Una oposición sin brújula: los efectos de la caída en la Cámara

Diputados de la oposición, en el hemiciclo del Congreso.

La autoinfligida derrota de la oposición en la elección de la nueva mesa de la Cámara de Diputados dejó en evidencia, una vez más, las divisiones en el sector. Pero el episodio puede desencadenar una serie de otros eventos para la centroizquierda que no son alentadores. A continuación algunos de ellos.




Incertidumbre por comisiones

El efecto a corto plazo de la derrota de la centroizquierda en la Cámara de Diputados es la incertidumbre respecto de si también se respetará o no el acuerdo administrativo para la conformación de las comisiones permanentes de la corporación. El pacto opositor del 2018 establece que -debido a su mayoría- el sector también debería encabezar estas instancias legislativas durante los cuatro años de gobierno. Sin embargo, tras la votación del martes muchos ponen en duda que esto se materialice.

Si no se llega a un acuerdo en la oposición para censurar a la nueva mesa y reponer el pacto en la testera de la corporación, el oficialismo podría quedarse con varias presidencias de estas comisiones que son claves para el avance de proyectos de ley o al menos entregarle votos a candidatos distintos a los que ya estaban establecidos. Si esto sucede, sería otra muestra del quiebre opositor.

En todo caso, y como medida “parche”, las bancadas definieron que no cambiarían la composición de estas instancias, “por ahora”,

Alianzas futuras

Debido a la crisis sanitaria por el avance del coronavirus se estableció un nuevo cronograma electoral. Elecciones de alcaldes, concejales, convencionales constituyentes y gobernadores regionales fueron retrasadas. Y son justamente los comicios para escoger a los jefes regionales donde se puede generar un nuevo gran conflicto para la oposición.

Desde la centroizquierda casi nadie pone en duda que si no se compite con unidad en esas elecciones se entregaría en bandeja a la derecha la mayoría de las regiones. Si bien no estaba cerrado un acuerdo en esta línea en la oposición, si las divisiones no se recomponen esto podría ser la antesala de otra gran derrota electoral.

“Los efectos secundarios, en el frustrado proceso de elección de la mesa en la Cámara de Diputados, impactarán en los acuerdos electorales municipales y de gobernadores regionales, dado en nivel de desconfianzas que se han establecido”, explicó, por ejemplo, el jefe de bancada de los diputados del PPD, Ricardo Celis.

Plebiscito

Si bien el plebiscito sobre una nueva Constitución fue aplazado para octubre, es una elección clave para los distintos sectores políticos. Hoy ninguna encuesta, ni figura política, se atreve a señalar que el “rechazo” ganará, sin embargo, sí ha habido un aumento en el respaldo a esta opción en las últimos sondeos de opinión pública.

En la oposición no lograron establecer un solo comando de campaña debido a diversas diferencias, y aunque han existido algunos esfuerzos para realizar un trabajo conjunto, en la práctica cada uno de estos equipos funcionan autónomamente y esto se podría incrementar tras la nueva fractura opositora. ¿El resultado de la división para el referéndum? Aún es incierto, pero cabe destacar que ese mismo 25 de octubre se vota por el mecanismo, entre convención constitucional y convención mixta constitucional y ahí, según la encuestas, los márgenes son aún más estrechos. Con todo, la diferencia en la votación de las diferentes alternativas -que en la oposición esperan sea amplia a favor del “apruebo” y la convención constitucional- también puede ser un golpe duro para la centroizquierda.

Gobernabilidad

La división de la oposición, que generó el inédito triunfo de la derecha para quedarse con la mesa de la Cámara, es otro más de los episodios que ha mostrado la fragmentación del sector durante los últimos dos años. Incluso en la misma centroizquierda han puesto en duda su capacidad de gobernabilidad y con ello las aspiraciones de recuperar el gobierno.

Durante la segunda administración de Michelle Bachelet, hubo muchos quiebres en la alianza que se creó para respaldarla: la Nueva Mayoría. Ese acuerdo político programático no prosperó más allá de los cuatro años y terminó muriendo. Se le entregó la banda a Sebastián Piñera y hubo recriminaciones -hasta el día de hoy- por el proyecto que se le ofreció a la ciudadanía. Ese fantasma sigue instalado en las huestes opositoras.

“La oposición desperdició una oportunidad de demostrar capacidad de construir acuerdos sobre la base de lo que nos une y primaron las diferencias”, planteó el diputado de RD, Pablo Vidal.

"Para avanzar debemos acogernos en la diversidad, y no vetarnos en razón de ella. Si entendemos que esa diversidad es nuestro principal activo, podemos avanzar en una agenda de propuestas centrada en proteger a las personas y sus familias, con acuerdos electorales que así lo expresen”, señala por su lado el diputado DC Matías Walker.

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