Deere invierte miles de millones en tractores autodirigidos y pulverizadores inteligentes

La expansión tecnológica de Deere podría aumentar la desconfianza de algunos agricultores hacia el fabricante de maquinaria. Foto: Brad Vest/ The Wall Street Journal

El fabricante de maquinaria y sus competidores han desarrollado un software para aumentar el rendimiento, pero algunos agricultores se muestran preocupados por sus datos. La nueva generación de equipos agrícolas inteligentes de Deere surgió de su adquisición en 2017 de Blue River Technology Inc, una startup cofundada en 2011 por Jorge Heraud, un inmigrante peruano.


Durante décadas, Deere & Co. ha dominado el hardware que impulsa la industria agrícola estadounidense con tractores, cosechadoras y otra maquinaria utilizada para plantar semillas y cosechar.

Ahora, Deere pretende extender su dominio al software para hacer que esas máquinas -y la agricultura- sean más eficientes y productivas.

Este año, la empresa está lanzando tractores autodirigidos que pueden arar los campos por sí mismos, y pulverizadores que distinguen las malas hierbas de los cultivos. Deere, que ayudó a que los tractores guiados por satélite fueran omnipresentes en el cinturón agrícola de Estados Unidos durante los últimos 20 años, está invirtiendo miles de millones de dólares en el desarrollo de máquinas más inteligentes que, según la empresa, harán que la agricultura sea más rápida y eficiente de lo que podría ser con sólo los agricultores al volante.

“Se trata de hacer más con menos”, comentó John May, Director General de Deere.

Para el final de la década, May proyecta que el 10% de los ingresos anuales de Deere provendrán de las tarifas por el uso de software.

Los rivales de Deere en materia de equipos, CNH Industrial NV y Agco Corp., empresas agrícolas como Bayer AG y Corteva Inc. e inversores de capital de riesgo han invertido colectivamente miles de millones de dólares para comprar y construir sistemas de predicción del rendimiento de los cultivos y reducir los costos de los agricultores con operaciones más precisas.

A pesar de esa inversión, algunas empresas emergentes han tenido dificultades para introducirse en el sector agrícola, y las grandes compañías aún no han obtenido beneficios significativos de sus inversiones en tecnología, según los analistas. El uso generalizado de suscripciones de software para el funcionamiento de los equipos no se ha probado antes en la industria agrícola.

Aunque los agricultores han manifestado que están abiertos a probar nuevas tecnologías, muchos de ellos tienen problemas con el costo de los productos de primera necesidad, como los fertilizantes y el combustible, cuyo precio se ha disparado en el último año.

Deere, con sede en Moline, Illinois, generó US$ 44.000 millones en ventas en 2021, vendiendo alrededor del 60% de los tractores de gran potencia utilizados en Estados Unidos y Canadá. La compañía lleva casi 20 años guiando a los agricultores hacia un mayor salto tecnológico, empezando por un sistema de piloto automático en tractores y cosechadoras, que ahora es una característica estándar en casi toda la maquinaria agrícola grande de Deere.

Un lado de la barra de pulverización de 120 pies de John Deere See & Spray Ultimate, con 36 cámaras, mostrada durante una reciente demostración. Foto: Brad Vest/ The Wall Street Journal

Para 2026, la empresa quiere conectar 1,5 millones de máquinas en servicio y 500 millones de hectáreas en uso a su Centro de Operaciones John Deere basado en la nube, que recogerá y almacenará datos de los cultivos, incluyendo millones de imágenes de las malas hierbas que pueden ser objeto de herbicidas. El año pasado, Deere adquirió la empresa Bear Flag Robotics, con sede en California, por US$ 250 millones, con el fin de proporcionar software para convertir los tractores más antiguos en vehículos con capacidad autónoma.

Se espera que la venta a los agricultores de suscripciones al software produzca mayores márgenes de beneficio que las ventas de la emblemática maquinaria verde y amarilla de Deere, que seguirá constituyendo el mayor porcentaje de las ventas de la firma. Un informe de 2021 de los analistas de Bernstein estimó el margen bruto promedio del software agrícola en un 85%, frente al 25% de las ventas de equipos.

La expansión tecnológica de Deere podría aumentar la desconfianza de algunos agricultores hacia el fabricante de maquinaria. Durante años, algunas organizaciones de agricultores y grupos de defensa de los consumidores han acusado a Deere de utilizar software propietario en sus equipos para restringir las reparaciones a los propios distribuidores de Deere, lo que, según los agricultores, aumenta los costos y a veces deja los equipos fuera de servicio durante semanas. Deere, por su parte, dijo que proporciona herramientas y manuales de reparación que permiten las reparaciones privadas, pero se ha opuesto a lo que dice que son intentos de los agricultores de modificar el software que controla las operaciones de la maquinaria.

Walter Schweitzer, un agricultor de cerca de Geyser, Montana, que también es presidente del Sindicato de Agricultores de Montana, dijo que le preocupaba que una mayor vinculación de los equipos agrícolas con el software gestionado por Deere podría dar a la empresa de equipos una mayor influencia sobre las operaciones de los agricultores, mientras recogía datos para beneficiar el propio desarrollo tecnológico de Deere.

“Se está perdiendo el control de los datos y la propiedad de las herramientas”, aseguró Schweitzer. El Sindicato de Agricultores de Montana se ha unido a otros grupos agrícolas para presionar a Deere para que amplíe el acceso al software y a las herramientas necesarias para reparar y trabajar en los equipos de Deere, de modo que los talleres independientes y los propios agricultores puedan realizar más arreglos.

Las 36 cámaras situadas en las barras de pulverización que se extienden desde los laterales de la máquina envían imágenes a los computadores de a bordo que identifican las malas hierbas y activan el pulverizador de herbicidas. Foto: Brad Vest/ The Wall Street Journal

Deere está apostando por reducir la ansiedad de los agricultores ofreciendo el software como servicio en función de las necesidades para trabajos específicos, como el cultivo de los campos o la aplicación de fertilizantes. Deere anunció también que está estudiando la posibilidad de cobrar una tarifa por acre para los campos en los que se utilice el software. La empresa aún no ha dado a conocer un programa de tarifas. Sin embargo, sostuvo que se encargaría de solucionar cualquier problema y de actualizar el software. Los agricultores tendrían que comprar los pulverizadores más nuevos para utilizar el software.

“Cada agricultor tiene un modelo de negocio diferente”, declaró May, quien se convirtió en CEO en 2019 y ha supervisado las adquisiciones de las startups respaldadas por Silicon Valley que se han transformado en la base del negocio tecnológico de Deere.

El agricultor de Nebraska Taylor Nelson, señaló que utiliza una versión mejorada del sistema de guía AutoTrac de Deere, que recopila y comparte información sobre el paradero y el trabajo que realizan las personas que operan la maquinaria en su granja de 12.000 acres. Nelson aseguró que el sistema ha reducido los costosos errores, como rociar un campo dos veces con fertilizante.

“Se puede utilizar esta tecnología para meter a gente con menos experiencia y seguir obteniendo resultados óptimos”, dijo Nelson.

Nelson comentó también que ha duplicado el número de hectáreas que planta en un día a 800 con la nueva sembradora de alta velocidad de Deere, que distribuye las semillas a profundidades precisas en el suelo para obtener condiciones de crecimiento ideales.

A medida que las cámaras detectan manchas de maleza, las boquillas situadas en el lado más alejado de la barra rocían la maleza, mientras que las boquillas situadas en otros lugares se cierran para evitar el uso innecesario de herbicida. En esta demostración, el pulverizador aplicó agua, teñida de azul. Foto: Brad Vest/ The Wall Street Journal

La nueva generación de equipos agrícolas inteligentes de Deere surgió de su adquisición en 2017 de Blue River Technology Inc, una startup cofundada en 2011 por Jorge Heraud, un inmigrante peruano. Heraud comentó que alrededor de dos tercios del herbicida aplicado a un campo por un pulverizador convencional cae en lugares que no son malezas. Blue River desarrolló una tecnología de visión por computador para diferenciar los cultivos de las malas hierbas, que evolucionó a partir de que la empresa cargara fotos de plantas de lechuga de California en un pulverizador y lo programara para evitar la fumigación de plantas en un campo de lechuga que coincidiera con esas fotos.

Deere ha adaptado la tecnología a la barra de pulverización de 120 pies de largo que se extiende desde los lados de los pulverizadores autopropulsados. Las 36 cámaras de la barra envían imágenes a los computadores de a bordo que identifican las malas hierbas y activan el fumigador de herbicidas. Las imágenes de las malas hierbas y los cultivos se catalogan en una base de datos que utilizan todos los pulverizadores en servicio, lo que reduce las posibilidades de que un pulverizador se encuentre con una planta que nunca antes se haya visto.

Este año, Deere está vendiendo los pulverizadores inteligentes de forma limitada, junto con tractores autodirigidos para labores de labranza, que también utilizan tecnología guiada por cámara. Si un tractor sin conductor detecta un árbol caído u otro obstáculo en la trayectoria del tractor, la máquina se detiene y espera a que un agricultor la vuelva a poner en marcha. Para 2030, Deere indicó que ofrecerá modelos autónomos para toda su línea de equipos.

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