La Fed está preocupada por el riesgo de inflación mientras refuerza el plan de reducción

El presidente de la Fed, Jerome Powell, afirmó que existe tensión entre los dos objetivos del banco central, el de mantener una inflación baja y estable junto con una alta tasa de empleo. FOTO: KEVIN DIETSCH / POOL / SHUTTERSTOCK

El banco central de Estados Unidos se prepara para comenzar a reducir las compras de activos el próximo mes y piensa terminar el programa de estímulo para mediados de 2022.




A los funcionarios de la Reserva Federal les preocupaba el mes pasado que las cadenas de suministro interrumpidas estuvieran aumentando los riesgos de una inflación más persistente, por lo que reforzaron los planes para reducir su programa de estímulo de compra de bonos el próximo mes y decidieron terminarlo a mediados del próximo año.

Las actas de la reunión de la Fed del 21 al 22 de septiembre, publicadas el miércoles, revelaron un consenso más fuerte sobre la reducción de los US$ 120.000 millones en compras mensuales de bonos del Tesoro y valores hipotecarios en medio de señales de que una mayor inflación y una fuerte demanda podrían requerir una política monetaria más estricta el próximo año. Las compras de bonos han sido una pieza clave del esfuerzo de la Fed para estimular el crecimiento desde que la pandemia de coronavirus golpeo la economía de Estados Unidos el año pasado.

Según los planes discutidos el mes pasado, la Fed reduciría sus compras en US$ 15.000 millones al mes, divididos proporcionalmente entre bonos del Tesoro y bonos hipotecarios. Los funcionarios discutieron iniciar la reducción a mediados de noviembre; si siguen el calendario trazado el mes pasado, las compras concluirían en junio.

Ese calendario para eliminar gradualmente el programa de estímulo de la Fed es algo más rápido de lo que los inversionistas habían anticipado hace apenas unos meses. En parte, refleja cómo el aumento de la inflación de este año está durando más de lo que anticiparon los funcionarios del banco central y los economistas del sector privado.

Los funcionarios no quieren estar en una posición en la que se sientan obligados a subir las tasas en un momento en el que todavía están entregando estímulo monetario mediante la compra de activos.

El acta decía que varios participantes en la reunión del mes pasado preferían reducir las compras incluso más rápido. Esos funcionarios han estado ansiosos por concluir su compra de activos para obtener flexibilidad y aumentar las tasas el próximo año, si es necesario, porque creen que la inflación puede continuar por encima del objetivo del 2% de la Fed.

La Fed redujo su tasa de referencia a corto plazo a casi cero cuando la pandemia de coronavirus golpeó la economía de Estados Unidos en marzo de 2020.

Los funcionarios debatieron el mes pasado cuándo la Fed podría necesitar elevar las tasas desde casi cero. En las actas decía que un número no especificado de funcionarios planteó la posibilidad de comenzar a subir las tasas para finales del próximo año porque esperan que el mercado laboral y la inflación cumplan con las metas establecidas por la Fed hace un año. Algunos de estos funcionarios pensaron que la inflación se mantendría elevada durante el próximo año.

Otro grupo se mostró más optimista de que la inflación se reduzca, por sí sola, al objetivo del 2% de la Fed. Estos funcionarios pensaron que era probable que la economía justifique que las tasas se mantengan en o cerca de su valor actual durante los próximos dos años. Subir las tasas demasiado pronto y demasiado rápido, dijeron estos funcionarios, podría socavar los compromisos recientes de la Fed de evitar que la inflación caiga por debajo de su objetivo del 2%.

Las nuevas proyecciones publicadas al final de la reunión del mes pasado mostraron que la mitad de los 18 funcionarios que participaron esperan que la economía requiriera un aumento de la tasa de interés para finales de 2022.

Las crecientes tasas de vacunación y los casi US$ 2,8 billones (millones de millones) en gastos federales aprobados desde diciembre han producido una recuperación como ninguna en la memoria reciente. La inflación se ha disparado este año, con los llamados precios básicos o subyacentes (bienes y servicios), que excluyen las volátiles categorías de alimentos y energía, hasta un 3,6% en agosto respecto al año anterior, utilizando el indicador preferido de la Fed. Estos aumentos reflejan en gran medida las interrupciones en las cadenas de suministro y la escasez de mano de obra y materiales.

El Departamento de Trabajo informó el miércoles que un índice separado de la inflación subyacente aumentó un 4% en septiembre respecto al año anterior, igualando el aumento interanual informado en agosto. Desde mayo, la inflación general al consumidor, medida año tras año, ha aumentado al ritmo más rápido visto en 13 años, según el Departamento de Trabajo.

Las presiones sobre los precios de este año se concentraron inicialmente en un puñado de categorías, incluyendo los autos usados y las tarifas aéreas, que podrían atribuirse directamente a la reapertura de la economía. El informe del miércoles mostró una cierta ampliación de las subidas de precios. Los aumentos en dos categorías —vivienda y restaurantes— se destacaron porque tienden a reflejar más de cerca la cantidad de holgura en la economía, o lo que los economistas denominan “inflación cíclicamente sensible”.

El pronóstico del personal de la Fed preparado el mes pasado revisó al alza su proyección de inflación, pero los economistas bancarios aún esperan que el aumento de la inflación de este año sea transitorio, según el acta. Ese pronóstico requiere que la inflación se desacelerare ligeramente por debajo del objetivo del 2% de la Fed el próximo año en medio de una fuerte caída en los precios de importación antes de regresar al 2% para 2024.

“El personal interpretó los datos de inflación recientes como una indicación de que las limitaciones de suministro estaban ejerciendo una mayor presión al alza sobre los precios de lo que se había anticipado”, decía el acta. En comparación con la proyección anterior realizada a finales de julio, “también se esperaba que estas limitaciones de suministro tardaran más en resolverse”.

Las actas también indicaron que los economistas de la institución señalaron el riesgo de que las expectativas de inflación de los hogares y las empresas en el futuro “subieran de forma importante”, lo que sería un acontecimiento alarmante para los funcionarios del banco central porque creen que tales expectativas de inflación desempeñan un papel importante en influir en la inflación real.

El presidente de la Fed de Atlanta, Raphael Bostic, afirmó en declaraciones públicas el martes que era hora de dejar de describir la alta inflación reciente como transitoria, lo que llamó una “palabra sucia”. Para enfatizar, puso US$ 1 en un frasco de vidrio con la etiqueta “transitorio” cada vez que usaba la palabra.

“Cada vez está más claro que la característica de este episodio que ha animado la presión sobre los precios —principalmente las interrupciones intensas y generalizadas de la cadena de suministro— no será breve”, afirmó. “Según esta definición, entonces, las fuerzas no son transitorias”.

Durante una discusión moderada el 29 de septiembre, el presidente de la Fed, Jerome Powell, admitió que la Fed se enfrenta a una situación que no ha enfrentado en mucho tiempo, en la que existe tensión entre los dos objetivos del banco central, de tener una baja y estable inflación con una alta tasa de empleo.

“Manejar ese proceso durante los próximos años será… muy desafiante porque tenemos la hipótesis de que la inflación será transitoria. Creemos que es correcto “, afirmó. “Pero nos preocupa que las expectativas de inflación subyacente se mantengan estables, como lo han hecho hasta ahora”.

Powell a menudo se ha acercado a su trabajo tratando de posicionar la postura de política del banco central para manejar los riesgos de un crecimiento más débil de lo esperado o un crecimiento más fuerte de lo esperado. Eso significa que la Fed podría cambiar su escenario no solo porque la economía se debilita o fortalece, sino también porque cambian los riesgos en torno a las perspectivas.

“Las cifras de inflación han sido malas y la información de la cadena de suministro es bastante mala. Parece menos transitorio y que algunas de estas dificultades de la cadena de suministro persistirán por un tiempo “, afirmó William English, un ex economista senior de la Fed que ahora es profesor en la Escuela de Administración de Yale.

“La pregunta clave es ¿Cuándo comienza eso a debilitar la sensación del público de que la inflación volverá a bajar al 2%?” afirmó English. “Los riesgos de inflación parecen mayores ahora que hace unos meses”.

El vicepresidente de la Fed, Richard Clarida, afirmó el martes que la Fed necesitaría subir las tasas de interés si ve evidencia de que los hogares y las empresas estan comenzando a esperar que persistan las recientes presiones inflacionarias. “La política monetaria reaccionaría a eso”, afirmó. “Pero ese no es el caso en la actualidad”.

La incertidumbre en torno a las perspectivas económicas y políticas es incluso mayor de lo habitual en este momento porque el presidente Biden aún tiene que anunciar quién debe dirigir el banco central después de que expiren los mandatos de Powell y Clarida a principios del próximo año.

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