“Operación Frei”, la audaz jugada de José Antonio Kast
Sin perder tiempo el abanderado republicano remeció el tablero de la política doméstica en la antesala del balotaje. Su sorpresiva cita con el expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, figura histórica del concertacionismo, no solo impactó a la DC y a la candidatura de la oficialista Jeannette Jara, sino que se convirtió en una suerte de "timbre" de gobernabilidad en sus intentos por conquistar el voto de centro. No fue lo único. También abrochó el respaldo de la familia Piñera-Morel.
Arturo Squella y Marta Larraechea se acomodaron en un rincón del living. Hablaban en voz baja mientras -un poco más allá- el expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle y el republicano José Antonio Kast conversaban y sellaban un gesto que esta semana removió el tablero político.
De forma totalmente sorpresiva, en la tradicional casa de calle Baztán de los Frei Larraechea, el exmandatario hizo un gesto al presidenciable de derecha en la antesala del balotaje, que provocó la furia de las filas DC y la perplejidad del comando de la oficialista Jeannette Jara.
La posibilidad de una bilateral llevaba un tiempo gestionándose. Pero, en el comando republicano revelan que recién a fines de la semana pasada tuvieron la ratificación de Magdalena Frei, la tercera de las cuatro hijas del exmandatario, quien se ha hecho cargo de los asuntos familiares. El espacio disponible era el lunes 24, a las 10.30; el martes por la noche el exjefe de Estado viajaba a China hasta el 6 de diciembre.
Kast llegó puntual hasta el domicilio del expresidente, junto a Squella, timonel de los republicanos. Y lo hizo en extrema reserva. Tanto así, que no socializó la reunión con la directiva de Demócratas, encabezada por Ximena Rincón -una de las más cercanas al exjefe del Estado-, con quien había estado reunido desde las 8.45 hasta poco antes de abordar el vehículo que lo condujo a la programada cita. A esas horas, incluso, pocos miembros del círculo que maneja los detalles de la campaña sabían del encuentro.
A pesar de la distancia política histórica entre ambos, para Kast y su entorno era importante el gesto del expresidente, por la señal que se daría al centro político. Y aunque esa posibilidad tenía un resultado incierto estaba en la agenda que milimétricamente los republicanos han planificado para la campaña de cara al balotaje.
No era la primera vez que Frei y Kast estaban juntos. Habían coincidido en algunos seminarios y debates, entre ellos un conversatorio realizado en el Teatro Las Condes, el 29 de septiembre de 2022. Desde ahí, el exdiputado no ha dejado de destacar su gestión.
Incluso, el 23 de mayo pasado -un día después de que el Presidente Boric valorara en cadena nacional la entrega del informe por parte de la Comisión Presidencial para la Paz y el Entendimiento-, Kast cuestionó al mandatario por no nombrar a Frei como alguien que jugó un rol clave en tratar de resolver el conflicto en La Araucanía. Y luego, en junio, sostuvo que “el que va a asumir un rol más relevante es el Presidente Frei, que en el tiempo se va destacando que de verdad era un estadista. Quizás no supimos apreciarlo cuando era presidente”.
Todos, gestos del republicano que fueron interpretados como un guiño al centro político.
Pero nunca se habían sentado a conversar. Hasta que el 26 de septiembre pasado, en Valdivia, coincidieron en el “Encuentro Empresarial del Sur”. Ese viernes alcanzaron a intercambiar algunas palabras. Pero al día siguiente -durante el espacio para el desayuno en el Hotel Dreams de esa ciudad- aprovecharon de hablar sobre algunos tópicos. Esto, a propósito de la crítica ponencia que había realizado Frei en esa oportunidad sobre la gestión de la administración de Gabriel Boric en materia económica y de seguridad. No fue el único espacio que compartieron. Por coincidencia abordaron el mismo avión de regreso a Santiago.
Kast mantuvo ese contacto en reserva. No hubo fotografías ni menciones en redes sociales. Una decisión que no cambió, a pesar de que Evelyn Matthei -su contendora en ese entonces- sí había subido una imagen con el exjefe de Estado cuando se encontró con él en uno de los salones.
Era la forma -dicen en republicanos- de abrir espacios de confianza.
Frei y la exalcaldesa mantienen una buena relación. El exgobernante se había juntado con ella en su casa de Baztán el 18 de marzo, a las 18 horas, fecha en que no solo intercambiaron visiones sobre el país. Esa tarde, el exjefe de Estado también le transparentó dos puntos: que no iba a ser candidato presidencial, a pesar de las presiones que estaba recibiendo, y que no iba a pronunciarse sobre apoyos a un abanderado antes de la primera vuelta. A ello obedeció que la propia exedil -quien esta semana empezó a retomar sus apariciones públicas- saliera a frenar la fallida operación impulsada por algunos, en su propio comando, para que la apoyara e incluso apareciera en un espacio de la franja electoral.
Pero la reunión del lunes entre Frei y Kast, alejada de lo casual, fue distinta. Era el inédito encuentro -a 20 días de la segunda vuelta electoral- entre dos personajes que en su historia política han estado en veredas totalmente opuestas; que pondría en vilo la permanencia de los 67 años de militancia de Frei en la DC y que asestaría un nuevo golpe a la candidatura de Jeannette Jara, quien se ha quejado públicamente por la actitud del exgobernante diciendo que “yo trabajé muy duro por la campaña de él”, en referencia a la presidencial del 93.
No era el primer desmarque. Frei no había dudado en explicitar su distancia con la opción de la exministra del Trabajo -de militancia PC- a principios de agosto, cuando contravino públicamente la decisión de la junta nacional DC de apoyar esa candidatura.
“Con profunda consternación veo lo que ha pasado en mi partido, que tomó una decisión que traiciona los principios que lo formaron y renuncia al espíritu del humanismo cristiano solo con fines electorales (...). Este es un camino que no comparto en absoluto y que no voy a seguir”, sentenció, sin dejar de advertir -ante posibles represalias en su contra- lo siguiente: “Que les quede claro, yo no voy a renunciar a mi partido, al que he pertenecido toda mi vida”.
En el círculo del exmandatario se comenta que Frei -a quien describen como un hombre reservado, más bien parco y con mucho carácter- madura sus decisiones con un sentido de historicidad, las socializa con su familia y con un estrecho círculo -entre ellos algunos expresidentes del partido, como Andrés Zaldívar, aunque en esta oportunidad no le preguntó-, y las expone arriesgándose a las consecuencias.
Así, lo hizo en 2022 al marcar por el Rechazo en el primer proceso constitucional, contrariando la posición oficial de su partido; en 2023, al llamar a votar por el A Favor -nuevamente en una postura distinta a la fijada por la DC-, y en 2024, para las municipales, al dar su apoyo a Jaime Bertin, exmilitante falangista, quien resultó electo, y no al alcalde de Osorno, Emeterio Carrillo (DC), que iba a la reelección, y a Maximiliano Luksic en Huechuraba, de Chile Vamos -que también salió electo-, y no a la PPD Carolina Rojas, que era la candidata del pacto Contigo Chile Mejor.
Todos antecedentes que en esta oportunidad ha esgrimido la directiva que encabeza el senador Francisco Huenchumilla para pasarlo al Tribunal Supremo, instancia en la que ha estado en otras ocasiones y que el miércoles suspendió su militancia como medida cautelar. El caso podría terminar en forma inédita con la expulsión -en ese partido- de un expresidente de la República, y con el virtual quiebre de esa tienda.
“Eso lesiona la memoria histórica del expresidente Frei Montalva, que es el padre del exmandatario. Lesiona la memoria histórica de la Democracia Cristiana”, dijo Huenchumilla. Y añadió: “Creo que el expresidente Frei ha estado arrastrando el poncho hace meses con otras conductas de esta misma naturaleza (...). Esto creo que ha sido una culminación de que al parecer anda buscando pretextos para irse definitivamente con la derecha y, en este caso, con la ultraderecha, contrariando, además, las decisiones de los organismos regulares del partido, donde nunca concurrió a defender su postura”.
Lo de la lesión al legado de su padre -quien tuvo un activo papel en contra del régimen militar y que habría fallecido en 1982 por acciones de la CNI, aunque la Corte Suprema absolvió en 2023 a todos los condenados- fue lo que más le dolió y también molestó al exmandatario.
La conversación con Kast
Frei y Kast nunca han sido cercanos. No tuvieron relación en los 12 años en que coincidieron en el Congreso. Frei como senador vitalicio entre el 2000 y el 2006 tras salir de La Moneda, y entre 2006 y 2014 como senador electo por Los Ríos (cuando Gabriel Valdés no fue a la reelección). Y Kast como diputado por San Bernardo entre el 2002 y el 2014 y por La Reina entre 2014 y 2018. Quienes estuvieron con el exmandatario en ese tiempo en el Congreso sostienen que la falta de vínculos no solo obedecía a que estaban en distintas cámaras; también a diferencias políticas profundas.
Pero en los últimos años -y a partir del encuentro de Valdivia- se generó un acercamiento, especialmente con amistades del exgobernante en el mundo político, económico y empresarial -entre estos últimos figura el expresidente de la CPC y exjefe estratégico de la campaña de Matthei, Juan Sutil, aunque para este caso no fue contactado-. Ellos, cuyos nombres se mantienen en estricta reserva, contribuyeron esta semana a activar los contactos.
Lo que sí se confidencia en el círculo de Frei es que -desde la primera llamada- el expresidente transmitió con claridad que no le daría su apoyo a Kast ni llamaría a votar por él.
“Yo no he recibido ningún apoyo explícito del expresidente Frei. Él me recibió para una reunión. Él podría recibir a otras personas que estén postulando. Él verá a quién recibe y a quién no“, ratificó Kast el viernes a 24 Horas, de TVN. “Lo interpreto como la apertura de un líder, de un estadista que ha promocionado al país más allá de lo que es su rango presidencial, hoy como expresidente, para poder compartir ideas y ver cómo rescatamos nuestra patria”, agregó.
Una lectura que no es compartida en la DC.
“Los presidentes hablan a través de símbolos. Y una foto vale más que mil palabras”, comenta un histórico dirigente falangista.
En el entorno más estrecho de Frei se sostiene que la evaluación del exmandatario -para recibirlo en su casa- fue que Chile está en una “coyuntura crítica” y que -en ese contexto- era relevante escuchar los planteamientos de Kast y plantearle su visión, teniendo en cuenta que de acuerdo a todos los sondeos es quien se puede ungir la banda presidencial en 2026.
En ese contexto, revelan que el exmandatario le sugirió llevar adelante un gobierno lo más amplio posible y abocarse a la solución de los problemas económicos -tras años de estancamiento- y a la seguridad pública, ante la emergencia de la delincuencia, el narcotráfico y la inmigración ilegal. Esto, además, de una reforma al sistema político.
“Pude constatar que coincidimos en los temas esenciales en este momento para nuestro país”, sostuvo el exgobernante en un comunicado.
Era el timbre de gobernabilidad que necesitaba Kast hacia el centro político, resume una fuente republicana.
El café helado con Morel
El mismo lunes, siete horas después de la cita con Frei, Kast abrochó otro apoyo relevante: el de la familia Piñera-Morel.
Si bien para la viuda e hijos del fallecido expresidente fue un golpe que Matthei no pasara a la segunda vuelta, la exprimera dama Cecilia Morel siempre sostuvo que apoyaría al abanderado de la derecha que pasara al balotaje. Incluso, en una entrevista en La Tercera el 27 de julio -consultada sobre si votaría por Kast- respondió afirmativamente. “En lo que estamos hoy día -sostuvo-, con una candidatura del Partido Comunista, yo votaría por él. No tengo dudas. Pero no me pongo en ese escenario, porque creo que será Evelyn la que va a pasar a segunda vuelta”.
Una postura que -a pesar de las diferencias que siempre ha manifestado con el hoy abanderado republicano- mantuvo el mismo día de la elección, el pasado 16 de noviembre, al ir a sufragar. “Pertenezco a un sector político y apoyo a ese sector, quien sea el candidato”, dijo Morel, en un gesto que tuvo como base la unidad del sector y que fue seguido -esa noche- con posteos de Magdalena y Cristóbal felicitando el triunfo del republicano.
Entre los Piñera-Morel y Kast no había contactos. Este solo se produjo el miércoles 19 de noviembre, cuando -tres días después de la elección- la exministra vocera Cecilia Pérez se comunicó por celular con Magdalena Piñera.
La también extitular de Deportes -quien es muy cercana al senador electo por La Araucanía en cupo republicano, el exalcalde Rodolfo Carter- le pidió a la hija mayor del expresidente concretar una reunión entre el candidato y Morel. Para Kast era clave dar una señal de unidad no solo hacia Chile Vamos, también al piñerismo.
La cita no era fácil. Pues para la familia Piñera-Morel fue complejo que el republicano se declarara opositor al exmandatario en marzo de 2020, justo en su momento más frágil, por el estallido social y la pandemia.
En un principio -relatan cercanos a la familia del exmandatario- el encuentro se trataría solo de un café con Morel. Pero después Magdalena les preguntó a sus hermanos, quienes -salvo Cecilia Piñera- se sumaron.
Fue una reunión formal, pero también grata -en la que se compartió café helado y kuchen-, y en la que Pía Adriasola, esposa de Kast, abordó con Morel el rol que tuvo como primera dama. Y esta le expresó formalmente al abanderado el respaldo de la familia a su opción.
La arremetida de Kast apunta -dicen en republicanos- en dos direcciones. Recomponer las relaciones tras las heridas que dejó la dura campaña de primera vuelta en las derechas con miras a un eventual gobierno, y obtener -de paso- el 14 de diciembre un holgado triunfo, que lo invista de un mayor respaldo ciudadano, para llevar adelante las promesas de su “gobierno de emergencia”, en una posible tercera llegada de la derecha a La Moneda.
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