Tensión en las derechas: Ley de Reajuste se transforma en prueba de gobernabilidad de futuro oficialismo
A pesar de que en la oposición había una crítica compartida al proyecto, afloró una diferencia táctica respecto de cómo votar, lo que también generó inquietud en el equipo del presidente electo, José Antonio Kast. El senador José García (RN), quien es la carta para la Segpres, sostuvo varias conversaciones, según confirmaron legisladores opositores.
Preocupación e intensas negociaciones había entre las bancadas de diputados de derecha por los coletazos indeseados que ha dejado la tramitación del proyecto de reajuste del sector público que incluye un centenar de iniciativas misceláneas, no relacionadas con el alza de remuneraciones.
A pesar de que en las bancadas de oposición había una crítica compartida al proyecto de reajuste, afloró una diferencia táctica respecto de cómo votar la iniciativa, lo que también generó inquietud en la oficina del presidente electo, José Antonio Kast. De hecho, este miércoles en la mañana había cinco posturas distintas entre las fuerzas de derecha.
El debate en la Comisión de Hacienda, que a duras penas logró despachar el martes en la tarde los 129 artículos que contenía la propuesta gubernamental, expuso que aún siguen cohabitando varias almas en la actual oposición, que a partir del 11 de marzo se transformará en el futuro oficialismo.
Si bien en la segunda vuelta, los republicanos, los libertarios, los RN, los UDI, los Evópóli, los socialcristianos y los militantes de Demócratas se alinearon detrás Kast, las señales de nombramientos del presidente electo y esta iniciativa han enrarecido el clima entre las derechas.
Los diputados de RN, por ejemplo, resolvieron aprobar solo el reajuste y los aguinaldos, pero rechazar gran parte de las otras medidas. “Nosotros, qué es lo que hemos hecho, hemos aprobado el reajuste del sector público y también los beneficios de bonos para el sector pasivo, pero el resto lo rechazaremos porque no está financiado. El 52% de este reajuste está debidamente financiado y el resto, 48%, no está provisionado”, dijo el jefe de bancada de los diputados de RN, Frank Sauerbaum.
“Vamos a votar a favor del reajuste en general, porque creemos que la mala gestión del gobierno no tiene por qué perjudicar a los trabajadores en perder su poder adquisitivo. Tampoco le vamos a dar un pretexto a la izquierda, y en eso hago un llamado al resto de las fuerzas futuras oficialistas, para que ellos digan que tenemos una postura contraria a los trabajadores. Votar en contra en general, esto sería darle en el gusto... Y además, con qué presentación nuestras fuerzas van a votar en contra un reajuste general que beneficia también a las policías. Y yo le hago un llamado a los colegas futuros oficialistas que no se equivoquen en eso”, añadió el diputado Diego Schalper (RN),
Según la versión de RN esta salida pragmática, buscaba evitarle un problema al futuro gobierno. Incluso, legisladores de RN y la UDI admitían que esta postura era compartida por el futuro ministro de Hacienda, Jorge Quiroz (indep.) y el senador José García Ruminot (RN), quien es la carta de Kast para el Ministerio Secretaría de la Presidencia (Segpres).
El mismo García sostuvo varias conversaciones, según confirmaron legisladores opositores, tratando de alinear a su sector político.
Aunque el riesgo de que el reajuste se cayera por votos de la derecha logró ser atenuado, varios diputados admitían que estas diferencias darían una pésima señal de gobernabilidad.
Sin embargo, aparentemente los diputados republicanos desoyeron las eventuales recomendaciones del equipo de Kast y decidieron rechazar el paquete completo porque estimaba que todo el proyecto estaba desfinanciado, incluyendo el reajuste.
La versión de los republicanos es que la instrucción del equipo del presidente electo era aprobar el reajuste en la medida que el gobierno eliminara la llamada norma de “amarre” que dificulta las desvinculaciones de personal a contrata. Dado que el Ejecutivo no se allanó a sacar esa disposición, se sentían en libertad de acción para votar en contra.
Aquella postura fue asentada por el presidente de los republicanos y senador electo, Arturo Squella, en entrevista en Radio Duna. “En la Ley de Presupuestos que está en ejecución de este año en curso, no hay recursos que te permitan cubrir los 1.600 millones de dólares. Lamentablemente, lo correcto, lo serio, lo responsable, lo que ha hecho siempre el Partido Republicano es votar en contra. Y nosotros vamos a votar no solo los amarres en contra, sino que también el ajuste al sector público”, dijo Squella el martes.
“A los trabajadores públicos no se les honra con las promesas sin sustento, se les engaña. Y a Chile no se le sirve hipotecando el futuro para resolver los problemas del presente con soluciones aparentes. Por eso, presidente, con profunda convicción de que hoy hago lo correcto, anuncio mi voto en contra, porque prefiero enfrentar la dificultad hoy, y de frente, y no crearle al país un problema mayor mañana”, dijo el diputado Agustín Romero (republicano) integrante de la Comisión de Hacienda, quien es la voz de su bancada en temas económicos.
El asunto se complicó porque los diputados de la UDI decidieron ir incluso más allá de los republicanos y acordaron rechazar la idea de legislar (votación en general) de todo el proyecto, postura que de prosperar terminaría de manera anticipada toda la tramitación.
Ante esa jugada, los republicanos, que hasta ayer evaluaban solo aprobar en general, pero rechazar el articulado, resolvieron empatar la misma apuesta de la UDI.
Uno de los argumentos del gremialismo es que si los republicanos no estaban dispuestos a asumir los costos de ser gobierno y aprobar el reajuste para evitar un clima de protestas en marzo, ellos tampoco lo harían.
“El reajuste quizás no es tan complejo, la cifra del reajuste. Lo que es realmente complejo y grave es su financiamiento. Siempre en los últimos 20 años en la Ley de Presupuestos se inflactó, o sea, estaba el reajuste incluido. En los últimos 20 años se dejó una glosa de libre disposición, por lo tanto faltan 800 millones de dólares”, comentó el diputado Felipe Donoso (UDI).
Los libertarios y los socialcristianos, si bien se inclinaban por la misma posición más severa, aún no zanjaban su postura.
Los diputados de Evópóli, en tanto, se inclinaban por aprobar en general y rechazar solo el articulado. Su jefe de bancada, Francisco Undurraga, sin embargo, precisó al cierre de esta edición que aprobarían las alzas de remuneraciones.
Los legisladores de Demócratas, en tanto, se ajustarían al mismo diseño de RN, es decir, aprobar en general, el reajuste y solo votar en contra los artículos no relacionados con el alza de remuneraciones como el llamado “amarre”.
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