región, me refiero a México, Colombia y Brasil, que tengan una actitud más clara y definida respecto de los tres piratas del Caribe: Venezuela, Cuba y Nicaragua. Que les pidan que reconozcan en esos países lo que ellos pidieron que se reconozca para los suyos. En Venezuela, cuando en primera vuelta Edmundo González, con el liderazgo de María Corina Machado, en dictadura, sin medios de comunicación, con restricciones, ganó por 37 puntos, después las sugerencias fueron diálogo, conversen, que se hagan nuevas elecciones, que se forme un gobierno de integración entre las partes. Pero ellos no hubieran hecho eso nunca en Colombia o en Brasil o en México. ¿Ahí cuál es la importancia de Kast? No solo en lo personal, por sus ideas y la defensa firme de sus principios. Las credenciales democráticas de Chile le dan un peso y una gravitación a Kast que le permiten, con educación y firmeza, pedir a los hermanos grandes de la región que seamos claros sobre Venezuela.
¿Qué deberían exigir?
Sabemos que hay unos 700 presos políticos. ¿Por qué en lugar de esperar, a ver qué va a hacer Marco Rubio, qué va a decir Trump, no mandan una delegación de cancillerías de cuatro o cinco países a Venezuela a exigir que liberen a los presos políticos? ¿Vamos a esperar a que Marco Rubio llame a Delcy (Rodríguez) y que le diga que la Armada está ahí? ¿Por qué esperamos que los gringos hagan cosas y no hacemos nada nosotros? Segundo, que retornen todos los exiliados. Entonces, por qué esa actitud pasiva de criticar lo que hizo Estados Unidos. ¿Dónde estaban el derecho internacional y la carta democrática cuando Maduro se robó la presidencia? ¿Por qué estos países hermanos mayores en lugar de criticar a Trump, denostar a los gringos, sentarse en su casa sin hacer ni decir nada, no hacen algo para que se establezca una hoja de ruta hacia la democracia en Venezuela?
¿La región debería tener una voz común frente a Venezuela, frente a lo que ocurrió con la intervención estadounidense y frente a la falta de un itinerario claro de redemocratización?
Sí, la región debe tener una voz clara frente a Venezuela. Yo no comparto el orden de la propuesta que está haciendo Estados Unidos de estabilización política, recuperación económica y después transición democrática. Es muy iluso y muy ingenuo pensar que con un gobierno de transición estabilizado de Delcy Rodríguez y el resto del conglomerado criminal todo va a andar bien. No lo creo para nada. Hay que hacer acciones, no solamente declaraciones, y por eso debemos tener clara la línea en que debemos actuar. Para mí no es estabilización, recuperación, transición. Para mí es desmantelamiento del aparato represivo y del conglomerado criminal, transición democrática y después los venezolanos van a traer la recuperación económica.
¿Qué piensa sobre la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela?
Hay que saludar lo que hicieron con Maduro, yo lo hago sin ambages. Reconozco la decisión, el ímpetu de Marco Rubio. Hicieron un operativo militar que dudo que otra administración se hubiese animado a hacer. No se debería haber llegado al punto de que el gobierno americano hiciera un operativo, pero no quedaba otra, porque todo el mundo, sabiendo que Maduro se robó la presidencia, optó por el silencio, nadie dijo nada, nadie hizo nada, excepto una que otra declaración llamando al diálogo.
¿No está de acuerdo con el itinerario que fijó la administración Trump para Venezuela? ¿En qué podría terminar todo esto?
Si en cuatro años más ya no está Trump y sigue Delcy y el conglomerado criminal en el gobierno de Venezuela, nada habrá valido la pena y habrá sido un fracaso. Pero si hay nuevas elecciones libres y las gana María Corina Machado, todo el operativo, la medalla, el Nobel, todo habrá valido la pena. Por eso yo espero que el gobierno de Estados Unidos y la región entiendan que la única salida es una hoja de ruta democrática hacia adelante. Hay algo que falta en el análisis. Muchos pensábamos que la intervención militar estadounidense buscaba provocar un efecto dominó: golpeas a Venezuela, donde está el petróleo, y cae Nicaragua y después liberas a Cuba. Pero, de repente, esto va a ser más como un juego de billar. Estás en la mesa, golpeas la bola Venezuela pero no para que esta caiga directa en el bolsón, sino que más bien la bola de Venezuela va, golpea a la de Cuba y es la de Cuba la que cae al bolsón. Por eso, cuidado que de repente esto sea una estrategia de Rubio o de alguien más para que Díaz Canel se desplome antes que Delcy.
Bolivia y Chile
El Presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, dijo que era partidario de restablecer las relaciones diplomáticas con Chile, ¿ve pasos concretos encaminados a ese objetivo?
(Durante la campaña) Rodrigo Paz dijo lo de legalizar los autos chutos y se metió en líos, yo dije nunca al blanqueo del crimen, dije que hay que trabajar con prudencia y él dijo entonces, creo que por el escándalo que se armó por los de los autos robados, que al primer día iba a restablecer relaciones.
¿Cree que hay piso político en Bolivia para avanzar como lo señalaba Paz en un restablecimiento de relaciones?
No lo sé, lo tendrá que contestar él, porque de lo que decía en campaña a lo que hace ahora hay bastantes diferencias.
Es evidente que en los últimos años se ha producido un cambio, un acercamiento entre Bolivia y Chile. ¿Cuáles son los factores que han llevado a este mejor momento, a una posibilidad de un diálogo más fluido y más pragmático?
Claramente, el MAS agitaba este tema de forma recurrente y al final la gente se dio cuenta de que agitaban eso para darle utilidad política y que no llevó a nada, incluyendo La Haya, quizás eso ha servido de lección. Entonces, al haber un cambio de 20 años del MAS, claro que se abren muchas oportunidades a hacer inversión, a ver muchas cosas.
¿Una política exterior pragmática puede llevar a Bolivia a pensar en fórmulas modernas, sin soberanía, que le permitan acceder de mejor forma al comercio marítimo mundial?
Veremos conforme avance. Es otra gente la que está en el gobierno. Yo no soy de los que, desde un rol opositor, dan recetas, porque me parecía antipático cuando me lo hacían a mí, creo que es oportunista. Serán los gobiernos los que deben llevar esto y ahí tendremos la oportunidad de plantear nuestro criterio. Yo no me quiero adelantar. O sea que habrá tiempo, esperemos el 11 de marzo y veremos qué pasa para adelante.
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