Sebastián Sichel, ministro de Desarrollo Social: "Somos pro mercado, pero no necesariamente pro empresas"

Sebastián Sichel

El ministro Sebastián Sichel asumió la cartera tras el cambio de gabinete de junio pasado. Foto: Mario Téllez

Frente a la crisis que se vive en Osorno, el secretario de Estado defiende la reacción del gobierno y apunta a los estándares éticos y a la responsabilidad social que deben guiar el actuar de las compañías.




El ministro de Desarrollo Social y Familia, Sebastián Sichel, aborda la crisis originada por el derrame de petróleo que provocó la empresa Essal en Osorno y asegura que la reacción del gobierno ha sido la adecuada. Además, apunta a la responsabilidad social y ética que deben tener las empresas del siglo XXI. "Ya no basta con dar empleo", asegura.

Usted calificó como una "falta a la ética" el actuar de Essal, lo que se leyó -junto a los dichos de otros ministros- como un giro del gobierno frente a la empresa. ¿Hubo una lenta reacción del gobierno?

Hemos reaccionado con toda la energía para enfrentar la crisis y emplazar a la empresa a cumplir los mínimos legales. Además, el Presidente particularmente ha tomado esto de la mano, ha concurrido dos veces al lugar y ha ejercido toda la presión para que la empresa cumpla no solo los estándares legales, sino los estándares éticos que uno espera del mundo empresarial estos días. Esa es la verdadera conversación que hay que poner sobre la mesa. Aquí no nos basta simplemente con el estándar legal, lo que necesitamos en Chile son empresas más comprometidas con la calidad de vida de los ciudadanos y que entienden que el desarrollo empresarial ya no es como en el siglo pasado.

¿Pero no cree que haya habido una actitud condescendiente del gobierno respecto de la empresa?

No, todo lo contrario, insisto en la idea del énfasis, no en cualquier crisis el Presidente toma la conducción, va a la comuna, presiona sobre eso. Y lo que aquí ha fallado, básicamente, es la información que la empresa entregó originalmente respecto de cuándo se iban a reactivar los servicios y la forma en que la empresa reaccionó frente a la crisis.

¿Hay molestia en La Moneda con Essal, pensando que el propio Presidente dio por superada la crisis en base a la información, al parecer, errada de la misma empresa?

Es evidente que hay molestia. Hay molestia porque, insisto, lo que uno espera al menos en una crisis es que la empresa tenga un comportamiento transparente frente a los ciudadanos. Y, claramente, aquí la información ha sido absolutamente no transparente, ha tenido demasiados errores y errar respecto de la información que se entrega pone en juego la confianza de los ciudadanos frente al Estado, frente a las empresas, y eso es lo que para nosotros es absolutamente condenable.

¿Hubo mala fe de la sanitaria?

No me gusta calificar la actitud de mala o buena fe, eso tiene que ver con el espíritu del que genera la información, lo que uno juzga son los hechos y los hechos son que la información no ha sido veraz.

¿Por qué no se ha decretado zona de catástrofe? El senador Guillier dijo que esto no habría escalado si el gobierno hubiese tomado medidas y que no habría ocurrido en zonas como La Dehesa.

A mí me parece triste ver cómo ante crisis humanitarias o en crisis que afectan la calidad de vida de las personas algunos tratan de sacar réditos políticos, opinando rápidamente al voleo respecto a lo que se debería haber hecho o no hecho, y el gobierno ha hecho todo lo que tiene que hacer y todo lo posible por la región y obviamente se evaluaron todos los escenarios posibles con un objetivo: no satisfacer las demandas de un senador opositor que está tratando de tener protagonismo, sino satisfacer la urgencia más rápida que era reactivar la necesidad del servicio de las personas, y eso es lo que se hizo.

¿Hay una especie de incomodidad de este gobierno para enfrentar a las empresas?

Lo que me encomendó el Presidente es exactamente poner el acento en esa conversación, que siendo un gobierno de centroderecha nosotros somos promercado pero no necesariamente proempresas. Las empresas se juzgan con los comportamientos que tienen todos los días. Y en ese juicio hay una conversación pendiente porque hay empresas que han entendido esa nueva dinámica y están avanzando y hay otras que se están quedando atrás, y lo de Essal puede ser un ejemplo de eso. Hay muchas empresas que todavía creen que basta con decir que crean empleos, los empleos se los ganas las personas, se sacan la mugre, trabajan miles de horas, ellos no les regalan los empleos. Y lo que esperamos de las empresas es que se hagan cargo cada día más, no solo de las externalidades que generan en su entorno, sino también de contribuir a la solución de los problemas sociales.

Volviendo a la crisis de Osorno, la fiscal que está investigando el caso ha apuntado principalmente a un error humano, pero de uno de los operarios. ¿Qué responsabilidad le cabe, a su juicio, a los ejecutivos en este caso?

El Ministerio Público tiene que cumplir sus labores y tenemos que respetar finalmente las investigaciones judiciales, ellos serán quienes fijan quiénes tuvieron responsabilidades en cada caso y cuáles corresponden a los ejecutivo, operarios u otros. Lo que tenemos claro es que esperamos que avance celeridad y que determine rápidamente las responsabilidades e, insisto, no es suficiente para nosotros simplemente fijar responsabilidades civiles, administrativas o penales, sino también que en algún minuto se fijen las responsabilidades éticas y esperamos que haya un mea culpa de la empresa respecto de lo que debió haber hecho.

El expresidente Lagos planteaba que esta crisis debía abrir un nuevo debate sobre el manejo del suministro del agua ¿Cómo lo ve?

El Ministerio de Obras Públicas (MOP) está en esta conversación todos los días y está relevando esta discusión, pero insisto, pongamos el foco donde hay que ponerlo. Aquí hay gente que no tiene agua hoy día y creo que esa es la preocupación. Todos los debates futuros, creo que la gran señal que ha dado el Presidente Sebastián Piñera hoy día, es que estamos dispuestos a tenerlos, pero no juguemos tanto a la política cuando tenemos un problema tan básico, hablemos del futuro del modelo de concesiones después de resolverlo.

Alza en contagios de VIH: "No toda la política de sexualidad debe condonizarse"

¿Comparte la visión del ministro Mañalich que culpó al gobierno anterior y al "fetiche" del condón del alza de contagios de VIH en el país?

A ver, lo primero que hay que decir es que Chile tiene una situación de crisis respecto al VIH. Es impactante que seamos el país que más crece en Latinoamérica a nivel de contagio y aquí nos hemos encontrado con las teorías más bizarras, desde gente que trata de culpar a los inmigrantes.

Como el ex ministro Santelices...

Claro, lo que me parece una discusión no solo pequeña sino que poco seria. Y lo primero que hicimos como Ministerio fue levantar los datos que nos ha dado el mismo Instituto Nacional de la Juventud (INJUV) respecto a por qué está ocurriendo esto. Y parte importante de esa información es que si bien hay plena conciencia de los jóvenes de las posibilidades de contagio hay poca información. Y la gente accede primero por redes sociales e investigación propia en vez de informarse mediante parientes directos y amigos, lo que es bastante impactante, porque finalmente se informan más a través de páginas web y ya sabemos que ahí podemos encontrar con teorías locas de que la tierra es plana e información dispersa y no necesariamente confiable. Y lo otro que hemos constatado es que el foco no tiene que estar en intervenir en el derecho de cada persona a desarrollar su propio plan de vida y la sexualidad que desee sino más bien intervenir en las políticas de prevención y detección de la enfermedad y el anticontagio. Entonces, hay algo que tiene que ver con fetiche del condón porque se ha hablado mucho del condón pero cuando uno baja la información se da cuenta de que la gente lo está usando. Los jóvenes lo están usando particularmente para prevenir embarazos y no hemos logrado llegar a la cifra del 90% del test del VIH, que es la forma finalmente de detenerlo, en la medida en que la gente toma conciencia de tener la enfermedad deja de contagiarla evidentemente.

¿Y qué se está haciendo en esa línea?

Yo instruí al Injuv para que rápidamente masifique todo lo que tenga que ver con la realización del test del VIH, la información sobre el test, que muestre dónde hay acceso gratuito. Es increíble que las mujeres se realizan casi el doble que los hombres el test de VIH, por lo tanto, tenemos aquí un problema particularmente con los hombres jóvenes menores de 30 que no están controlando y que son los que hoy día tienen más posibilidades de contagio, de difusión de la enfermedad, y por lo tanto, lo que vamos a hacer es rascar donde pica, y dónde pica hoy día, es primero saber quiénes y cómo se están contagiando, segundo, prevenir la expansión de la enfermedad a través de quienes son factores de contagio y, tercero, entender que el condón es una herramienta para evitar el contagio, pero para evitarlo hay que saber primero dónde está. Tenemos que seguir con la política de masificación del uso del preservativo, los datos indican que todos los menores de 30 años saben de la existencia del condón y dicen tener, más del 91%, acceso rápido al preservativo, pero lo que no saben es si son portadores de la enfermedad. Y otro foco es romper todo el círculo vicioso finalmente de la moralina en torno a la sexualidad. Lo que tenemos que hacer rápidamente es perder el miedo a volver a hablar sobre sexualidad y no hacer lo que hicimos mucho tiempo atrás que fue esconder el problema debajo de la alfombra.

Para aclarar, ¿usted también cree que impulsar el uso del condón es un fetiche?

No, súper claro: el uso del preservativo es vital. Y tiene que estar sobre la agenda. Lo importante es que no toda la política de sexualidad debe condonizarse. Es un eslabón más de una estrategia. No podemos volver a hacer una política de prevención del VIH como en los 90, masificando el uso del preservativo, porque ya hay acceso y conocimiento, a lo que tenemos apuntar hoy es a la prevención y saber quién es portador de la enfermedad, esa la mejor forma de detener esta cadena. Y, por último, educar en sexualidad, que es poner esta conversación en la mesa de la familia. Pero no podemos olvidarnos del preservativo.

¿Esas declaraciones reflejan un error o responde a la forma en que históricamente la centroderecha ha enfrentado estos temas?

Me encanta esa pregunta porque yo he visto conservadores en todos lados. Milité en la DC, y vi conservadores, vi también conservadores en el PS, y creo que el conservadurismo no es propiedad de un sector político en Chile. Al revés, me he encontrado con burlas respecto a la homosexualidad en gente muy de izquierda y, por tanto, ojo con eso de intentar atribuir a un sector político el conservadurismo. Es un pecado mortal porque finalmente no permite combatir estos estereotipos en Chile.

Está bien, pero respecto específicamente del condón la centroderecha se opuso...

Te insisto. Yo estaba en esos gobiernos y la oposición no era solo de derecha, había muchos sectores conservadores internos de izquierda. Yo vi oposición respecto a todas las políticas de sexualidad en democratacristianos, socialistas, en todo el mundo. Hay liberales en todo el espectro político en esta materia. Lo que sí tengo claro es nuestra preocupación como gobierno está en la calidad de vida y la salud de las personas. Que esta discusión no es respecto a conservadores versus liberales, sino cómo prevenimos que gente se pueda morir por VIH, que gente sufra con esta enfermedad, o gente que le tenga miedo a hablar de sexualidad.

¿Pero cree que esas declaraciones van en línea con eso?

Es que esas declaraciones las dijo el ministro Santelices pero también el diputado PPD, Ricardo Celis.

Pero por eso le pregunto ¿aportan en algo esas declaraciones más allá de quién las dice?

No, todo lo contrario. Vuelven a construir esta idea de los mitos respecto de la sexualidad. Las personas, en general, y ese es quizás uno de los grandes claustros mentales de la política chilena, cuando no entienden algo buscan tres explicaciones no razonables a los problemas complejos. Primero, ponen la situación en blanco y negro, segundo, buscan un caso paradigmático para armar una explicación justificable -esto de que yo conocí un inmigrante que tenía VIH- o, tercero, buscan la teoría de la conspiración, esto de que en realidad hay sectores políticos que se han opuesto. Ninguna de esas explicaciones son buenas para esta discusión. Yo quiero cambiar ese debate sobre las caricaturas. Lo que parece más razonable en este caso es que bajó la percepción de riesgo sobre el contagio del VIH, que todos los gobiernos fijamos toda nuestra política de sexualidad solo en el preservativo y no abordamos el eslabón concreto. Hoy día lo que sabemos es que no hay ningún dato que haga creíble ninguna de esas tesis. Entonces, para ser serios, no hay ningún dato que diga que esto tiene que ver con migración o el enfoque sobre el uso del condón, sino que tiene que ver con no haber abordado una agenda global respecto de esto. Y como Ministerio tenemos un desafío súper importante porque el mayor contagio está en hombres jóvenes y, por lo tanto, la misión del INJUV en el corto plazo es acelerar esta política. Y lo que esperamos después de eso no es que se converse sobre las declaraciones de tal o cual ministro o de tal o cual parlamentario, lo que esperamos es que la conversación se instale en el living de la casa.

Uno de los problemas que se ha detectado es la educación sexual tardía, usted hablaba de la importancia de la educación también ¿Ha hablado este tema con el Mineduc?

Estamos en esa conversación con el Mineduc. Y creo que hay que avanzar profundamente en eso. Pero si me preguntas cuál es el eslabón perdido en la política de información sobre sexualidad son los amigos y la familia y no el colegio necesariamente.

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